Efecto legislativas: intendentes expectantes por la re-relección

Bettina Marengo

Es un tema del que nunca dejó de hablarse pero volvió a tomar fuerza en las últimas semanas y luego del resultado electoral de las legislativas del domingo pasado: la prórroga en la aplicación de la ley de Municipios de Córdoba reformada en 2016 que impide la reelección de los intendentes luego de su segundo mandato consecutivo. Si no se cambia, la ley 10.406 mandará a sus casas en 2023 a la mitad de los actuales 427 intendentes y jefes comunales de la provincia, peronistas, radicales o de cualquier signo político, que están cursando su segundo mandato. La mayoría es de Hacemos por Córdoba. Con la norma mencionada también se modificó el  Código Electoral provincial y tampoco tendrían tercera elección los legisladores, tribunos de cuentas provinciales.

Intendentes consultados por Alfil para esta nota aseguran que el tema está tan en agenda que podría resolverse durante el mes de diciembre, si el “sistema político” se pone de acuerdo. Los radicales dicen que Hacemos por Córdoba pretende que los radicales o Juntos por el Cambio presenten el proyecto para liberar la re reelección a los intendentes y concejales, legisladores y tribunos. “Pero son ellos los que tienen más bancas y más intendentes”, razonó un alcalde que asegura no estar interesado en repetir. Lo que está claro es que el oficialismo provincial querrá máximo consenso para modificar una norma que tiene muy buena prensa porque hace a la alternancia política y a los principios republicanos que el gobierno de Juan Schiaretti busca representar.

La inquietud no está presente solo en la provincia. El presidente Alberto Fernández cenó el miércoles con varios de los intendentes de la provincia de Buenos Aires que fueron clave para achicar la diferencia de votos entre el oficialismo y Juntos por el Cambio en el principal distrito electoral del país. En el encuentro gastronómico, posterior al acto por el Día del Militante, se habría hablado de derogar o posponer la puesta en vigencia de la ley que, como la de Córdoba, pone coto a la re-reelección de los intendentes, entre ellos los “barones” del conurbano. La ley fue aprobada durante la gobernación de Maria Eugenia Vidal y el actual presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, fue uno de los grandes impulsores, lo que implica una contradicción para el propio oficialismo porque hoy Massa es una pieza clave del Frente de Todos. Ayer, la vocera presidencial Gabriela Cerruti no desmintió que se esté pensando en abrir el grifo a los terceros mandatos en los gobiernos locales. “Es algo que están trabajando los intendentes, que el Gobierno va a escuchar y en algún momento se tomará alguna decisión”, dijo la funcionaria en una conferencia de prensa. También lo deslizó el ministro de Obras Públicas, Gabriel Katopodis, intendente en uso de licencia de San Martín. “Los intendentes que ya estaban en mandato pretenden que la ley no sea aplicable en su caso sino que lo sea a partir del mandato siguiente”, dijo.

La cuestión de la interpretación es lo que se evalúa en Córdoba como estrategia para sortear el impedimento del tercer período. Como la ley fue aprobada en 2016, con mandatos en curso, los caciques territoriales quieren que se interprete como primer período el que está transcurriendo en la actualidad y, como reelección, el que corra a partir de 2023. También se habla de la via judicial para pedir la invalidez de la reforma.

Eso, como estrategia legal. En lo político, argumentan que el período 2020-2021 estuvo muy condicionado por la pandemia y que no pudieron desarrollar la gestión en los términos que habían prometido a sus comunidades, por lo que “necesitan” otro periodo para cumplir con sus objetivos.

Lo cierto es que el tema preocupa y mucho a todo el sistema político, de cara a las elecciones provinciales de 2023.  Al oficialismo por el signo de  pregunta que abrió que JxC le haya sacado 30 puntos de ventaja en las legislativas, y a la oposición porque sin la fuerza territorial de sus intendentes se le complicará enfrentar el poderoso aparato peronista. Si no tienen nada en juego, se teme que los actuales intendentes no trabajen para traccionar el voto en sus localidades, lo que sería un elemento que sumaría incertidumbre a un proceso electoral que ya es incierto. Hay ciudades importantes en juego para todos los espacios políticos como Santa Rosa de Calamuchita, Colonia Caroya, Estacion Juarez Celman, Mendiolaza, Saldán, Salsipuedes, Unquillo, Villa Allende, Cruz de Eje, Huinca Renancó, Dean Funes, Villa Nueva, Villa Maria, General  Cabrera, General Deheza, La Carlota, Cosquin, Santa Maria de Punilla, Totoral, Malagueño, Brickmann, Villa del Totoral, entre muchas otras. Sus jefes políticos no son los barones de Buenos Aires, no tienen su nivel de incidencia en la política provincial ni su caudal de votos,  pero son claves para mover los votos de sus territorios. Muchos de ellos apuestan a que si no es diciembre, antes de marzo del año próximo esté resuelto sus futuros políticos.