Magro voto en Capital: el FdT apunta a “defección” del Evita

Por Bettina Marengo

El magro resultado que obtuvo en las Paso el Frente de Todos de Córdoba dejó algunas heridas expuestas en relación a cómo jugó (o dejó jugar) el gobierno nacional en el territorio mediterráneo. La lista que encabezan Carlos Caserio para el Senado y Martin Gill en Diputados quedó como la cuarta más votada en forma unitaria y la tercera como fuerza, con el 10,9%. Fueron 198.638 votos en Diputados, el tramo levemente más votado. El porcentaje es similar al que Unidad Ciudadana obtuvo hace cuatro años con una lista K pura, sin el componente peronista ni de intendentes PJ que sumó la actual propuesta.

El FdT solo ganó uno de los 26 departamentos, el norteño Sobremonte, y quedó segundo en San Martín, al centro, territorio de Gill, quizás el único candidato que tuvo motivos para festejar el domingo. Pero uno de los departamentos donde más se castigó al oficialismo nacional fue la Capital, donde la boleta apenas logró el 8,27%, unos 56 mil votos.

El FDT no esperaba tan poco, ni a nivel provincial ni en Cordoba. Los dirigentes todavía están en shock y muchos ni siquiera empezaron a analizar qué sucedió. Después de algunos días de receso, vendrán las reuniones para reacomodar el cuerpo y relanzar la campaña. Los albertistas-cristinistas confiaron en que el poder movilizante de los intendentes hiciera llegar a buen puerto el mensaje de que la Nación ya no discrimina ni relega a Córdoba, y en el influjo de la magnánima obra pública que se está ejecutando en todo el territorio provincial con fondos nacionales. Nada de eso sucedió y lo que era virtud fue falta. Y la falta, retracción.

La construcción del nuevo FdT provincial con parte del peronismo adentro no incluyó a un actor que integra FdT nacional y bonaerense, los movimientos sociales, que si el domingo no sumaron en la poderosa Buenos Aires, al menos no restaron.

En sus primeros análisis sobre el resultado en la provincia más anti K, con la certeza de que sólo un milagro electoral le permitirá retener su banca en el Senado, Caserio se quejó del rol del Movimiento Evita en Córdoba.

La organización que conducen los funcionarios nacionales Fernando “Chino” Navarro y Emilio Pérsico pertenece al Frente de Todos a nivel nacional y a Hacemos por Córdoba en la Provincia, y de hecho su referente provincial. Rosalía Cáceres, es candidata a diputada nacional de la lista schiarettista que encabeza Natalia de la Sota. Hoy por hoy, el Evita es una de las fuerzas territoriales más organizadas y desplegadas del país.

Esta doble pertenencia nacional y provincial, con peronismos separados en dos listas que compiten por el mismo electorado, hace ruido a un sector del albertismo cordobés porque interfiere en sus intereses por la captación del voto de sectores populares. En Córdoba, como en gran parte del país, gran parte de los recursos sociales y de los planes de empleo nacionales bajan a través de las organizaciones territoriales y de la economía popular.

“Hemos sufrido defecciones y traiciones muy grandes, como la del Movimiento Evita. El Chino Navarro se saca fotos en Córdoba y ha distribuido toneladas toneladas de alimentos de la Nación en los barrios populares de Córdoba, pero a nombre de la Provincia”, acusó el punillense. Concretamente, con los datos por seccionales en la mano, los primeros análisis del FdT indicarían que la lista del gobierno nacional no logró hacer pie ni en las barriadas más pobres de la Capital, pese a que el despliegue de ayuda alimentaria fue muy importante. “Yo no vi allí programas de la Provincia sino a la estructura nacional repartiendo a lo loco”, remarcó Caserio en declaraciones radiales, y acotó: “No se puede ser del FdT a nivel nacional y schiarettista en la provincia”.

Fue una queja al corazón del dirigente social con mejor relación con Alejandra Vigo pero sobre todo a la Casa Rosada, donde el candidato a senador viene haciendo este planteo sobre los recursos que bajan a Córdoba y a través de quien. Un malestar que ya estaba en parte del FdT con el ahora exministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo, muy cercano a su homólogo provincial Carlos Massei, quien tuvo a Pérsico como una de sus manos derecha. “Allá (en Balcarce 50) creen que somos todos amigos”, se lamentan cerca de Caserio, en lo que es casi una acusación a la conducción nacional de porteñismo y desconocimiento de las realidades distritales. No es casual ni aislado el reclamo contra los evistas. La organización ya estaba en la mira de Cristina Kirchner por el desafío en Santa Fe (armó con Agustin Rossi la lista que le hizo la interna al gobernador Perotti) y tiene una vieja tensión con La Cámpora, el bloque de poder de Maximo Kirchner. A la luz de los resultados, habrá que ver si Alberto Fernández sostiene su campaña de baja intensidad en Córdoba o habilita la ruptura de algunos puentes.