Schiaretti, en sintonía con el país (anti k)

En Córdoba, más del 70% de los votos fueron para las dos principales ofertas anti kirchneristas: Juntos por el Cambio y Hacemos por Córdoba. Las urnas respaldaron la estrategia anti unidad con el Frente de Todos que definió el gobernador.

Por Yanina Soria

El peronismo del gobernador Juan Schiaretti celebró anoche pese a haber obtenido la mitad de votos (24,65%) que el total de la principal fuerza opositora, Juntos por el Cambio (47,76%).

¿Por qué hubo clima de festejo en el búnker de Hacemos por Córdoba? Por varias razones. La primera y más obvia es por la marca electoral alcanzada que, aunque fue menor que la cosechada en las PASO del 2017 (28%) le permite proyectar al oficialismo provincial un desembarco en el Congreso de tres diputados y un legislador al Senado. Es decir, no perder lo que se puso en juego y conservar la representación que hoy tiene el schiarettismo en el Parlamento que tan clave resultó, por cierto, en el tratamiento de leyes medulares para el Gobierno.

Y con plus político esta vuelta: de mantener o ampliar ese porcentaje en noviembre, Hacemos por Córdoba se quedaría también con la banca que, si bien hoy le pertenece en la Cámara Alta, en los hechos prácticos la perdió cuando el senador peronista Carlos Caserio y actual candidato del Frente de Todos, rompió con la alianza provincial allá por diciembre del 2019.

La satisfacción que anoche manifestaron el mandatario provincial y sus dos primeras candidatas, Alejandra Vigo y Natalia de la Sota, no tuvo que ver solamente con la representación legislativa, preliminarmente, alcanzada.

El peronismo provincial celebró las significancias políticas que deja este primer test electoral para un PJ que, por primera vez, asumió una elección divido producto de la escisión de importantes dirigentes. Schiaretti acertó cuando decidió jugar las legislativas sin aliarse al Frente de Todos.

Desde que la fuerza política que responde al presidente Alberto Fernández resolvió peronizar lo más que pudo su oferta local, con Caserio y Martín Gill a la cabeza, las legislativas se convirtieron en una gran interna para el justicialismo en Córdoba.

La puja por los intendentes y la disputa por el poder territorial, abrieron un escenario de incertidumbre en el campamento de Hacemos por Córdoba que, inicialmente, observó con atención cada movimiento y paso dado por los PJ rebelados. Hace dos meses, la sensación entre la dirigencia del oficialismo provincial era otra; existía una percepción de que habría que trabajar muy duro para imponerse a la lista del presidente en la provincia.

Sin embargo, la propuesta de “ellas” fue tomando cuerpo al ritmo de los desaciertos del gobierno nacional que se volvieron irremontables posibilidades de sus candidatos. El envión que tomó el schiarettismo hizo que, en la recta final de esta primera parte de la campaña, se trazara un objetivo mucho más ambicioso: intentar pelearle en cantidad de votos a la primera lista que se imponga en la interna de los ex Cambiemos. Algo que finalmente no terminó ocurriendo.

En la disputa de Hacemos por Córdoba vs. Frente de Todos, los números de anoche no sólo demostraron que -al menos en esta vuelta- Caserio, Gill ni Riutort pudieron sumar nada extra al histórico piso del cristinimos duro en esta provincia, sino que ratificaron la decisión anti unidad tomada por el propio gobernador. Córdoba vibró en sintonía con el resto del país y las urnas demostraron que, una vez más, la provincia sigue siendo totalmente refractaria a todo lo que lleve el sello “K”.

Vale recordar que, aunque hoy parezca impensado, existió una fracción de segundo en la que Hacemos por Córdoba consideró trabar un acuerdo con el peronismo de Alberto Fernández. Fue una posibilidad que, en verdad, duró poco y se desvaneció cuando el Panal evaluó los costos/beneficios.

Schiaretti decidió entonces asumir los riesgos de ir solo en una compulsa nacional, pero preservar la autonomía e identidad del PJ cordobés como principal activo para el ´23.

Ayer, el gobernador demostró porqué sigue resistiendo al kirchnerismo y salió fortalecido para noviembre.

Estamos contentos con el resultado de esta elección, porque para nosotros supera las expectativas que teníamos y nos alienta y nos tonifica para conseguir la voluntad y el apoyo de más cordobeses el 14 de noviembre”, dijo anoche desde el búnker el jefe político de la alianza provincial.

En su discurso como orador central, el mandatario provincial volvió a hablar de “el modelo de gestión cordobesa” dijo que “que no solo es patrimonio del Estado provincial, sino que es patrimonio de los intendentes, de la sociedad, de nuestros productores, de nuestros empresarios, de nuestros académicos, de nuestras universidades, de nuestros trabajadores, de nuestros jóvenes, de nuestras mujeres, de nuestra gente de la tercera edad”, agregó tras felicitar el trabajo a la militancia y a los candidatos. Hacemos por Córdoba quiere más y buscará sumar unos puntos más en el partido que vale, el de noviembre.