Sobre la memoria: hablemos de Alzheimer

Dra. María Graciela Morales –

Medica especialista en medicina Familiar, del deporte y tocoginecología

El 21 de septiembre de cada año se conmemora el Día Mundial del Alzheimer. La fecha fue proclamada por la OMS, y el lema de este año sostiene: “Cero omisiones. Cero Alzheimer”. ¿Por qué? Para hacernos reflexionar sobre la importancia del diagnóstico precoz: una de las claves para tratar estos casos.

Muchas veces llegan a mi consultorio pacientes de distintas edades con consultas sobre los olvidos, manifestando preocupación por su relación con los síntomas de Alzheimer. Lo primero que digo siempre es que se trata de una preocupación en vano, ya que el diagnóstico precoz es fundamental para poder dar un acompañamiento adecuado.

Antes que nada debemos identificar de dónde provienen esos olvidos: para poder hacer diagnósticos diferenciales entre Alzheimer u otras patologías.

¿Qué es el Alzheimer? Se trata de una de las formas más comunes de demencia, y se origina por la degeneración de ciertas neuronas: esto altera funciones cognitivas como el lenguaje, la memoria, y el comportamiento.

Este tipo de demencia implica un deterioro de las funciones cognitivas de:

Memoria (olvidamos personas o hechos significativos y recientes).

Atención (somos incapaces de poner el foco en la información más relevante a cada momento).

Orientación (perdemos consciencia de nosotros mismos y del contexto en el que nos encontramos).

Funciones visuoespaciales (perdemos noción del espacio que nos rodea y de cómo movernos en él).

Funciones ejecutivas (perdemos capacidad de planificar, organizar y evaluar el comportamiento necesario para lograr metas).

Algunos de los síntomas de esta enfermedad que serán nuestra “campanita” de alarma:

  • Dificultades para encontrar las palabras, o recordar nombres de personas muy cercanas.
  • Pérdida del sentido de la orientación.
  • Dificultad para la resolución de problemas sencillos de la vida cotidiana.
  • Confusión y problemas para concentrarse.
  • Imposibilidad para hacer sumas matemáticas y manejar dinero.
  • Olvido de eventos recientes.
  • Inquietud, impaciencia.

¿Existe un tratamiento para prevenir esta enfermedad o frenar su avance? Lamentablemente no. Aún no existe una “cura” para esta enfermedad, y si bien hay fármacos que pueden ayudar en una etapa inicial; al ser un proceso evolutivo y progresivo, inevitablemente irá intensificándose. De allí la importancia de establecer pilares familiares de apoyo que ayuden a mejorar la calidad de vida, y brinden soporte.

A qué edad aparece: Para los casos de aparición temprana, las personas pueden manifestar síntomas dentro del rango de edad entre 30 y 65 que años. Pero lo más común es que se diagnostique luego de los 65 años.

Sus causas: realmente no se conocen con exactitud, pero se sabe que las primeras lesiones pueden aparecer unos 15 o 20 años antes de que se muestre algún síntoma, y se expresan en la región del cerebro llamada hipocampo; que es la encargada del aprendizaje y la formación de nuevas memorias.

¿Sus consecuencias? Para el caso de el/la paciente implica imposibilidades a nivel social, y también laboral, porque suele volverse muy difícil adaptarse. Pero además trae importantes consecuencias para todo su entorno, que deberá proveer cuidado y contención durante todo el proceso, hasta su etapa más avanzada, cuando se necesitará un cuidador permanente.

Alzheimer y alimentación: la alimentación puede ser una de las claves para prevenir y/o tratar esta enfermedad. Los alimentos con ácidos grasos DHS pueden ser muy beneficiosos, y la ingesta de alimentos con propiedades neuroprotectoras como la vitamina E son muy indicados.

El omega 3 es una grasa poliinsaturada: se trata de las grasas consideradas saludables y necesarias para nuestro organismo. ¿Por qué? Tienen la propiedad de fortalecer nuestras neuronas. La mayoría de las investigaciones científicas concluyen que una dieta rica en ácidos omega-3 podría intervenir en un en ralentizar el deterioro cognitivo. Por ende, suplementar con omega 3 de buena calidad actuaría como preventivo de las alteraciones cognitivas.

¿Dónde encontramos alimentos con ácidos grasos? Uno de sus tipos (el omega 3), que contiene DHA, está presente en pescados como el salmón, y también en huevos o soja. La vitamina E, en cambio, la encontramos en frutas y verduras, germen de trigo, maíz, o frutos secos.

En cuanto al origen del Alzheimer, lo que se sabe es que se debe a una combinación de factores de riesgo: algunos de ellos, como la edad o la genética, no son modificables. Pero hay otros que sí lo son, como el estilo de vida y alimentación.

Por eso, aquí comparto algunos consejos que pueden reducir la presencia de Alzheimer:

  • Minimizar el consumo de grasas saturadas.
  • Consumir alimentos con omega 3, vitamina E, y B12.
  • Mantenerse activo físicamente.
  • Que las verduras, frutas y legumbres sean el principal alimento.
  • Evitar cocinar en ollas y sartenes de aluminio.

¿Tenés algún familiar con Alzheimer, o sospechas que podrías tenerlo? Es momento de concientizar sobre este tema.

 

Dra. María Graciela Morales –Medica especialista en Medicina Familiar, del deporte y tocoginecología – Actualmente orientada hacia la Medicina Funcional Integrativa – Docente de la UNC cátedra de Obstetricia – Directora del Centro de Medicina Estética Viesaine – ( www.viesainecordoba.com.ar )
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