Servidores Urbanos y Suoem, ¿contrafuego o complemento?

El municipio ya considera reajustar el “salario” de los Servidores Urbanos. El que fuera el programa estrella de la gestión durante el inicio de la pandemia, y uno de los principales puntos de apoyo para contener al Suoem, suma capacitaciones y peso en la desconcentración operativa. Pero, ¿a favor o en contra del gremio?

Por Felipe Osman

Vayamos al comienzo de la pandemia. Apenas acaba de comenzar el ciclo lectivo 2020. Las noticias que llegan desde el Asia -primero- y Europa -después- se escuchan y repiten con cierta incredulidad. Cuando se detectan los primeros casos en el país la reacción es rápida. Tal vez, a la distancia, hasta intempestiva. Y agarra a todos desprevenidos. Incluso estando del lado “indicado” del planeta.
Ahora pongamos la lente sobre un rinconcito del mapa. Córdoba. Más precisamente el Palacio 6 de Julio. En ese contexto, extremadamente atípico e imprevisible, empezó a gestarse el conflicto entre la Municipalidad y el Suoem, el episodio -con distancia- más determinante en lo que va de la gestión llaryorista, que tendría su primer pico el 8 de mayo de 2020, cuando el Concejo Deliberante decidió -sólo con los votos del oficialismo- reducir la jornada de los empleados municipales.
A partir de allí empezó un verdadero vendaval. El conflicto se fue agudizando con nuevas medidas tomadas por un Ejecutivo empoderado por la Ordenanza de Emergencia y un Suoem condicionado por la situación sanitaria y las restricciones, que imposibilitado de recurrir a una protesta violenta para presionar, sólo podía apostar a paralizar la gestión con una huelga prolongada.
Allí tuvieron su cuarto de hora estelar los Servidores Urbanos.
El programa, que en realidad data de 2007, fue reconvertido por el peronismo que empezó a exigir una contraprestación efectiva por los subsidios que la Municipalidad canalizaba a través de cooperativas de trabajo.
Con muy poco, los “Chalecos Celestes” impidieron que la gestión entrara en el coma inducido al que el Suoem esperaba someterla, y terminó siendo el propio Ejecutivo el que prorrogó una y otra vez el receso administrativo para mantener al sindicato lejos de los despachos del Palacio 6 de Julio.
La pandemia ofreció un primer respiro sobre los últimos meses de ese año. El Ejecutivo y los líderes del Suoem achicaron distancias y se firmó una paritaria que terminó trasladando la tensión puertas adentro del sindicato. Los Servidores Urbanos perdieron progresivamente protagonismo en la agenda de la gestión desde entonces.
Sin embargo, en el horizonte había una nueva hipótesis de conflicto con el gremio: la desconcentración operativa del municipio. La inauguración de obradores en la jurisdicción de cada CPC que desarticularía el punto neurálgico del poder del sindicato: el predio de “El Alto”, en barrio Observatorio, que nuclea a las Áreas Operativas, fuerza de choque y ala más beligerante del Suoem.
Pero la desconcentración operativa empezó. Ya se inauguraron tres Centros Operativos en los CPC Empalme, Ruta 20 y Chalet San Felipe. Y el conflicto con el Suoem no llegó. ¿Por qué?
La austera explicación oficial es que existió una instancia de diálogo, y en un asombroso encuentro de posiciones, el sindicato decidió empezar a colaborar con la gestión que más le quitó en décadas.
Varios de los delegados del Suoem tienen otra versión, y aseguran que la aquiescencia del gremio tiene que ver con una importante “dote” de espacios que se aseguraron al sindicato. Agregan, además, que su cúpula mantiene con la Secretaría de Participación Ciudadana una relación que describen como “excepcional”.
(Nota: en la última semana existió una reunión de autoridades del Palacio Municipal con directores de CPC que apuntó a mejorar el funcionamiento de los Centros Operativos, que aparentemente no estaría colmando las expectativas del Ejecutivo).
Entretanto avanza el programa de Servidores Urbanos. La Secretaría de Políticas Sociales, articulando iniciativas con otras secretarías e instituciones, capacita a los “Chalecos Celestes” en el manejo de diferentes equipamientos, y hasta hay fuentes de municipales que aseguran que los Servidores Urbanos podrían desempeñar, en el medio-largo plazo, funciones administrativas. Además, apuntan que hay conversaciones para reajustar el ingreso que las cooperativas reparten entre los beneficiaros del programa.
¿Cómo se cerró la paz con el Suoem? ¿Hay gente seleccionada por el gremio entre los Servidores Urbanos? ¿Siguen siendo un contrapeso para limitar el poder del sindicato, o empieza a borrarse la línea que los separa?
Hay versiones muy disímiles para dar respuesta a esas preguntas. Hay quienes dicen que el gremio ha conseguido varios ingresos a ese programa, y espera que esos agentes terminen siendo jerarquizados. Otros juran que no es así, y que los “Chalecos Celestes”, firmemente alineados con la gestión, seguirán siendo una reserva a la que apelar cuando se precipite un conflicto con el Suoem. Quedará esperar para dilucidarlo.