En la Argentina nacen menos empresas que en el resto de la región

La Argentina está entre los países con menor cantidad de empresas que nacen. Es así tanto para la comparación regional como para el promedio de los integrantes de la Ocde: 0,20 nuevas cada 1.000 personas entre 15 y 64 años con el dato a 2018, último disponible, frente a 10,3 de Chile o 4,8 de Panamá y 3,7 para la Ocde. En los países de altos ingresos es de 4,6.

Para el Instituto de Economía de la Bolsa de Comercio de Córdoba esa brecha se explica por  factores estructurales como la elevada presión impositiva, las excesivas regulaciones laborales, el bajo acceso al financiamiento y la inestabilidad macroeconómica. “Hacer negocios en Argentina es particularmente complejo”, dice el informe dirigido por Lucas Navarro.

En la lista de comparaciones por encima de Argentina aparecen Brasil y Uruguay con 1,3; México, con uno; Bolivia con 0,5 y Paraguay con 0,23. Los países de bajos ingresos tienen un promedio de natalidad de empresas de 0,3 y los de mediano-bajo, 0,4.

Para el Instituto una variable que resume los débiles incentivos a la actividad empresarial en la Argentina es la presión impositiva: “Los datos son contundentes en marcar que con una carga tributaria superior al 100% de las utilidades comerciales, el país tiene la mayor tasa impositiva de la región y la segunda más alta del mundo”.

A mayor presión impositiva menor es la creación de nuevas empresas; los datos sugieren que por cada uno por ciento de incremento en la tasa tributaria, la densidad de nuevas empresas se reduce en 1,82%.

El informe advierte que si bien es cierto que la cuarentena dura del segundo trimestre de 2020 condujo a una fuerte destrucción de empresas, el que su impacto haya perdurado en el tiempo “depende de factores que son responsabilidad del Gobierno, que han deteriorado el clima de negocios y la previsibilidad”.

A pesar de que la actividad económica agregada tuvo un rebote desde mayor del año pasado, el número de empresas no paró de caer y se mantiene estancado: a mayo -último mes con información oficial- hubo una pérdida neta de 19.215 empresas privadas a nivel nacional en comparación a febrero de 2020. De ese total, 2.298 eran de Córdoba.

La actividad empresarial solo prospera en los sectores más productivos de nuestro país -dice el texto-. Desde el inicio de la pandemia en Córdoba se sumaron 211 empresas pequeñas de servicio de cosecha mecánica, 159 de cultivo de soja, 67 de servicios informáticos, 46 de maquinaria agrícola y 37 de venta al por mayor de insumos para el agro y la construcción

El resto de los sectores, que son la mayoría, siguen muy resentidos; esto se nota particularmente en los más afectados por las restricciones impuestas por el Gobierno: en la provincia cerraron 2.251 Pymes desde el arranque del coronavirus. Entre ellas 550 empresas de taxis, remises y alquiler de autos, 457 restaurantes, 362 comercios de venta de ropa, 308 hoteles y hosterías y 152 almacenes.

“El aumento de la presión impositiva sobre el sector privado, regulaciones laborales que dificultan la contratación, agravadas por la doble indemnización y la prohibición de despidos, y la baja oferta de fondos prestables de los bancos, que financian cada vez más al Estado con LELIQ, Pases y títulos públicos, afectan la rentabilidad de los negocios al punto que muchos resultan inviables y terminan cerrando”, describe el reporte del Instituto.

Agrega que, aunque en la campaña electoral, se insiste en la necesidad de crear empleos productivos para reducir la pobreza, “en la medida que se siga persiguiendo al sector privado desde el Estado será muy difícil lograr ese objetivo”.

A comienzos de año la AFIP publicó que hasta noviembre de 2020 y tomando un año calendario, cesaron su actividad 22.176, mayoritariamente, comercios y compañías de servicios y Pymes. El proceso de caída lleva al menos desde 2018 pero se acentuó con la llegada del Covid-19. En noviembre de 2015, la Afip había registrado 569.146 empresas con aportes a la Seguridad Social.