Máxima distancia del Panal a la Rosada y “ellos” a la cancha

Para Schiaretti, la crisis política del gobierno nacional es un tema del FdT al que no pertenecen. Se viene una hiperprovincialización de la campaña, que ya no descansará tanto en “Ellas” sino en el gobernador y Llaryora en el centro de la escena.

Bettina Marengo

Silencio y máxima distancia de la Nación por parte del gobernador Juan Schiaretti y también del intendente capitalino Martin Llaryora, los dos hombres fuertes del oficialismo provincial que se pondrán al hombro el segundo tramo de la campaña electoral. Esa será la respuesta de Hacemos por Córdoba y del Panal a la crisis política que atraviesa el Frente de Todos luego de la derrota en las Paso del domingo pasado.

“Es una crisis de ellos, la tiene que resolver el Frente de Todos al cual no pertenecemos. Lo tendrá que ver el presidente en el marco de su coalición”, se apartó un alto dirigente del PJ cordobés que ni siquiera nombró a Alberto Fernández ni menos a la vicepresidenta Cristina Kirchner.

Schiaretti no se expresó sobre el tema, ni envió respaldo al jefe de Estado nacional, al cierre de esta nota, ni en Twitter ni con declaraciones. Tampoco hubo contactos con funcionarios nacionales, teniendo en cuenta que Wado de Pedro, el ¿saliente? ministro del Interior, es el contacto del Panal con la Rosada, y es además uno de los más pro-schiaretti de los ministros. El gobernador estuvo ayer en la localidad de Justiniano Posse junto al ministro de Industria y Comercio, Eduardo Accastello, y se prepara para recibir la semana que viene a la Mesa de Enlace nacional, como se adelantó ayer en primicia en este espacio. Una foto que lo ubica en la defensa del voto campo y en las antípodas de los K, efecto buscado.

Dicen cerca de Schiaretti que no va hablar de la crisis nacional a menos que sea imprescindible e inevitable, porque el objetivo es dejar en claro que el PJ Córdoba y el gobierno provincial no tienen absolutamente nada que ver con el PJ nacional y el gobierno de Alberto y Cristina. Lo que sí hicieron saber los voceros del Panal es que consideran que hay una crisis institucional derivada de un mal resultado electoral, que fue a la vez producto de la situación crítica del país “en todos los aspectos”. “La crisis se expresó en las urnas y también en la abstención: medio millón de matanceros no fueron a votar”, dijo un schiarettista paladar negro en relación al distrito más peronista de la provincia de Buenos Aires.

“Se viene una hiperprovincialización” de la campaña, y va a ser todo lo lejos que se pueda de la Rosada”, comentó uno de los pocos schiarettistas que habló en off ayer. Esto incluye a Llaryora, sobre quien el albertismo tenía puestas expectativas de vinculación para el día después de las Paso. El alcalde capitalino y su gente no solo nunca rompieron los puentes con la Casa Rosada, sino que conversaron antes del inicio de la campaña para sostener el trato frente al desparramo de declaraciones que se veían venir. De hecho, estaba previsto para la semana próxima algún tipo de actividad de gestión Nación-municipio, pero habría quedado en el freezer y no por decisión de los funcionarios nacionales. “Si, van a tomar más distancia”, se lamentaron en las últimas horas.

Es que a partir de ahora, Llaryora y su mentor Schiaretti serán la figuras centrales de una campaña electoral que ya no descansará tanto en “Ellas”, la candidata al Senado, Alejandra Vigo, y la candidata a Diputados, Natalia de la Sota, sino sobre “Ellos”. Ambos saldrán a la cancha con el objetivo de llegar a los 28 puntos en los comicios generales, la nueva meta que se puso el oficialismo provincial luego del 24,5% que obtuvo en las primarias. Es decir, acercarse al registro de las legislativas de 2017. Para eso es necesario mejorar en Capital donde se hizo dos puntos menos que el promedio provincial. “Toda la carne al asador para garantizar y crecer con los votos de la lista Negri-Santos”, comentó un informante palaciego.

El silencio y la distancia no significa que en Hacemos por Córdoba no estén atentos a la evolución del escenario nacional. En declaraciones al diario Puntal de Río Cuarto, el jefe del bloque de diputados Córdoba Federal, Carlos Gutierrez, dijo que “si ya la grieta que existía y existe en el país era un elemento lo suficientemente dañino para pensar en una salida para Argentina por vía de una mesa verdaderamente de diálogo, con un pacto como fue el de la Moncloa en su momento o algo similar, ahora una grieta dentro de uno de los polos de la grieta, es decir una interna dentro del gobierno, realmente confunde y hace temer a todos los argentinos”. No es solo político el tema: el gobierno de Córdoba teme que la crisis desequilibre y altere los mercados con  presión alcista sobre el dólar, moneda en la cual la Provincia tiene una deuda renegociada pero igualmente bastante complicada.