HpC no pudo en el Imperio, pero dejó una buena impresión

El PJ movió a las bases en Río Cuarto, pero no logró revertir las tendencias provinciales. ¿El vaso medio lleno? Mientras el schiarettismo provincial se lamentaba por no haber logrado la epopeya de las PASO, Claudia Márquez se convierte en la única riocuartense en carrera para llegar al Congreso en noviembre. Segundos, por casi mil votos.

Por Gabriel Marclé

“Se perdió, pero no todo está perdido”, expresaba el dirigente del PJ atento a los números que se medían en la histórica base peronista de Avenida España. Mientras el radicalismo dominante de Juntos por el Cambio se preparaba para celebrar en Río Cuarto -lo que sería la primera del partido en años-, en la versión local de Hacemos por Córdoba pedían esperar hasta el último momento para confirmar lo que anticipaban como una nueva victoria peronista en la región, a contramano del clima conformista -pero de derrota- que llegaba desde el PJ capital.
Todo dirigente y militante del proyecto oficialista provincial se abocó a copar el territorio del Imperio para buscar sostener el “mano a mano” con la formula Luis Juez-Rodrigo de Loredo que las encuestas les anticipaban antes de la cita electoral. “Se la podemos ganar”, indicaban los peronistas reunidos en el conteo del bunker local. Se sabía que no había chances de igualar a la sumatoria de listas opositoras en JpC; pero el hambre por ganar, aunque sea por poco, fue suficiente para movilizar a las bases. Pero finalmente “no se pudo”, y solo por mil votos.
Aunque las provisorias mediciones internas que se anticiparon a los datos oficiales ubicaban a Claudia Vigo y Natalia de la Sota como ganadoras en Río Cuarto, el paso de las horas echó por tierra la épica que se construyó desde el comienzo del domingo. El “podemos” se convirtió en “conformémonos” y así fue como la representación local del schiarettismo empezó a ver el vaso medio lleno de la ecuación electoral. En eso, se validó la territorialidad del oficialismo en el Imperio, el espaldarazo de la construcción llamosista post 2020 y, especialmente, la confirmación de una presencia riocuartense con chances reales de llegar al Congreso.

Márquez en carrera

Desde la previa, la diputada ya se posicionaba como la precandidata riocuartense con mayores chances de ocupar una banca en el Congreso desde noviembre. Más allá de su baja repercusión en el imaginario colectivo del votante de la ciudad y región, pese a estar en el Legislativo nacional desde el 2019, Márquez había logrado posicionarse en una lista que la tenía como contendiente entre otros nombres fuertes del peronismo provincial -incluso regional. Aun así, por directa mediación del Panal, terminó siendo la precandidata a diputada nº3, lugar expectable que se terminó confirmando en la noche de ayer.
La propuesta de celebrar la reconfirmación de una posible representación riocuartense en el Legislativo nacional se limitó a unos pocos sectores de la dirigencia local, aquellos vinculados estrechamente a los planes del Panal y que miraban más lo que acontecía en capital que los vericuetos de la campaña en Río Cuarto. Quizá haya sido la propia Márquez la que más celebró el resultado de ayer, pero entre sus correligionarios primaban dos alternativas: Márquez en el Congreso era una victoria del schiarettismo o el producto de una militancia local encabezada por el intendente Juan Manuel Llamosas. Muchos insistían en esta última lectura.
“Creo que tiene que quedar en claro que la figura de ese logro fue el intendente”, lanzaba un dirigente del llamosismo que hace base en la Municipalidad riocuartense y que durante la campaña renegaban sobre la agenda provincial por sentirse relegados de la mesa planificadora. Sin desmerecer el papel de la diputada que empezará a recorrer el camino hacia la renovación de su banca, la creciente corriente llamosista en la ciudad ponderaron la intervención del intendente en la campaña. “Fue una diferencia muy corta con la lista ganadora, muy por encima de lo que se tuvo a nivel Córdoba. Fuimos competitivos contra un JpC que logró más votos acá que en la media provincial. Eso dice mucho del trabajo en el territorio”, señalaron.

Gran movilización

Desde bien temprano, el operativo de Hacemos por Córdoba no se limitó a la fiscalización y el boca de urna, sino que la voz de sus referentes se mantenía enfocada en lograr una adhesión mayor a la que pronosticaban los sondeos previos. Cada uno con su estilo, apelando a la emotividad de la historia democrática o simplemente tratando de transmitir la importancia de esta definición para un proyecto al que solo le servía ganar las PASO.
El primero de ellos fue el diputado Carlos Gutiérrez, caudillo schiarettista del sur provincial, quien a la salida del instituto educativo en el que emitió su voto lanzó una arenga dirigida a la juventud. “Piensen como piensen, si están enojados o tienen una visión crítica, exprésenla viniendo a votar”, expresó el dirigente peronista en su intento por convocar a los más apáticos de esa franja etaria. A él lo siguió Llamosas, dirigente de peso en la opinión pública, en busca de los votos necesarios para lograr la hazaña.
En ese marco, los números del final revelaron el camino elegido por los dirigentes y los diagnósticos previos a las PASO. El voto del centro riocuartense volvió a encontrar su casa en las alternativas de JpC, pero las barriadas volvieron a ser el gran sostén del voto peronista. A esto lo confirmaron con las cifras de barrio Pueblo Alberdi, donde HpC llegó incluso a superar la combinación de listas de la alianza UCR-PRO-FC. “Hemos trabajado mucho para que siga siendo un bastión peronista”, señalaron los dirigentes que destacaron el desempeño en el sector.