FdT: Pesimismo inocultable en el sur (“de velorio”)

El kircherismo reclutó a varios intendentes del interior para darle vuelo a su propuesta de cara a las PASO, pero el plan no salió según lo planificado. La militancia del FdT afronta un fuerte desánimo, con AF ausente de la agenda fuerte. El anticipo de las encuestas es contundente: Se puede venir una derrota histórica.

Por Gabriel Marclé

Andres Passero (intendente de Sampacho), Martin Toselli (intendente de Bulnes) y Gastón Tomatis (intendente de Las Acequias)
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Mientras del ritmo de la campaña empuja a que las alternativas en competencia amplíen su presencia en el territorio, hay candidatos y propuestas rodeadas por un aura derrotista que vuelve difícil sostener expectativas de aquí al 12 de septiembre. Esta vez no se habla de la Izquierda, los libertarios o los pequeños movimientos que plantean renovación, sino del Frente de Todos y una realidad que a diez días de las PASO les anticipa un golpe político inédito.
Más allá del recorrido de campaña en capital, es en el interior cordobés donde la foto se ve con mayor claridad. En los últimos días, el kircherismo inició un camino de captación por el sur de la provincia y, lejos de mostrar el vigor que podría otorgarles ser parte del oficialismo nacional, su paso estuvo más deslucido que nunca. Faltos de planificación, estrategia y con un notable desconocimiento de la realidad del electorado -específicamente el sur cordobés-, elementos que provocaron un desánimo generalizado entre sus militantes en el peor momento posible.
“Lo que se percibe es un clima de velorio, realmente”, reflexionaba un militante del PJ, cercano a las líneas del FdT, sobre la campaña en Córdoba y, particularmente, en el sur. Los liderados por la fórmula Carlos Caserio-Gabriela Estévez advierten una crisis de representación que, influida por la mala imagen de la propuesta entre el electorado cordobés, sentaron las bases para lo que anticipan como “una derrota histórica”. Los números que manejan entre las diversas agrupaciones militantes ya observan una diferencia altamente desfavorable (de 3 contra uno) con al peronismo de Hacemos por Córdoba.
Como si fuera poco, los más críticos de la estrategia K en la región reclaman que no bastó con la captación de intendentes y mucho menos con la visita de funcionarios nacionales de poco peso. A Córdoba no llegaron los “hombres -y mujeres- fuertes” de Alberto Fernández, algo que sugirió la falta de confianza del presidente, que incluso viene amagando con visitarlos desde hace mucho tiempo. “Si no hay ganas de pelear, esa es la muestra más clara”, sugerían algunos.
Aparte de los candidatos, los únicos que “bancan los trapos” de una manera más territorial son los intendentes. En Las Acequias, Gaston Tomatis (único referente del sur en la lista del FdT); en Bulnes, Martin Tosselli; Andrés Passero de Reducción y, quizá, Alberto Escudero de Las Higueras -aunque su capital político se redujo por causas judiciales. Un manojo de intendentes del interior son los encargados de coordinar, gestionar y sonreír para la foto en cada presentación de obra o visita de funcionarios nacionales.
Ninguna de estas referencias regionales es suficiente para “levantar el muerto” que el kircherismo se espera para las PASO. Por el contrario, se puede esperar que estos intendentes terminen acordando con la parte del peronismo cordobés que genera más adhesión, aquella en la que se ubican dirigentes como Martin Gill quien, pese a integrar el gabinete nacional y la lista del FdT, ha mantenido una sugerente cercanía con el peronismo schiarettista. Esta tendencia es la que le han achacado los ultra K que acompañan a Estévez y promueven la ruptura interna que aceleró la descomposición de sus expectativas electorales.
Gill flota entre un éter peronista diferente al de sus compañeros de lista, Estévez y Caserio, a quienes los K más pesimistas señalan como los principales causantes de la crisis de representación que atraviesa el partido a nivel provincial, ambos incapaces de capitalizar los intereses de los albertistas (más conservadores y acuerdistas) y los de la cofradía de CFK (el kirchnerismo recalcitrante). En esta cuestión, la más castigada por la crítica es la candidata a diputada nacional.
En respuesta a esto, los defensores de Estévez niegan la apatía en la militancia y defiende a ultranza la línea del movimiento “nac & pop”. Acusan a quienes ya declararon la defunción del FdT en las PASO cordobesas por una supuesta “falta de épica”, esa construcción de realismo mágico futbolero que todavía algunos defienden. En la contracara de esta situación, los que mejor conocen el ritmo de la previa electoral sentencian: “No hay Messi que de vuelta este resultado”.