Sobre mí y la historia detrás de las notas de salud en Alfil

Dra. María Graciela Morales –

Medica especialista en medicina familiar, del deporte y tocoginecología

Me gustaría comenzar esta nota con algunas preguntas ¿Qué fue lo que me impulsó a escribir sobre salud y bienestar fuera del ámbito médico? ¿Cómo se vinculan la salud y la comunicación? ¿Cómo construimos relaciones médico-paciente más horizontales y honestas?

Hoy no voy a hablar sobre ningún tratamiento específico, ni sobre una patología en particular. Porque quiero compartir con ustedes un poco de mi historia, de mi enfoque sobre la medicina y el detrás de escena de estas notas que leen cada semana.

El ámbito de la salud es vasto e infinito, nos demanda un gran compromiso y cada vez mayor especificidad; y al igual que otras tantas disciplinas, se actualiza constantemente. Como muchos sabrán, el lenguaje que debemos aprender y que luego trasladamos a charlas con colegas no es comprensible para todo el mundo.

Lo que me lleva a pensar: ¿Cómo abordamos al paciente? ¿Cómo se da esa comunicación? Siempre me ha inquietado el modo de hacer accesible la información para quien está atravesando un momento en el que necesita atención especial.

Es bastante común que nosotros, como profesionales médicos, representemos una voz que a pesar de ser especialista, puede ser difícil de entender. Como si hubiera una distancia insalvable entre ambos. Lejos de pensar que la falla está en el paciente, me inclino a revisar nuestro propio rol.

Pero no me refiero simplemente al acceso a un turno médico, sino fundamentalmente, a la información. ¿Por qué? Porque poder decidir a conciencia cómo y con quién tratarnos, de acuerdo a nuestra situación personal, es la base para conseguir el bienestar.

Pero para ello, debemos alejarnos un poco de un modelo tradicional de la medicina que pone el foco únicamente sobre lo farmacológico, ignorando las particularidades y saberes propios de las personas.

Les propongo que imaginemos dos situaciones clásicas:

  • Una en una sala de espera donde vemos un montón de papeles ensimismados en una esterilla. Una receta con palabras ilegibles.
  • Otra situación: una persona tiene un interés particular sobre algún tema de salud, googlea y sólo encuentra información errónea (que tiende a confundirla) o papers académicos inentendibles de largas páginas.

Ambas situaciones pueden generar miedo, incertidubre, o ansiedad frente al desconocimiento.

Entonces, ¿cómo acercamos conocimiento científico de manera comprensible?

Ese fue el gran disparador que me impulsó a desarrollar este espacio en Alfil.

El cómo: una conexión multidisciplinaria. Estoy convencida de que este no es un camino que se puede allanar en soledad. Por eso trabajo de manera colaborativa con un equipo de comunicación con el que dialogamos, ponemos en cuestión, y traducimos a un lenguaje sencillo muchos temas médicos que consideramos relevantes para ustedes.

El propósito fue siempre transmitirlo de forma sencilla y con ejemplos concretos, para que ustedes, lectores, se orienten en la toma de decisiones respecto a su salud, y tengan la posibilidad de conocer/desmitificar asuntos que se han popularizado en el discurso común en el último tiempo.

En conjunto hemos elaborado contenido para redes sociales y notas en el diario Alfil. El intercambio es más que positivo ya que descubrimos el enorme potencial al combinar saberes y estrategias.

Debemos escucharnos más. Necesitamos desarrollar en el ámbito de la salud una comunicación más interactiva.

Nunca daremos con el abordaje correcto si no comprendemos la situación individual de cada persona en su esfera biopsicosocial.

Todo esto me lleva a contarles que desde mi formación en Medicina Familiar y Medicina integrativa, mi propuesta se orienta al bienestar y calidad de vida. Creo que la medicina integrativa nos ofrece una mirada más completa sobre la salud, y si bien incorpora los conocimientos y tratamientos de la medicina tradicional; los complementa con opciones más naturales, y suplementación ortomolecular.

Para mí, se trata cada vez más de entender al paciente como un ser biopsicosocial. ¿Qué quiere decir esto? Las personas no somos sujetos aislados. Nos relacionamos entre nosotros con tramas complejas que van más allá de la dicotomía salud/enfermedad. Pretender continuar con un modelo médico que entiende la salud como ausencia de enfermedad es dejar ir una posibilidad enorme: la de pensar el bienestar y el conocimiento como base para una vida digna.

Es hora de que la medicina deje de ser un lenguaje encriptado y para pocos, que se encarga de hacer recetas inentendibles con poca o nula explicación del caso.

La nutrición y alimentación consciente también son una pieza clave para una vida plena. De nada sirve incorporar nuevos tratamientos si luego en nuestras casas no continuamos con un estilo de vida acorde. Se trata de un todo. Conocer y aprender para poder elegir. Y en ese camino podemos intervenir los especialistas en salud para guiar a las personas en su mejor versión.

Por eso, intentamos que nuestros pacientes construyan conductas sanas que se sostengan en el tiempo, de forma global e integrativa. Pero no apostamos a tratamientos que funcionen únicamente como paliativos.

Y desde este espacio, ese es mi objetivo. Brindar información, proponer un diálogo entre distintas personas y disciplinas que aporte al poder decisión individual de cada sujeto, con la necesaria guía de un profesional.

Gracias por leerme cada semana.

Dra. María Graciela Morales –Medica especialista en Medicina Familiar, del deporte y tocoginecología – Actualmente orientada hacia la Medicina Funcional Integrativa – Docente de la UNC cátedra de Obstetricia – Directora del Centro de Medicina Estética Viesaine – ( www.viesainecordoba.com.ar )
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