Córdoba precisa del realismo mitológico

Hay muchos elementos a favor de la nueva obra de Diego Tatián. “Libro de los pasajes” reúne temas, biografías, procesos, retratos, documentos que disparan sus trayectos y derivas para escribir otras versiones de una Córdoba de siglos pasados y del nuestro.

Por Gabriel Abalos
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Huellas que llevan al sentido

El último libro de Diego Tatián descubre y redescubre a Córdoba.

Publicado por Caballo Negro, Libro de los pasajes se detiene en lo singular de las obras y las vidas de un buen puñado de figuras vinculadas a Córdoba, varias forasteras, llegadas del mundo o de las provincias. Entre ellas se cuentan Domenico Zipoli, Benjamin Gould, Hendrik Weyenbergh, Bialet Massé, Gumersindo Sayago, Blanca del Prado, Manuel de Falla, Enrique Barros, Clotilde Sabattini, Romilio Ribero, Juan Larrea, Luis Saavedra o Sergio Schmucler, y varias más.
Diego Tatián logra poner a Córdoba en un sistema mitológico ignoto, asentado a veces en una hipótesis literaria, pero nunca forzado por la imaginación. Los protagonistas, las gestas silenciosas, la latencia de estas piezas históricas parecían buscar estas formulaciones. Haberlas dado suponen un rasgo de originalidad.
El libro de Diego Tatián es un aporte neto a la bibliografía cordobesa. El autor tiende constelaciones entre puntos de la historia de Córdoba entre el siglo XIX y el XXI. Las constelaciones no son caprichosas y la materia de la que están hechas es un tejido de acontecimientos, de coincidencias, de proyecciones. Con Libro de los pasajes, Tatián descubre auras para una Córdoba escondida, ensaya puestas en perspectiva de esta ciudad (un punto luminoso entre miles) con el objeto de hacer encandecer la luz de la Docta y situarla en el marco de una danza universal.
Entre las fuerzas que le dan entidad al libro se cuentan la erudición del autor, que guía su búsqueda; lo minucioso del manejo de los datos; la narración misma que conduce amablemente al lector o lectora de liana en liana, por un relato inédito entre el follaje. Cuenta también su tino al establecer continuidades que se valen de algún tipo de proximidad: un lugar, un nombre, un hecho o un objeto. Y asimismo su capacidad de llevar el hilo sin dejar que ninguna digresión sea tal que no aporte siempre un ángulo (aunque sea imaginario) al cuadro.
No son pocas virtudes, ni tampoco las únicas. El resultado es un conjunto de derivas eruditas, minuciosas, imaginativas, de lectura breve y densa, que siembran un aspecto de Córdoba en el mundo. Caracteres nítidos, que exponen las raíces crueles y voraces, así como las tradiciones intelectuales, las tramas heroicas, y los rasgos más nobles y libertarios, todo mezclado en el barro de la historia. Y del presente.

Bandido” compite en Huelva
El 47° Festival de Cine Iberoamericano de Huelva, a realizarse del 12 al 19 del próximo noviembre, dio a conocer hace pocos días el listado de películas que competirán en esta edición por el Colón de Oro en la categoría Largometrajes. Entre títulos de España, Brasil, Chile, México y Uruguay se destaca la selección de un filme cordobés (coproducido con España): Bandido, de Luciano Juncos, protagonizado por Osvaldo Laport y estrenada el pasado mes de marzo. Luciano Juncos había codirigido con Gastón Bottaro La Laguna en 2013, y en esta nueva producción narra el proceso de un cantante de temas melódicos bailables llamado Roberto Benítez, que ya tuvo su cuarto de hora y que está harto de la rutina y la desmotivación en que se ha convertido su carrera. Todos lo conocen por un viejo tema, Bandido, nombre con el que el público recuerda al personaje. Una circunstancia adversa conduce a Roberto, sin embargo, a tomar contacto con viejos amigos y con la vida barrial que se expresa en una pequeña batalla cultural por sus derechos. El artista compromete una actuación en la plaza del barrio y eso le permitirá recuperar el sentido de una música popular a escala más humana. Una película amable, honesta, con sabor local. Varios músicos cordobeses actúan o aparecen en Bandido.
La otra película de origen argentino seleccionada para la competencia es la coproducción con Uruguay titulada 9, dirigida por Martín Barrenechea y Nicolás Branca.

Wilma Giglio, más que una promesa
La notable bailarina cordobesa Wilma Giglio, miembro del cuerpo de baile del Royal Danish Ballet desde 2014, y que fue ascendida a solista en 2018, acaba de ser promovida a primera bailarina del organismo danés, un puesto consagratorio a nivel internacional. Nacida en 1994 en Córdoba, ingresó a los ocho años de edad al Seminario de Danza Clásica Nora Irinova del Teatro del Libertador San Martín, de donde egresó en 2010. Con solo 16 años y animada por Cristina Gómez Comini, a cargo entonces del seminario de danza, compitió en el Prix de Lausanne, obteniendo una beca para la Escuela Nacional de Ballet de Canadá en Toronto, donde se graduó en 2012. La carrera de Wilma afronta un nuevo desafío en una carrera donde ha interpretado papeles descollantes como su debut como Odette / Odile, en El lago de los cisnes, con coreografía de Nikolaj Hübbe y Silja Schandorff, su papel de Alice en Alicia en el país de las maravillas, de Christopher Wheeldon, y como La Sylphide, en la versión de Nikolaj Hübbe, de La Sylphide del danés August Bournonville. 

Dibujos cordobeses contemporáneos
Hoy a las 17 se puede hacer una visita virtual a través de Youtube CulturaCBA, por la muestra Acciones, sistemas y afectos, en el Museo Emilio Caraffa. La muestra celebra los 10 años de Bitácora de vuelo y se puede visitar en forma presencial, hasta este jueves, en la Sala 1 del Caraffa. Curada por Dante Montich, la integran obras de dibujantes locales contemporáneos: Majo Arrigoni, Juan Juares, Lucía Contato, Daniela Córdoba, Ana Milía, Yiyi Etchemendy, Carbonillas Projekt (Luciano Giménez, Nicolás Monsú, Nacha Vollenweider), Gastón Goulu, Marisol San Jorge, Juan Longhini, Ariel Martínez Archina, Lucas Aguirre y Rubén Menas.