Economía: lo que hacen brillar en campaña no es oro

Por Gabriela Origlia 

Todo el gabinete está haciendo campaña -como también lo hacen los funcionarios provinciales- y uno de los ejes es que la crisis económica comenzará a superarse de manera bastante rápida; el otro es insistir sobre la deuda “en dólares” tomada por el expresidente Mauricio Macri a la que distinguen de la “en pesos” que va acumulando la actual administración. Mientras algunos medios daban por “cerrado” el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el presidente Alberto Fernández rechazó la versión y ratificó que “no va a firmar algo que dañe a los argentinos”.

A diferencia de las perspectivas que plantea el oficialismo, los analistas privados proyectan un “veranito” corto, pocos meses de recuperación del consumo y de una “tranquilidad” cambiaria forzada. También, para que la producción se dinamice, hay que liberar más las importaciones porque la matriz argentina tiene esa característica.

Todos descartan que habrá un acuerdo con el FMI porque en el Gobierno no hay interés en generar un nuevo default.  Sobre qué tipo de acuerdo habrá, entienden que será  “liviano” pero que servirá como “paraguas”. También confían en que los US$4334 millones de DEGs girados por el Fondo se usarán para pagarle al organismo.

“Un mismo PBI puede ser apropiado 50% por los pobres y, otro tanto, por los ricos; o 70% por los pobres y el resto por los ricos. Si duplicamos el PBI, pero no la deuda, la relación deuda/PBI cae a la mitad; si durante diez años, el PBI crece al 7% anual, dentro de una década duplicará el nivel actual. Esto es aritmética, no economía. La economía usa la aritmética, como también usa la geometría, el álgebra, la teoría, la historia, la introspección, etc.. Todo al servicio del razonamiento”, sintetizó el economista Juan Carlos de Pablo.

Las proyecciones de crecimiento que eran del siete por ciento este año fueron elevadas a ocho por ciento por el ministro Martín Guzmán, siempre hay cinco puntos de arrastre estadístico. La inflación rondaría algunas décimas menos del tres por ciento a partir de este mes y podría cerrar en 2,5% mensual. Los precios regulados hacen su aporte a esa contención.

Claro que lo que se “gana” en inflación se va en subsidios. En julio los “subsidios económicos” a las empresas de servicios públicos se dispararon 125,3% interanual. Pasando de $66.112 millones a $148.919  millones, debido al “congelamiento” tarifario. Es un número muy importante, equivalente a 0,35% del PBI.

Se destacan los pagos del programa de Formulación y Ejecución de Políticas de Hidrocarburos (+1,518,1% interanual ), programa Plan Gas ($7.231,9 millones) y la asistencia a CAMMESA (+166% interanual) en el marco del congelamiento de tarifas eléctricas.

En los primeros siete meses del 2020 el gasto en subsidios económicos a las empresas de servicios públicos crecieron 79,7% interanual. Según nuestras estimaciones llegarán al equivalente de 3% del PBI en 2021.

En este segundo semestre el frente fiscal empieza a mostrar el deterioro esperado no sólo porque el gasto sube de cara a las elecciones sino porque los ingresos tienden a bajar por ejemplo, por los aportes del campo.

Para el año que viene la recaudación se estima menos impactada por las retenciones -los precios internacionales bajaron en el margen y la cosecha podría ser menor a la de la campaña 2020/21- y la ausencia del Impuesto Extraordinario a la Riqueza, salvo que se reedite. Los subsidios ya están poniendo un piso elevado al gasto.

A eso hay que sumarle un desafío más, el monetario. El Banco Central acumula pago de intereses; hoy los pasivos remunerados son el 10% del PBI y aumentarían hasta el 12% para fines de año; niveles altos incluso en la comparación con 2018 cuando el propio Fernández hablaba de la “bomba” de letras.

Los datos los presenta el economista Matías Carugati, consultor de Seido, quien agrega que el gobierno consolidado (Tesoro y BCRA) tiene un problema de deuda en pesos difícil de resolver. “La dinámica monetaria es divergente incluso con una inflación en los niveles actuales y la política económica actual solo puede sostenerse vía endeudamiento, represión financiera y expulsión del crédito al sector privado. Un cóctel explosivo”.