Llamosismo se prepara para posible “retoque” post 14-11

En la Municipalidad se escuchan cada vez más fuerte los rumores de cambios en el gabinete después de las Legislativas. Definiendo intocables y evaluando nombres que perdieron peso en el equipo municipal, el intendente buscaría afrontar un proceso de “llamosismo puro” antes que comience el camino a la renovación provincial del 2023.

Por Gabriel Marclé

Aunque no lo demuestre, Juan Manuel Llamosas analiza minuciosamente el accionar de cada integrante del gabinete. «Nadie tiene el cargo asegurado. Todos estamos a prueba», comentan en el Ejecutivo. ¿Cambios después de las Legislativas?

Un viernes de intenso calor, mientras se preparaba para participar de una actividad de campaña, el dirigente del peronismo dejaba al pasar una frase que rápidamente captó la atención de los presentes. “Si queremos seguir en esto, hay que laburar en todo momento. No vaya a ser que estos sean nuestros últimos días en el cargo”, expresaba entre gestos socarrones. Con una buena dosis de realidad, el dirigente no hablaba desde su lugar como militante, sino como funcionario del Ejecutivo municipal, donde desde hace un tiempo se preguntan qué ocurrirá con el gabinete una vez que pasen las Legislativas.
El 14-11 será una fecha clave para el Gobierno de Río Cuarto, puesto que marcará el fin de una etapa dedicada únicamente a la campaña y en la que cualquier tipo de turbulencia causaría efectos negativos en el proyecto electoral del PJ cordobesista. Por esta razón, el intendente Juan Manuel Llamosas volvería a centrarse íntegramente en la gestión municipal sin estar encorsetado por la hoja de ruta electoralista de Hacemos por Córdoba. El comienzo de una etapa post-Legislativas llegaría, sugieren fuentes cercanas al Ejecutivo, con la posibilidad de realizar “algunos cambios” en la composición del gabinete municipal.
En algunos sectores del llamosismo comienza a tomar fuerza aquella frase célebre de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, emitida en noviembre del año pasado, cuando hablaba de los “funcionarios que no funcionan” y que, tras la estrepitosa derrota del Frente de Todos en las PASO, terminó con el retoque del gabinete nacional. En Río Cuarto las pruebas de fuego a sus funcionarios dependerán del aspecto funcional, lo que puedan llevar a la mesa, y no de la especulación electoral.
En noviembre se cumplirá un año de la victoria que le permitió a Llamosas comenzar su segundo mandato, con lo que eso significó para el programa de gestión. Aunque se renovó en espíritu, Llamosas no logró hacer mella en la buscada “nueva identidad” del Gobierno. Una vez más, el obstáculo que le bajó la intensidad al “nuevo llamosismo” tuvo que ver con la absoluta dependencia con los planes del Panal. El año electoral se presentaba como el punto más importante de la gestión municipal y su agenda nunca pudo encontrar autonomía.
Es por eso que la etapa post-Legislativas despejará un poco la agenda del intendente y le dará más oxígeno para seguir un rumbo personal, el cual podría incluir los cambios en el gabinete que anuncian en algunos sectores. Al intendente le quedará poco más de un año para hacer “llamosismo puro” antes que comience el proceso de renovación en Provincia hacia el 2023.

“Todos a prueba”

“Nadie tiene el cargo asegurado y todos están a prueba todos los días”, indicaba un integrante del Ejecutivo tras ser consultado sobre el posible “retoque” del gabinete. A esto lo saben todos y cada uno de los funcionarios, también atentos a pensar que el 2022 será un año de agenda estrictamente municipal en el que deberán hacer méritos para sostenerse (si es que el recorte no llega antes). Sin elecciones, será el año de la gestión y los funcionarios serán puestos a prueba constantemente, expuestos también al accionar de una oposición más volcada a lo local.
Aunque no se digan nombres, en el microclima municipal aparecen descripciones de funcionarios “flojos” en sus tareas, poco participativos o desconectados de la realidad local. Lo que más se acerca a la definición de esos nombres son las pruebas del día a día, pero un buen termómetro para el intendente se encuentra en el Concejo Deliberante cada vez que sus hombres y mujeres son llamados a presentar su informe de gestión.
Allí se han dado ejemplos de sobra sobre quiénes “la tienen más clara” y quiénes “hacen agua” frente a un escenario de intensa presión opositora. Sin ir más lejos, el último informe de funcionarios tuvo como participantes a la secretaria de Educación, Mercedes Novaira; quien fue ponderada puertas adentro de la Municipalidad por no ceder ante los embates de los ediles opositores que insistieron con temas como el de vacunación VIP. “Nos dio tranquilidad porque cortó en seco el golpe de JpC”, analizaba un dirigente.
De la misma manera, otro de los que se destacó en los informes fue el secretario de Economía, Pablo Antonetti. No fue su acabada precisión y sus contundentes respuestas lo que le valieron las felicitaciones, sino el hecho de haberse puesto la camiseta de la gestión y defenderla frente a las críticas realizadas tanto por Juntos por Río Cuarto como por agrupaciones como “La 2030”.
Sin embargo, también hubo informes que generaron un clima de nerviosismo en el Palacio Municipal. Uno de ellos fue el del secretario de Salud, Marcelo Ferrario, acorralado por la situación del falso médico y su tibia respuesta. De la misma manera, no fue bien visto el papel de la subsecretaria de DDHH, Daniela Miranda, debilitada durante su informe por las críticas opositoras que sugerían una supuesta “inacción” de la funcionaria.
Pero antes de apuntar contra los “flojos”, el intendente ha procurado mantener la fidelidad de quienes considera “intocables”. A metros de su despacho, puede mencionarse que el secretario de Gobierno, Camilo Vieyra; o el secretario de Coordinación (símil Jefatura de Gabinete), Julián Oberti; se han convertido en partes fundamentales para mantener el caudal político de su Gobierno y evitar que el equipo municipal aparezca con titubeos en los titulares periodísticos.
Más allá de lo que digan los informes, el grupo cercano al intendente sostiene que se confía muchísimo en los actuales integrantes del Ejecutivo, teniendo nombres fuertes en aristas clave como la industrial, el vínculo público-privado y las políticas sociales. Sin embargo, no es secreto que ya circula una especie de “lista negra” que no está escrita, más bien aprendida de memoria. Claramente, a Llamosas no le hace falta señalar con el dedo a esos “que no funcionan”, porque la propia realidad se los va marcando.