Suoem: montaje para dar épica a una defección, volverá la 7ma hora

Daniele ensayó, sobre el filo de fin de año, un discurso de barricada reclamando por todo lo que dejó ir. Se trata de una puesta en escena. En el Palacio 6 de Julio son varios los despachos en que hace tiempo comentan que la 7ma hora volverá, probablemente, antes de que termine el año. Una defección del PJ disfrazada de reconquista épica del Suoem en la previa de su campaña.

Por Felipe Osman

Imagen: Facebook Suoem

Poco queda hoy de la avanzada que la gestión peronista decidió dar antes de que promediara el 2020 en contra del sindicato municipal y en defensa de los recursos de la ciudad.
Algunos de esos logros, es cierto, se conservan. Aunque tienen más que ver con el contraste que ofrece la pésima gestión de recursos humanos que hicieron los anteriores moradores del Palacio 6 de Julio que con la tenacidad de los actuales. El principal ejemplo, el paso de una indexación automática por cláusulas gatillo mensuales (y luego bimestrales) a las negociaciones semestrales que ahora se llevan a cabo para reajustar los salarios.
Fuera de esto, no hay demasiado que festejar.
Las oprobiosas bonificaciones extraordinarias por “mano de obra especializada (sic)” que Luis Juez llevó al digesto (y cuya extensión nadie podría precisar por la deliberada vaguedad de la norma) siguen tan firmes como siempre, los recortes a las horas extra y las prolongaciones de jornada fueron suplidos por la amplia concesión de horas módulo, y la séptima hora estaría próxima a volver.
Las chapas que se retiraron a los inspectores fueron restituidas, todos los contratos renovados, y la gigantesca mayoría de los mandos medios interinos que (sin concurso) ocupaban puestos jerárquicos dentro de los organigramas municipales desde la anterior gestión, prolongados.
La incipiente reconquista de las Áreas Administrativas que comenzó con el retiro de las claves de acceso a los sistemas informáticos y la depuración de algunas pocas oficinas por las que circula información sensible quedó en eso. Se mantuvo, pero no se proyectó en el desplazamiento de los mandos medios.
Y la desconcentración operativa, que avanza, lo hace condicionada por el reacomodamiento de personal que el sindicato consiente.
En suma, un capítulo prometedor de la gestión municipal empezaría a desdibujarse.
Al otro lado, Rubén Daniele sobreactúa. Avisa, cuando no quedan más que dos o tres semanas de actividad antes de las vacaciones, que liderará a los suyos en una cruzada que no existirá para recuperar las mercedes que el mismo dejó ir. Y no existirá por una sencilla razón: no hay por qué pelear. El ex secretario general lo sabe mejor que nadie.
Y no sólo sabe que pronto regresarán las ventajas que le fueron suspendidas a sus representados (mientras los integrantes de la conducción y sus allegados estuvieron a reparo). También sabe que él es el secretario general que el peronismo prefiere. El que asegura un paso más cómodo por la gestión municipal. Al que consideran en mejores condiciones de apaciguar y encauzar la furia de esa federación de reparticiones que se llama Suoem.
Daniele -entienden- es la apuesta segura. Aunque, desde luego, seguirá siendo una apuesta.
Primero, porque en la retina de algunos pocos memoriosos quedará la imagen de las violentas manifestaciones que a fines del año pasado terminaron con vecinos golpeados por los manifestantes, o de las amenazas que unos meses antes Biolatto apuntó contra los cordobeses al asegurar “(si) se meten con nosotros, les quemamos la ciudad”, o de la ceremonia fúnebre que el gremio hizo al intendente en el Hospital de Urgencias, cuando el conflicto seguía en un punto alto tras la sanción del recorte a la jornada municipal.
Y segundo, porque todo acuerdo es una apuesta. Un acto de fe en que quien estrecha la mano cumplirá. Y confiar en un sindicato plagado de opositores después de un turno electoral que resucitó a su histórico benefactor podría ser, además de concesivo, errático.