Orden y progreso, la oferta de Recabarren en Exactas

La búsqueda de consenso ha sido el diferencial de Recabarren, buscando conciliar siempre las dos vertientes académicas que concurren en Exactas: las ingenierías y las otras carreras, como biología y geología. Y una característica bien distinta a sus dos predecesores en el cargo: concentración en su decanato y menor exposición que los híper activos Tavella y Terzariol, siempre explorando todos los rincones que ofrece la vida institucional de la UNC.

Por Gabriel Osman

En las quince Facultades de la UNC que en el turno de octubre elegirán autoridades, solo en seis habrá competencia propiamente, pues en el resto habrá candidatos únicos. Pero si se buscan diferencias, Ciencias Exactas sobresale por una condición única a la que fue llevada por la larga pandemia del Covid 19: por primera vez las autoridades surgirán por el voto directo de los cuatro claustros.

Es un experimento y por eso un desafío para el decano Pablo Recabarren –que llevará de compañera de fórmula a Magalí Carro- que irá por su reelección. No obstante enfrentar un escenario inédito en esta unidad académica, el oficialismo es amplio favorito para retener el Decanato. Su fortaleza electoral está en los dos claustros determinantes por el sistema de ponderación: docentes y estudiantes. El peso electoral del primero es del 50% y el restante, el 33%.

Su ascendencia entre los profesores se explica porque en sus cinco años al frente de la Facultad es porque se ha concentrado en la gestión que, de alguna manera, da continuidad a una política académica que arranca con Gabriel Tavella, en 2004, continúa con Roberto Terzariol y remata en el propio Recabarren. En estas casi dos décadas la Facultad no ha parado de crecer en infraestructura, equipamiento, grupos de investigación, transferencia de tecnología y extensión, por mencionar los principales capítulos.

No obstante haber abonado esa línea de “orden y progreso”, la búsqueda de consenso ha sido el diferencial de Recabarren, buscando conciliar siempre las dos vertientes académicas que concurren en Exactas: las ingenierías y las otras carreras, como biología y geología. Y una característica bien distinta a sus dos predecesores en el Decanato: concentración en su cargo y menor exposición que los híper activos Tavella y Terzariol, siempre explorando todos los rincones que ofrece la vida institucional de la UNC.

Su fortaleza entre los docentes se explica por lo antedicho. Su ascendencia ante los estudiantes se explica por otros factores. En principio, al comenzar la pandemia, reaccionó con reflejos para minimizar los costos de la inevitable mengua del trabajo académico que impuso el Covid. El equipamiento de la Facultad, las materias y desarrollo de la actividad docente son compatibles con la tecnología a distancia que impuso la pandemia. Los beneficiados, obvio, fueron los estudiantes.

En segundo lugar, la Franja Morada, el brazo estudiantil del oficialismo rectoral, no existe casi en Exactas. Allí impera el MNR, otrora la extensión áulica del Partido Socialista. Pero el PS es un péndulo eterno que ha recorrido en 20 años o más gran parte del espectro político, columpiando principalmente entre los partidos de poder disponer, sin disimulos, cargos en cualquier jurisdicción del Estado. Los adalides de este cangurismo electoral tienen como principales referentes a la capitalina Laura Sesma y al riocuartense Roberto Birri.

Así el panorama, el MNR tiene mucha autonomía sobre el partido en el que alguna vez abrevó. Hoy tiene su propia política de alianzas dentro de la UNC y, además, es la primera fuerza estudiantil en Exactas, al punto que es la agrupación que conduce el Centro de Estudiantes de la Facultad. Esta agrupación es aliada de Recabarren. El resto del espectro de este claustro son saldos y retazos inorgánicos mechados con militancia K.

Hay un talón de Aquiles en el singular estilo de del ingeniero electricista: ha mostrado poco su gestión. Aunque algunos pueden valorarla como una virtud, electoralmente y más en elecciones directas, es un defecto. La cuestión es quién puede capitalizar este presunto hándicap. Es que la oposición, sin gestión para mostrar, es denuncismo puro, al mejor estilo Luis Juez. Por esto, al menos hasta esta altura, la oferta de sus adversarios –Rubén Rochietti y Gabriela Durán- es pura incógnita.