Gabinete veterano

Por Javier Boher
javiboher@gmail.com

¡Qué pedazo de gabinete, amigo lector! Ahora sí que no hay forma de que pierdan en noviembre. Es increíble que uno quiere ser un poco irónico y ahí nomás le sacan la ficha, porque la realidad es que esto es un manotazo de ahogado pero “Maldonado style”.

No sé si usted es hincha de algún equipo grande o de algún club chico, como es mi caso. Esto me hace acordar a esos equipos a los que vuelven los que alguna vez fueron jóvenes y quedaron en la historia por haber hecho un buen campeonato. Los llevan de vuelta al club cuando se les explotan las várices y ya no corren ni para llegar rápido al baño cuando los llama la del dos.

Es increíble que la solución a todos los males sean tipos que han dado vueltas por la función pública durante décadas, pero que tienen más chapa por lo que hicieron en el pasado que por lo que están haciendo ahora. Pusieron toda la carne en el asador, sin darse cuenta que es charqui de vaca vieja. Ese asado sólo puede salir fulero.

No quiero entrar e detalles sobre las broncas viejas, pero hay más historias entre ellos que en una tira sobre la vida de los adolescentes. Habrá que ver cuánto duran todos metidos ahí adentro sin pelearse. Por lo menos tienen que tirar dos meses de paz y armonía, porque hay que levantar un muerto que está más pesado que bolsa de escombros.

Los tiempos

Menos mal que era una crisis de gobierno que había que resolverla rápido para llevar tranquilidad a la gente. Por el tiempo que se tomó el presidente Alféretro para resolver el cambio de nombres, casi que parece santiagueño a la siesta. Menos mal que no se trataba de que le hubiesen declarado la guerra al país o algo parecido, porque ya estaríamos todos viviendo con algún milico invasor.

Encima todo el revuelo parecía una puñetera en un potrero de barrio periférico. En medio de la polvareda salía el reparto de piñas de audios, patadas de cartas y operetas en los medios siin saber bien de dónde venían o a dónde iban a pegar. La próxima vez deberían ponerse camisetas o pecheras para saber cuáles son los de cada equipo.

Por suerte cuando se terminó todo el revuelo metieron un gabinete premium, justo el viernes a la noche, cosa de que todos los diarios del domingo se hagan un picnic con los prontuarios, digo, los CV de los funcionarios. Le soy sincero, estimado: yo voy a salir a comprar algunas latas y conservas por las dudas, pero para lo seguro voy a comprar mucho maíz pisingallo: cuando empiecen los chispazos no quiero que me falte el pururú.

¿Le digo cuáles fueron algunas de las cosas en las que me puse a pensar con estos cambiazos? Primero, que no tocaron salud y economía, las dos cosas por las que la gente votó como lo hizo hace una semana. Si estos son los que se declaran como los únicos intérpretes de la voz del pueblo deberían empezar por cambiarle la pila al audífono porque han escuchado para la miseria.

Segundo, si las listas van a seguir sin retocarse en noviembre. Con tantos renunciados e idos, debe haber alguno en todas las listas del país que haya quedado del otro lado. Si Merluza Solá se enteró en vuelo a México que lo cambiaban por Cafiero Ltd., ¿cómo no va a haber alguno que haya caído en desgracia?.

Tercero, el disgusto de las sororas con el nuevo Jefe de Gabinete. Es un plato ver cómo el feminismo selectivo les terminó significando que en medio del revoleo les terminen poniendo de ministro a un tipo que quiso hacer de Tucumán una provincia provida yendo en contra del aborto desde el estado provincial.

Eso pasa cuando se convierten causas nobles en causas partidistas, estimado. Me encantaría no ser soez en mis expresiones, porque en definitiva estamos hablando de señoritas, pero entraron como cuando en el boliche se iban con uno que les hacía el cuento de que era millonario, pero que las terminaba haciendo pagar el telo a ellas cuando ya estaban en la puerta. Les pasó lo mismo, porque en noviembre seguro que los votan de vuelta. Un poco me da lástima, pero después me acuerdo de su chupamedismo oficialista y se me pasa del todo.

Ya voy a ir cerrando, estimado, pero me voy a ir con una reflexión que ya alguna vez la he puesto en otra nota. Está el cuento del tipo que es viajante y se pasa toda la semana fuera de casa. Se da cuenta de que la mujer se empieza a arreglar, va al gimnasio y está como hace años, por lo que decide volver antes a la casa y se la encuentra con otro. Piensa en entrar y armar un lío, pero no: “yo vengo sólo dos días y el otro cinco, no pongo un peso y la banca el pata de lana. Al final, el gorriado es el otro” y se va.

Bueno, algo así le pasó al residente de Olivos, porque logró salvar a dos ministros pero le metieron seis. Seguro salió de la reunión y pensó en lo picante que fue por salvarle el puestito en el Estado al joven Cafiero.

Uy, ya empezaron a explotar los pochoclos, justo que empezaron los tironeos en la Tucumán de Manzur. Lo dejo. Tenga buena semana.