Verdades y consecuencias

Son muchísimos los resultados de las PASO y sus consecuencias más amplias aún, y todo teniendo muy en cuenta que son provisorios. Lo definitivo, seguramente con números corregidos, sobrevendrá el 14 de noviembre. Pero aún provisorios estos resultados permiten sacar conclusiones.

Por Gabriel Osman

Rodrigo de Loredo

  • El mejor resultado obtenido en la provincia este domingo le pertenece a Rodrigo de Loredo, un radical sin cobertura del oficialismo partidario ni el índice intruso de Mauricio Macri. Por el contrario, el ex presidente esponsorizó a Gustavo Santos, que de los cuatro que encabezaron las listas de Cambiemos sacó el peor porcentaje. Sería bueno que esta observación la tenga presente el Pro Córdoba y el mismo radicalismo: nunca Macri fue el gran elector en la provincia y menos ahora. Fue sí el vehículo que en 2015 y 2017 utilizó el antikirchnerismo cordobés para expresarse.

Luis Juez

  • También Luis Juez, a quien siempre le gusta forte incluso cuando hay que tocar piano, que seguro se va a subir eufórico a su triunfo contra su ex aliado Mario Negri. Es probable que muchos cordobeses se hayan olvidado de cómo estroló Juez la Municipalidad de Córdoba (2003-2007). Estamos compelidos a creer que el sistema político local sabrá encontrar el remedio para que este díscolo personaje no tenga ni siquiera posibilidad de ser candidato en 2003. ¿Puede alguien imaginar a este ex intendente que no supo ni quiso controlar una planta de 6.000 agentes comunales (que él llevó a 10.000) manejando una policía provincial, un “gremio” de 35.000 hombres armados con una “interna” de régimen anual de ascensos y pases a retiro?

Mario Negri

  • El partido radical no le perdonó a Mario Negri dos herejías consecutivas: partió la UCR en 2019 para aliarse a su máximo detractor, Luis Juez, y ahora darle lugar muy expectable al “ahijado” del ex presidente, un desconocido para electorado (estas son palabras suyas ante este cronista en su propia casa) de sinuosa, digamos, trayectoria política (mismo copy right). No era necesario tomar el riesgo que tomó porque le quedaban dos años de mandato como diputado nacional. Ahora probablemente perderá sus títulos, empezando por la presidencia del interbloque de Cambiemos, y su mismo futuro entra en un limbo.

Gustavo Santos

  • Gustavo Santos es “el” perdedor de Cambiemos en los comicios de ayer. Sacó varios puntos menos que Negri, siendo el delfín de Macri. Por carácter transitivo perdió el ex presidente en el distrito que él presume como capital nacional del macrismo. Grosero error de un dirigente de una sencillez franciscana para pensar la política. Para medir el tenor de su traspié es como si Cristina perdiera en La Matanza, siguiendo siempre las creencias, erradas como siempre hemos sostenidos desde Alfil. Lo de Negri es peor: colocar a Santos en la punta de la boleta electoral de diputados, por pedido de Macri, en  vez de a De Loredo, después del experimento 2019, equivale a un tiro en el pie.

Natalia de la Sota

  • Juan Schiaretti es uno de los ganadores de las PASO. Desaparecido De la Sota, el gobernador es el alma  mater del peronismo cordobés. Tomó una decisión de riesgo al colocar en una de las dos puntas de la boleta electoral a Natalia de la Sota, y fue bingo. Porque la nieta del ex gobernador Arturo Zanichelli e hija del tres veces mandatario provincial estuvo a la altura de las circunstancias. A Alejandra Vigo nadie le desconoce su trayectoria pero su candidatura, al menos en parte, es débito conyugal. Al principiar la campaña, las expectativas de El Panal eran retener dos bancas en Diputados y recuperar la del Senado. Los números permiten conjeturar razonablemente que colocará tres diputados, además de sentar a Vigo en la cámara alta.

Juan Schiaretti

  • El gobernador de Córdoba, sin estos resultados pero aún más con ellos, no sufrirá el “síndrome del pato rengo”, como llaman a la pérdida de poder en el epílogo de los ciclos de los políticos. Por el contrario, Schiaretti tendrá juego en 2023. ¿Qué altura tendrá su vuelo? Depende de él, de su salud cuando ya despunte los 75 años. También del contexto y de cómo termine el mandato de los Fernández. Los pronósticos para esta dupla y para el kirchnerismo en general no son buenos, por ser bondadosos en el adjetivo. En 2019 se retrajo luego de su apabullante triunfo el 12 de mayo (58%), con la ayuda inestimable del radicalismo que se quebró en dos ofertas. Pero hay muchos que aseguran que en alguno de los cajones de su escritorio se esconde un proyecto nacional.

Martín Llaryora

  • En el peronismo de Capital, donde el aporte de Martín Llaryora es muy importante, se esperaba hacer un  diferencial sobre el interior. No fue así y los guarismos estuvieron por debajo del promedio provincial. Probablemente fue una apuesta con mucho entusiasmo y dudosa razonabilidad. Desde 2003, el PJ ha sido escuálido en esta ciudad e, inversamente, su coto fue el interior profundo y rural, donde la prédica anti retenciones a las exportaciones al agro tiene mucho público. Adicionalmente – y esto sería importante que el intendente lo asumiera-, el triunfo del PJ en la Intendencia después de 50 años se explica, en gran medida, porque la UCR se fracturó. Las desavenencias radicales fueron su gran elector.

Carlos Caserio

  • El senador Carlos Caserio es una de las víctimas de los resultados de ayer. El 14 de noviembre su nombre no estará en el cuarto oscuro. Es un resultado previsible en la capital del antikirchnerismo, pero con algunos agravantes. Los puntos alcanzados por el dirigente de Punilla y también por su compañero de “fórmula”, Martín Gill, son casi iguales a los obtenidos por Pablo Carro en 2017. Pero Carro era entonces secretario general de un gremio de 1.100 afiliados (Adiuc, docentes de la UNC) y Caserio presidente del PJ provincial. Le dio una puñalada trapera a su compagni. Ni hablar que Gill estaba sentado sobre la caja de la Secretaria de Obras Públicas de la Nación.