Los aprobados del Centro Cívico

Mientras los resultados decantan, un análisis más minucioso empieza a revelar quién consiguió los mejores números dentro del oficialismo provincial y, principalmente, quien cosechó para El Panal el triunfo nominal que el gobernador esperaba.

Por Felipe Osman

Hacemos por Córdoba superó la primera instancia de un turno electoral “desdoblado” en el que la oposición -clara ganadora de la jornada- dirimió una interna que tendrá profundos efectos hacia adentro de la UCR, y el peronismo hizo algo parecido.
Sin internas formalmente planteadas, el PJ debía someter a escrutinio de los cordobeses la decisión del Juan Schiaretti de mantenerse afuera del Frente de Todos y, en paralelo, la de Carlos Caserio de enrolarse en las filas del oficialismo nacional. El resultado, ya conocido, fue categórico: el gobernador fue el mejor exégeta del humor social en la provincia.
Pero más allá de ese balance general, el resultado de las PASO tiene muchos otros niveles de análisis para Hacemos por Córdoba.
Cierto es que los números alcanzados por la boleta que lideran Alejandra Vigo y Natalia de la Sota superaron las modestas expectativas que el Centro Cívico había trazado sobre el inicio de la campaña, cuando apenas se cerraban las listas y el objetivo era retener dos de las tres bancas que el oficialismo provincial pondrá en juego en Diputados y recuperar el escaño que perdió en el Senado con la partida de Caserio hacia el Frente de Todos.
Pero cuando la campaña fue avanzando y el oficialismo nacional trastabilló, principalmente, con la difusión de las imágenes del cumpleaños de Fabiola Yáñez en Olivos y la descoordinada defensa que Alberto Fernández hizo del asunto, el escenario empezó a lucir más ventajoso para el Gobierno de la Provincia.
Las expectativas mejoraron, y el peronismo -en un alarde de creatividad para interpretar los aún hipotéticos resultados- encontró la manera de entusiasmar a su tropa con un “triunfo” nominal sobre las listas de Juntos por el Cambio individualmente consideradas.
Esa proeza se convirtió en el objetivo de máxima del Centro Cívico. La meta de llegada que Hacemos por Córdoba se propuso alcanzar. Y para conseguirlo, sacó a jugar a su ancho de espadas: el propio Juan Schiaretti.
Aquel resultado no fue posible, aunque no quedó demasiado lejano. En el agregado provincial Rodrigo de Loredo cosechó poco más de 500 mil votos mientras a Natalia de la Sota le faltaron un par de miles para alcanzar los 450 mil. Pero a pesar de que la lista de Hacemos por Córdoba no logró alzarse con la victoria “nominal” en la provincia, hubo departamentos y ciudades del interior en que el propósito trazado por El Panal se hizo realidad, e incluso hubo algunos en los que el oficialismo provincial derrotó a la suma de todas las listas de Juntos por el Cambio, superando las expectativas más optimistas.
Ahora bien, ¿quiénes fueron los generales al mando de estas pequeñas hazañas?
El primero de ellos fue el presidente del partido, Oscar González, sucesor de Caserio tras su dimisión a la conducción del PJ.
González, Jefe de Campaña de Hacemos por Córdoba a nivel provincial y natural del departamento San Javier, tuvo especiales responsabilidades en la región de Traslasierra, y allí el oficialismo derrotó a Juntos por el Cambio no sólo en el departamento San Javier sino también en el de Minas.
En el norte, además, las candidatas del Centro Cívico ganaron el departamento Tulumba.
En otro orden, Hacemos por Córdoba logró imponerse a la lista liderada por Luis Juez y Rodrigo De Loredo en Alta Gracia y La Calera, donde gobiernan Marcos Torres y Facundo Rufeil.
En estos triunfos el gobernador tuvo un papel central, ya que visitó ambas localidades en repetidas oportunidades durante la campaña y en las semanas previas. A cinco días de las PASO fue a La Calera sólo, sin las candidatas, y montó el cierre de campaña en tierra de los hermanos Torres.
Las dos ciudades fueron escenarios de un duelo electoral con condimentos especiales entre Schiaretti y Caserio, que en el departamento Colón cuenta con el apoyo de Rodrigo Rufeil (predecesor de Facundo en la Intendencia) y en la ciudad cabecera de Santa María con el respaldo de Walter Saieg.
Además, el oficialismo provincial se impuso sobre la lista más votada de Juntos por el Cambio en Huerta Grande, donde gobierna Matías Montoto, apuesta del gobernador en el departamento Punilla para juntar votos peronistas junto a los aliados Esteban Avilés (vecinalismo) y Gabiel Musso (socialismo), y en el sur prevaleció en el departamento Roque Sáenz Peña y en la localidad de Canals, a cargo del delasotista Edgar Bruno (departamento Unión).