La opinión ausente

Se anunció que antes de fin de año aparecerá un álbum con el registro de una actuación en vivo del trío Invisible, que a mediados de los setenta integraban Pomo, Machi y Luis Alberto Spinetta, el ídolo rockero de cuyo fallecimiento se cumplirá una década en febrero de 2022.

J.C. Maraddón

En el próximo mes de febrero se cumplirán diez años del fallecimiento de Luis Alberto Spinetta y cabe prepararse para lo que seguramente será una avalancha de eventos conmemorativos destinados a honrar la memoria de quien ha sido uno de los referentes más importantes del rock argentino. Si ya a lo largo de esta década hemos ido apreciando documentales biográficos, libros reveladores y publicaciones de discos que permanecían inéditos, la excusa del aniversario abrirá la posibilidad de que se prolongue el legado de aquel talentoso músico a través de lanzamientos que vamos a ir conociendo antes y después de la fecha que marca la efeméride.

Aunque en sus orígenes promovió un vitalismo energizante y abogó por el disfrute sin prejuicios, el rock se volvió necrofílico cuando algunos de sus héroes empezaron a quedar en el camino y cierto sentimiento de culpa por aquellas muertes tempranas hizo que se rindiera culto a los caídos. Las discográficas cabalgaron sobre esa sensación de orfandad en que quedaban sumidos los fans y, ni bien un ídolo perdía la vida, aprovechaban para sacar a luz todo lo que hubiera quedado fuera de catálogo, ya sea porque se trataba de material de descarte o porque estaba pendiente su salida al mercado.

Estos rituales han quedado establecidos como de estricto cumplimiento a partir de aquel entonces y han generado una discografía paralela que, en ciertos casos, llega a confundirse con la oficial. También se han vuelto costumbre las biografías (autorizadas y no autorizadas, en texto o en fílmico), que son esperadas con avidez por el público, cuya admiración por el fallecido perdura en el tiempo. Muchas cosas han cambiado con el transcurrir del siglo veintiuno, pero estos mecanismos siguen activándose como si fueran una parte fundamental del duelo y como si no hubiese otras formas de mantener vivo el recuerdo.

Es así entonces que se manifiesta una sinergia entre lo que la industria musical promueve y lo que los fanáticos desean, hasta arribar a un constante goteo de productos que salen al mercado y que se suman al merchandising de remeras, buzos, mochilas y todo lo que pueda llevar impreso el nombre y la imagen de la estrella que ya no habita entre nosotros. Pareciera que ni siquiera la muerte es suficiente para interrumpir ese proceso que alguna vez fue puesto en marcha por el protagonista y que, cuando este perece, motorizan sus herederos, su sello o el poseedor de una cinta desconocida hasta el momento.

Tantas veces hemos asistido a este tipo de fenómenos, que ya no sorprende a nadie el anuncio de que antes de fin de año aparecerá un álbum con el registro de una actuación en directo del trío Invisible, que Spinetta integraba a mediados de los años setenta junto al baterista Pomo y al bajista Machi Rufino. El show en cuestión tuvo lugar en el teatro Coliseo en noviembre de 1975 y correspondería a la presentación ante el público del disco “Durazno sangrando”, que había salido dos meses antes y que fue el segundo de los tres anotados por esa formación.

Por supuesto, es una joya que tendrá una acogida fervorosa por parte de los melómanos, de la misma manera que con evidente entusiasmo el sello Sony Music ha hecho suya la iniciativa, con el respaldo de los hijos de Spinetta y también de Pomo y Machi. Quien paradójicamente no podrá expresar su opinión al respecto, por motivos más que obvios, es el artista fallecido el 8 de febrero de 2012, líder indiscutido de Invisible y voz principal de esa banda que experimentó una veta sonora muy poco frecuentada en la música argentina.