Plantas medicinales: «lo bueno y lo malo»

En el artículo de hoy los invito a reflexionar sobre el empleo de las plantas medicinales. ¿Qué lugar ocupan en sus vidas? ¿Las utilizan? abordaremos algunas cuestiones centrales para superar la dicotomía plantas sí, plantas no.

Por Dra. María Graciela Morales *

En muchas oportunidades llegan a mi consultorio pacientes con inquietudes sobre el consumo de plantas medicinales. Por lo general, las preguntas se asocian a si son buenas o malas y esperan de mí una respuesta categórica. Ante esta situación, pensé que sería una excelente oportunidad para elaborar una nota y recordar cuál es el papel que desempeñaron en la medicina.

El empleo de plantas para el cuidado de la salud data desde los comienzos de la historia. Su uso asociado a la cultura, las costumbres y la religión, trascendió las barreras del tiempo y en algunos lugares con mayor énfasis, se consolidó el estudio sobre la flora y el desarrollo de la fitoterapia.

¿Escucharon hablar sobre esta ciencia? La Organización Mundial de la Salud (OMS) la define así: «Ciencia que estudia la utilización de los productos de origen vegetal, con fines terapéuticos, ya sea para prevenir, atenuar, o curar un estado patológico».

La fitoterapia utiliza plantas enteras o parte de ellas, como sus hojas raíces o también productos o extractos que se disuelven para facilitar su administración. ¿Pero se puede practicar de forma arbitraria? De ninguna manera. Las normas de calidad y de control emitidas por un ente regulador serán vitales para garantizar que se cumplan con todos los requisitos. De lo contrario, no se puede considerar esta práctica como segura.

Dato de color: ¿Sabían que las infusiones pueden ser beneficiosas o tóxicas?

Esto puede depender de factores como su hervor, el tiempo de reposo en agua, la dosis utilizada. Un ejemplo que refleja la peligrosidad de desconocer las plantas y su uso correcto, es el del té de boldo. En el año 2018 muchas personas murieron en Venezuela al consumir un té de lo que creían, era boldo tradicional. Sin embargo, estaban utilizando boldo paraguayo que produce diarrea, vómitos y otros inconvenientes.

Como profesional de la salud tengo la responsabilidad de indicar que la dosificación es fundamental. De este, y de otros factores, dependerá si su uso resulta beneficioso o por el contrario, atenta contra la salud. Tal como hemos conversado en otros artículos, la automedicación es grave.

¿Lo natural es mejor?

No necesariamente. No soy partidaria de hacer una separación tajante entre la medicina convencional y la herbaria. En redes sociales es frecuente encontrar soluciones naturales a problemas y dolencias físicas donde no se cuestiona la calidad de lo que se consume.
¿Cuál es el inconveniente con esto? Se puede prestar a confusiones que nos lleven a cometer errores sobre el organismo.

El problema es que en general, la gente no asocia el concepto de fármaco con plantas naturales. ¿Y qué es un fármaco? Podemos decir que es toda sustancia que causa un efecto en el organismo. Si este es positivo lo llamamos medicamento, pero si no lo es, se transforma en veneno o tóxico.

Como mencionaba anteriormente, la dosificación jugará un papel muy importante de acuerdo a la patología y la susceptibilidad de cada organismo al recibirla. Algunas cuestiones a considerar:

  • La relación médico paciente permitirá conocer en detalle sus consideraciones, por qué quiere optar por el uso de plantas medicinales y su historia clínica
  • La información sobre cada planta revela sus propiedades y cómo actúa sobre el organismo.
  • El paciente tiene que contar con esta data para decidir si la utiliza o no
  • Muchos de los fármacos sintéticos de la medicina convencional tienen origen en plantas naturales
  • Lo natural no es bueno ni malo. Tiene sus recomendaciones y puede combinarse con medicamentos sintéticos

Por una regulación Estatal

El registro sobre el uso de las plantas permite, entre otras cosas, desarrollar políticas de Estado que contemplen y regulen esta práctica ancestral. Me pregunto: ¿Qué sucede cuando ir hacia el dispensario o la farmacia resulta una odisea y un gasto elevado? Existen comunidades rurales y sectores sociales vulnerables, que al desarrollarse en condiciones desfavorables, tienen un acceso restringido a los servicios de salud convencionales. Frente a esta situación, pueden ser convenientes los estudios sociales acerca de los recursos disponibles y las prácticas más frecuentes.

Estos principios nos pueden ayudar a pensar sobre la organización y normatividad del uso medicinal de las plantas:

  • Las necesidades del usuario
  • La perspectiva de salud
  • La toxicidad de algunas especies, la viralización sobre esta información y su prohibición
  • La intervención pública para garantizar la calidad y seguridad

Hacer de cuenta que esto no existe es perpetrar las prácticas no cuidadas. Todo lo que está regulado permite realizar una mejor gestión, y por ende, mejores resultados. En este sentido, es útil recordar que las plantas proporcionan muchos principios activos, aunque se obtengan mediante una tecnología sofisticada.

Estamos hablando de un asunto sanitario. La investigación y desarrollo sobre las bondades de la botánica no debe representar una amenaza para la medicina tradicional, ha de ser una alternativa o de complementariedad para el avance hacia el cuidado del cuerpo.

Por último quisiera saber: ¿Conocías las propiedades de las plantas medicinales? ¿Estarías a favor de su regulación y consumo?

Dra. María Graciela Morales –Medica especialista en Medicina Familiar, del deporte y tocoginecología – Actualmente orientada hacia la Medicina Funcional Integrativa – Docente de la UNC cátedra de Obstetricia – Directora del Centro de Medicina Estética Viesaine – ( www.viesainecordoba.com.ar )
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