PJ, obligado a corregir los números del interior

Para conservar las tres bancas en Diputados y una en el Senado, Hacemos por Córdoba necesita ajustar su performance electoral para noviembre. Desde el Panal dan por zanjada (y ganada) la puja por los intendentes abierta con el Frente de Todos. ¿Primeros arrepentidos?

Por Yanina Soria
ysoria@diarioalfil.com.ar

En las últimas horas, hubo reuniones del gabinete político del gobernador Juan Schiaretti para analizar los números finos que dejaron las PASO del domingo y avanzar en la estrategia para la campaña que se abre hasta noviembre. 

Tanto sobre Capital como el interior se hizo un trabajo minucioso sobre los resultados obtenidos lista por lista, que le permitió al equipo provincial trazar un diagnóstico como punto de partida para lo que se viene. ¿Qué se viene para el peronismo schairettista? el desafío de subir unos puntos más en el tablero final para conservar tres diputados y lograr la banca en el Senado.  

De ese mapa disgregado saltaron números que no dejaron conforme a la mesa de Capital ya que las expectativas era que, por primera vez gobernando el principal distrito electoral, la marca fuera otra. 

Sin embargo, tampoco fueron mucho mejor, en general, los datos aportados por el interior. Si bien es cierto que nunca Hacemos por Córdoba pensó posible para las legislativas un triunfo sobre Juntos por el Cambio, desde el comando entienden que es necesario ajustar la estrategia para no achicarse en noviembre. 

Un punto clave en ese rearmado para esta segunda etapa electoral es la liga territorial. Los intendentes y jefes comunales asumen un papel importante y resultan una de las piezas fundamentales en el engranaje político. 

En principio, desde el Panal analizan que la gran interna del PJ que propuso dirimir en las legislativas el Frente de Todos cuando construyó su lista lo más peronista que pudo en Córdoba, quedó zanjada. A la luz de los resultados, en el Centro Cívico saborean que, al menos en las PASO, ni Carlos Caserio, Olga Riutort en Capital ni Martín Gill en el interior, hayan podido mover la boleta del kirchnerismo del porcentaje que, históricamente, tiene el núcleo duro del cristinismo en la provincia mediterránea.

Por otro lado, en el terreno de la puja abierta por los alcaldes peronistas, también creen haber ganado en la pulseada electoral. Aunque, sobre todo Gill por su rol de secretario de obras Públicas de la Nación logró quedarse con un polo de jefes comunales de Hacemos por Córdoba, desde el oficialismo entienden que en el escenario macro, la gran mayoría trabajó para la lista de Alejandra Vigo y Natalia de la Sota. 

Es más, en el Panal ya recibieron llamados de los primeros “arrepentidos” que buscan asilo nuevamente en las filas del schiarettismo. Frente a la magra cosecha del Frente de Todos y las pocas perspectivas, al menos por ahora, de mejorar considerablemente los casi 11 puntos obtenidos, surgen replanteos políticos. 

En el oficialismo cordobés hay confianza de que aquellos que en las PASO jugaron subterráneamente a dos puntas, para noviembre se queden del lado de Hacemos por Córdoba. 

Sin embargo, la preocupación por delante no está centrada en el Frente de Todos sino en el avance de Juntos por el Cambio. El espacio de los aliados se impuso en prácticamente todos los departamentos de la provincia; los números dan cuenta de una victoria de esa fuerza política en más de 300 de las 426 localidades. 

El peronismo de Schiaretti, salvo contadas excepciones, no pudo contra esa primera tendencia que podría profundizarse aún más para las generales. Además, con casos de reveses muy duros como los de los dos segundos candidatos oficialistas: derrota de Eduardo Accastello en Villa María; y de Ignacio García Aresca en San Francisco siendo intendente. Sólo por mencionar algunos. 

Aunque por ahora no hubo tirones de orejas individuales, con el detalle de los resultados departamento por departamento, y localidad por localidad, quedaron claramente establecidas las responsabilidades políticas de cada intendente y referente del interior.