Objetivo: filtrar a los díscolos y direccionar la renovación

La “Vieja Guardia” del partido ya diseña una interna para excomulgar a quienes se mantengan alineados con el Frente de Todos y posicionar a los dirigentes jóvenes que pican en punta para liderar la renovación.

Por Felipe Osman

Traspuestas las PASO y las Generales con un resultado aceptable para el Centro Cívico, el peronismo empieza a delinear los trazos gruesos de su interna, postergada en repetidas oportunidades por la pandemia.

Quienes lideran el partido entienden que éste es el mejor momento para hacerlo por más de un motivo.

El primero de ellos es, seguramente, que traspuesto el proceso electoral el oficialismo provincial ha despejado en las urnas la incógnita sobre cuál de las vertientes del justicialismo impera en Córdoba.

En una elección nacional superó por más del doble de votos al Frente de Todos ante un electorado cordobés que (por si aún fuera aún necesario) volvió a ratificar su aversión hacia el kirchnerismo.

El segundo, porque el schiarettismo lee que los comicios no dejaron un favorito cantado para liderar la sucesión. El intendente es el dirigente mejor posicionado, con una imagen positiva superior al 60 por ciento y un gran índice de conocimiento. Pero en una elección nacional, en la cual el electorado calibró su voto atendiendo a otra agenda, esos números no incidieron en los resultados de la capital, que quedaron por debajo de la media provincial, donde Schiaretti mantuvo un mayor protagonismo durante la campaña.
Antes de que una hipotética proyección nacional del mandatario provincial corra el riesgo de diluirse, lo más conveniente para el schiarettismo es resolver la tantas veces postergada interna y asegurarse el control del partido, desterrar a quienes habiendo “confundido” el rumbo no se apuren a regresar, y posicionando a los dirigentes jóvenes que integrarán la sucesión.

Esa tarea sería confiada por el gobernador a dirigentes PJ que lo han acompañado, en su mayoría, desde el inicio del ciclo peronista en la provincia, entre ellos, el actual presidente del partido, Oscar González, el diputado nacional Carlos Gutiérrez, el presidente del bloque oficialista en la Unicameral Francisco Fortuna, el Ministro de Desarrollo Social Carlos Massei, el ministro de Industria, Comercio y Minería Eduardo Accastello, el secretario de Integración Regional Jorge Montoya, el ministro de Agricultura Sergio Busso, y un histórico del departamento Colón, Tanus Rufeíl, entre algunos otros.

La decisión sería recuperar para el PJ férreamente alineado con el oficialismo provincial los espacios que hoy ocupan, dentro de la estructura partidaria, peronistas que ven en la Casa Rosada su punto de referencia. No sólo en la conducción provincial, sino también en los 26 departamentos y en las localidades más importantes del interior.
Algunos observadores del PJ creen que las declamadas intenciones de un grupo de intendentes encolumnados tras el Frente de Todos de partir el bloque peronista en la Mesa Provincia-Municipios debe ser interpretada en relación al reordenamiento interno que encara el partido. Es decir, que se trata de una amenaza lanzada para negociar su permanencia dentro de la conducción partidaria

Más allá de esto, la interna partidaria también servirá para posicionar a referentes de la renovación peronista desde el partido. En algunos casos, al frente de las conducciones de sus localidades y departamentos, pero en algunos otros, en cargos de la conducción partidaria provincial.