Pérez y la cintura política, entre streamings, entradas y socios

El presidente de Racing de Nueva Italia tuvo una semana con necesidades primordiales y decisiones no tan populares aunque al final tuvo su recompensa: récord de asociados y cancha con aforo cumplido.

Por Federico Jelic

En materia económica, el plan salió perfecto. En lo deportivo solo falló el resultado dentro de la cancha, pero el manejo de la situación política y social funcionó de manera ideal en Racing de Nueva Italia. Fue una semana cargada de emociones e ilusiones, cuyo sueño aún no terminó pero que al menos aportó oxígeno a las alicaídas arcas del club, en el Federal A.

A saber: “La Academia” tenía un partido clave el domingo pasado ante Central Norte de Salta, en caso de ganar hubiera dado un paso gigantesco en su ambición de llegar a la final por un lugar en la Primera Nacional, pero para eso necesitaba también sentar sus bases y sacar algún rédito financiero, luego de jugar casi dos torneos sin hinchas a causa de la pandemia. Y era el momento para aprovechar la motivación del hincha para que fuera a alentar al puntero cordobés. Pero antes de eso hubo una serie de decisiones correctamente manejadas con cintura política para cumplir con todos, porque no podían darse el lujo de eliminar cualquier recurso con tal de contentar a toda su gente pero también priorizando la billetera de la entidad. En eso el presidente Manuel Pérez fue certero con su estrategia para captar al hincha, justo en el sprint final del campeonato, solo quedó en falta un gol más del equipo para que la alegría sea total.

Sin Streaming, con Streaming, sin entradas, con entradas

Dentro del contexto, Racing precisaba como agua del cielo la posibilidad de jugar con público. Aunque quedaba por saldar parte de los premios del título logrado desde el Federal B más los aguinaldos de este año, la economía en pandemia se mantuvo al límite cumpliendo con la mayoría de los compromisos, pero así y todo, no alcanzaba para cubrir los gastos.

Uno de los principales recursos genuinos de la dirigencia fue la venta de streamings de los partidos, que elevaron el precio de 800 a mil pesos durante el transcurso del torneo y de paso, como una forma de enganchar a la gente con el equipo. Con ese dinero la dirigencia solventaba generalmente los viajes de visitante, quedando algún saldo para gastos corrientes, pero nada como para proyectar un plan de salvataje económico.

De acuerdo a lo manifestado por Pérez, el déficit de esta campaña en el Federal A será de 100 mil dólares, por eso urge la necesidad de vender algún futbolista a fin de temporada para equilibrar la balanza. El objetivo es el ascenso, sin dudas, por eso la apuesta era al menos sacar réditos en estos dos partidos de local que le restan al torneo ya con la habilitación del Ministerio de Salud para jugar con el 50 por ciento de aforo, dentro de las flexibilidades políticas del gobierno nacional. Y salió casi a la perfección.

Por eso es que el primer día de la semana, confirmada la medida del retorno de los hinchas al “Miguel Sancho”, la incómoda postura de la dirigencia fue cesar la realización del streaming, instando a que el público fuera masivamente a asociarse. Los precios eran accesibles en algunos casos, como el bono de “socios fútbol”, pagando 1200 pesos para ver dos partidos, desde la popular. Sin embargo, el malestar de los simpatizantes se hizo notar, sobre todo en redes sociales.

Claro, la determinación provocó alteraciones y crispaciones sobre todo en aquellos hinchas que viven en el interior provincial y del país y en el exterior, cuestionando que toda la movida anterior se trató de una acción económica y no como un servicio al hincha. En eso Pérez se ganó algunas críticas pero fue inflexible en esa decisión, ya que además notificó que no se venderían entradas y que solo los socios al día podrían concurrir al partido clave ante Central Norte. ¿Una extorsión? No, la idea era lograr captar la mayor adhesión a toda costa, por lo que la campaña fue intensa en los días previos al juego, por redes sociales, programas partidarios y otros medios de difusión. A todo o nada, una jugada riesgosa no solo en el bolsillo sino también desde lo político, sobre todo en una hinchada muy ciclotímica como la de Racing, sufrida en los últimos años entre descensos, intervenciones, juicios y tiempos postergados sin actividad.

El impacto se sintió en la secretaría: la masa societaria ascendió de casi 700 durante la pandemia a poco más de 6 mil en apenas cinco días. Registro récord en los últimos 30 años en el club de Nueva Italia. El día sábado, la dirigencia anunció que quedaba un remanente de entradas para vender, ya que no completó el aforo de 7500 lugares como indicaba el dictamen nacional, y de esa forma, no quedaron vacantes. Misión cumplida.

Pero restaba una parte menor que también había hecho ruido. Un día antes, atentos a que la tribuna iba a estar casi completa, liberaron la posibilidad del streaming para aquellos que viven en otras latitudes. Y se vendieron 270 boletos virtuales, como para contentar a todos y que nadie se quede sin ver el duelo ante los salteños, con tanta demanda de por medio.

Es decir, en materia de planificación y en prioridades, el plan fue casi perfecto: creció la masa societaria a casi la mitad del aforo, se completó con expendio de localidades y de paso hubo venta de streamings para aquellos que viven en otras latitudes pero que sienten los colores como todos. Pérez saca pecho. El manejo del termómetro social fue impecable, incluso con algunas declaraciones exultantes y un poco anti populares como cuando dijo: “Puede ser injusto, es verdad, a mí también me pareció injusto pagarle esta semana 100 mil pesos del juicio a Carlos Moyano y mañana otros 100 mil por el de Atilio Oyola. No me pongo a pensar si es injusto o no. Tengo que meter la mano en la billetera y pagar”. Actuó con convicción como también con ajustes de chasis para contentar a todos, como se le reclama a un líder, un conductor, poniendo la cara en las malas y siendo moderados (a veces) en las buenas. Y salió todo redondo. Bah todo no: Racing empató 1 a 1 en el retorno de su gente a la cancha y ahora tendrá que sufrir hasta el final del torneo para saber si es finalista o no.