Hiperactividad y maquinita en velocidad

Por Gabriela Origlia

El flamante jefe de Gabinete nacional, Juan Manzur, arrancó hiperactivo con una serie de anuncios para sumar votos de cara a noviembre. Desde el gabinete y los gobernadores asociados -más por necesidad que por convicción- insisten en el shock de consumo antes de las legislativas. En lo económico comenzaron con la suba del salario mínimo vital y móvil y con el alza del piso de Ganancias.  En lo sanitario, con la decisión de terminar con el uso del barbijo al aire libre, terminar con los aforos y con el regreso del público a la cancha.

La vicepresidenta Cristina Kirchner criticó en su carta al presidente Alberto Fernández por la subejecución presupuestaria que estimó en 2,4% del PBI; en realidad no existe de manera lineal esa realidad, sino que por el impuesto a la riqueza y el precio internacional de la soja, se recaudó más de lo previsto originalmente.

Sí es cierto que las jubilaciones y pensiones contributivas cayeron versus PBI, por el cambio de fórmula combinada con la aceleración inflacionaria. Pero hay otros gastos que más que compensaron. El bolsillo pesó en la elección, pero porque hay retraso salarial, pobreza (hay proyecciones de que superaría el 45% en la medición que Indec dará a conocer en una semana), inflación y desempleo.

La necesidad de seguir emitiendo para financiar el shock de consumo es clave para el comportamiento de la inflación. En la primera mitad del año la “maquinita” funcionó menos por la mayor recaudación.  En lo que va de este mes el Tesoro ya recibió $200.000 millones de asistencia del Banco Central. En lo que va del año, suman $720.000 millones, es decir, más que los $523.000 millones del 2020. Está claro que es la emisión monetaria la base para sostener las ayudas que se quieren expandir antes de las elecciones.

Mientras tanto el ministro Martín Guzmán seguirá buscando un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) que, según coinciden los analistas, será “ligth”. Una forma que conforme a las dos partes. El organismo también está mal parado con los desembolsos a la Argentina, así que buscará cerrar un esquema que logre la aprobación del board.

La primera medida, que ya se había anunciado, es la suba del Salario Mínimo Vital y Móvil (Smvm). El Ministerio de Trabajo adelantó reunión que tenía prevista con el Consejo del Salario para llevar el 35% de aumento acordada en abril a un total de entre 46% y 48%, y llevar el haber mínimo de $29.160 a $32.000. El objetivo es que el alza sea no sólo por encima de la inflación sino también de las paritarias.

La modificación impactará en el valor de los planes sociales, ya que actualmente el salario social complementario equivale a la mitad del salario mínimo. También incide en programas como Potenciar Trabajo, las becas Progresar, el programa Acompañar y los Repro.

Se planificar otorgar un bono de $6.000 para los jubilados con la mínima, que es de $25.922, por debajo de la línea de indigencia. La suba acumulada de los haberes en el año llega al 32,58%.

En lo que hace a Ganancias, también desde antes de las elecciones se venía planteando una suba del piso que ahora se ubicará en $175.000. Ya había sido elevado a fines de abril mediante una ley y ahora será retocado vía decreto para evitar que la escalada de la inflación y la consecuente renegociación de los salarios licúe las mejoras otorgadas.

La intención es conservar por fuera del tributo a las alrededor de 1,2 millones de personas que fueron eximidas cuando se elevó el mínimo no imponible a los $150.000 mensuales brutos para trabajadores activos y a ocho haberes mínimos para jubilados y pensionados. En otras palabras, mantener el porcentaje de contribuyentes que paga el impuesto entre el 8% y 10%.

Tras la publicación en el Boletín Oficial la suba del mínimo no imponible deberá ser reglamentada por AFIP y los especialistas advierten que queda poco tiempo para que pueda aplicarse a los sueldos de septiembre. Dependerá de la celeridad del organismo que encabeza Mercedes Marcó del Pont; la vez anterior demoró dos meses.