Bullrich, ahora obligada a sostener al PRO local

Los amarillos con Juez y De Loredo lograron más lugares en la lista que los ubicado detrás de Negri y Santos. La interna pasó y el espacio se encuentra divido y sin liderazgos nítidos. La jefa del partido a nivel nacional prometió involucrarse en la campaña y vendría la semana que viene.

Por Yanina Passero
ypassero@diarioalfil.com.ar

Los referentes del PRO Córdoba que pudieron festejar la amplia diferencia con la se impusieron a los rivales internos, Mario Negri y Gustavo Santos, viajaron a Buenos Aires para entrevistarse con dos referentes del partido, Patricia Bullrich y Horacio Rodriguez Larreta. 

La ahora candidata a diputada, Laura Rodríguez Machado; las autoridades partidarias Oscar Agost Carreño y Agustín de la Reta; y el referente del núcleo interno PRO Gente, Sebastián García Díaz, dialogaron sobre la campaña, el resultado y los desafíos con la madrina política de la lista encabezada por Luis Juez y Rodrigo de Loredo y que contuvo a esta parte del espacio amarillo. 

Celebraron que la supuesta paridad que marcaban las encuestas no existió sino que, por el contrario, fue tan amplia que la composición final de la boleta de Juntos por el Cambio en la provincia depende de escasos decimales: existe la posibilidad de una mixtura por binomios con los que salieron segundos, pero también cabe la posibilidad de que el precandidato auspiciado por el expresidente Mauricio Macri quede en el quinto renglón, como se explicó en la edición de ayer de este diario. 

Ahora bien, Bullrich decidió dar vuelta la página y dejar posturas sesgadas, que no corresponden a la autoridad máxima de un partido político que pregona la unidad. Les remarcó la necesidad de superar internas para aumentar el número de legisladores nacionales en el Parlamento. En otras palabras, los instó a pensar en el “enemigo” real: el Frente de Todos y no las expresiones restantes de la coalición. 

Ahora bien, la exministra de la Nación sabe -como todos- que el PRO de Córdoba quedó partido en un bastión clave, por más que sus dirigentes sonrían y posen para la foto como si no hubieran existido agravios. También sabe que lograron más lugares expectables en la boleta de Cambiando Juntos, pero que el partido no lidera la apuesta para el turno en el que se cuentan los puntos. 

Les prometió a sus interlocutores viajar la semana que viene para repensar la estrategia del espacio en esta coalición en la Juez y Rodrigo de Loredo emergen como los legítimos herederos de la oposición local. Aceptados o no internamente, harán valer esta carta de cara a sus objetivos futuros. Siempre se supo que no hay 2023 sin 2021. 

Esto supone un problema para el partido amarillo. Una porción quedó herida por la derrota; para colmo, la que contenía al dirigente que reunía el consenso de la triada del PRO del puerto (Macri, Bullrich y Larreta) para buscar colarse en la disputa por El Panal. La otra expresión amarilla, quedó como escolta de dos hombres que querrán liderar la pelea por la gobernación y la ciudad de Córdoba. 

Bullrich se aseguró con su apoyo a varios leales si resuelve anotarse en la ronda ejecutiva nacional dentro de dos años. Tanto Rodríguez Machado como Héctor “La Coneja” Baldassi estuvieron a un tris de quedarse sin cargo electivo si la exfuncionaria hubiera reculado en la decisión de desafiar a Macri. Ni que decir de García Díaz que logró que su histórica compañera de militancia tenga casi todos los boletos comprados para ingresar a la Cámara alta. 

Sin embargo, estos proyectos personales chocan con el mentado objetivo del PRO fuerte que todos los dirigentes dicen aspirar: los que todavía creen en el “dedo” como mecanismo ordenador de la vida democrática de los partidos y los que hacen todo a su alcance para no quedarse afuera del circulo electivo. 

La jefa del PRO nacional sabe que tiene que tener la misma injerencia en la campaña por las generales para velar por la voz de los amarillos que quedaron debajo de Juez y De Loredo, dos autónomos de la alianza. Y Larreta, también. Casualmente al interlocutor que eligió, el apoderado Agost Carreño, le mencionó sobre la urgencia de fortalecer el espacio. 

El joven abogado pidió por un mayor protagonismo de la dirigencia histórica en detrimento del “elegido” Santos. Y es probable que Larreta piense en clave territorial, pero sin intención de desestimar recursos humanos. 

Santos perdió y no estuvo a la altura del proyecto que Macri había trazado para él. No obstante, es el único en el universo amarillo local que tiene algo para mostrar. De hecho, el macrismo con despacho en Buenos Aires le organiza para la semana que viene el congreso nacional de la Fundación Pensar, el think tank amarillo que el exministro de Turismo comanda en Córdoba. Saben que, en el marco de una interna nacional con aliados, el PRO deberá tener dirigentes parados en todas las provincias. Santos pasó de plan A, a plan B, pero sigue siendo el plan al fin y al cabo. 

Como sea, los amarillos vencedores en la interna dirán que “ganó el futuro”, pero pesa sobre ellos una enorme responsabilidad en materia de construcción política para que, en definitiva, toda esta movida no se reduzca a un juego de sillas. O mejor, de bancas en el Congreso.