Cómo explican en el puerto la derrota de Negri y Santos

Encuestas alejadas del escenario de paridad que prometían y caprichos de los popes de la alianza son algunas de las respuestas. El resultado privó a Macri de un candidato posicionado para la provincia en el 2023.

Por Yanina Passero

Para el kirchnerismo, primero, toda la culpa fue de Mauricio Macri. Tras la sonora derrota en las urnas, la cuenta se cargó a la pandemia. La incapacidad de la autocrítica manifiesta es inherente a la política, pero la debacle electoral del Frente de Todos es inocultable y desnuda un error estratégico que los medios nacionales se encargaron de reflejar en sus portadas del lunes: responsabilizar al antecesor de Alberto Fernández por los males que nos agobian no prendió en un electorado visiblemente malhumorado.

Los estrategas de la campaña del oficialismo nacional reconocieron centralidad política al fundador del PRO cuando lo invitaron a formar parte de los sainetes de la campaña por las PASO. Subestimaron que los partidos unidos en Juntos por el Cambio generan cuadros con una velocidad sorprendente, con la capacidad de amalgamarse con el sentir social del momento.

Macri es sólo una parte de la alianza que canalizó el descontento con un modelo de país populista. El Frente de Todos se concentró en un hombre que, por la pérdida de influencia que genera una derrota y la lejanía con el poder, hizo lo que pudo para mantener su ascendencia en el electorado, pero también puertas adentro de su partido.

Si los medios porteños hablan de un jefe de gobierno porteño fortalecido para la carrera presidencial es porque él rifó su liderazgo con el apoyo a María Eugenia Vidal en Ciudad de Buenos Aires y con Diego Santilli, en provincia y el saldo fue más que positivo. No hay que olvidar que este tridente, al que se sumó Patricia Bullrich, convidó poco y nada de la lista a Macri.

Macri se recostó en un bastión electoral que creyó suyo. Jugó fuerte por Mario Negri y Gustavo Santos y perdió. El expresidente, como el kirchnerismo nacional, creyó que todavía seguía movilizando al electorado con solo presentarse. Por el contrario, el festejo de Luis Juez y Rodrigo de Loredo demostró que el antikirchnerismo activa al electorado cordobés y, que ellos dos, asoman como el vehículo de ocasión de esa posición histórica de cordobeses sin piel con esa expresión del peronismo.

Alfil consultó a referentes de Macri en Buenos Aires para conocer la lectura de la derrota de la dupla patrocinada por el exinquilino de la Casa Rosada y Elisa Carrió. El jolgorio vivido por la avanzada amarilla en tierras de Axel Kiciloff tuvo su momento de pausa apenas se conocieron los resultados en Córdoba. Fueron excelentes en el conjunto, pero demostraban que el rosto del antikirchnerismo de años atrás – Macri- ya no influye.

Macri, los macristas paladar negro y los kirchneristas que lo ubicaron como figura central de la polarización descubrieron el domingo que el jefe PRO atraviesa una crisis de liderazgo a la luz de las presiones de los nuevos emergentes.

Entre los motivos de la derrota, los macristas porteños consultados reconocen la sorpresa por la magnitud de la diferencia entre la lista de Juez-De Loredo y la de Negri-Santos. Cabe recordar que se pronosticaba un escenario de paridad, una pelea voto a voto. La realidad es que la brecha entre los primeros y los segundos orilló los 21 puntos para el tramo de senadores y, para el de diputados, pasó los 23 para infortunio del candidato a gobernador de Macri, su exministro de Turismo.

Admiten que en las encuestas encargadas en la última semana se anticipaba el triunfo de Cambiando Juntos, nómina patrocinada por Bullrich y Martín Lousteau, entre otros. “No esperábamos esta contundencia”, reconocen, al punto que desconfían de ese “palo a palo” sobre el que diagramaron la campaña.

Con el cepillado de los escrutinios, en el PRO porteño observan que Juez logró pescar en canteras donde el PJ es fuerte a pesar de que desestimaban esa posibilidad, pero sobre todo en el voto de la clase media que debería haberse identificado con Negri. En definitiva, reconocen que el cambio de estrategia no fue positivo: el macrismo siempre orientó las candidaturas al mercado y un ejemplo es Héctor Baldassi; esta vez, se centró en el producto con un dirigente de experiencia pero de bajísimo conocimiento público y fuerte rechazo en las canteras radicales y juecistas.

Más allá de la “culpa” echada a los encuestadores, asoma otra realidad que reconocen tanto en el PRO nacional como el Coalición Cívica. En el partido amarillo recomendaron a Macri no involucrase en la Paso, pero resolvió jugar a fondo por su “apóstol”. Larreta era uno de los que le pedía prudencia en un bastión que no necesitaba de refuerzos incesantes para garantizarse el triunfo. Menos si se tienen en cuenta la fragilidad de los lazos de la coalición a nivel local.

A su vez, Carrió dio todo para que Negri fuera candidato cuando Macri, Larreta y otros le pedían que se quedara en la Cámara Baja. Solo hay que recordar que el presidente de su partido en Córdoba, Gregorio Hernández Maqueda, había empezado la precampaña con Juez y Santos. Cuando la jefa decidió, los lilitos fueron orgánicos pese al desacuerdo con la estrategia.

En conclusión, en Buenos Aires dejan trascender que la fórmula Negri-Santos combinó el capricho de dos popes de la entente. Lo cierto es que la derrota generó consecuencias en el plan provincial que movilizaba a Macri.

¿Puede Santos aspirar a la conducción de la alianza para la puja por El Panal? Los macristas del puerto admiten que, hoy, es un plan b, y sólo si se diera una Paso nacional que exija encolumnamientos provinciales. “El candidato natural es Luis Juez”, volantean.