El problema no es San Martín o el hornero, es el valor del peso

Por Gabriela Origlia

El peso argentino cada vez vale menos por efecto de la inflación. Las últimas medidas del Banco Central para seguir endureciendo el cepo terminaron empujando a los dólares alternativos y la brecha con el oficial ronda el 83%. En ese contexto, el presidente Alberto Fernández sigue con el tema de si los billetes deben llevar próceres o animales. Anunció que José de San Martín -al que calificó de una “figura inmensa y singular”, un “ejemplo de entrega y dedicación”- “muy pronto volverá a estar en los billetes”.

En el acto Fernández compartió espacio con el gobernador de Buenos Aires, Axel Kiciloff: «No se a quién se le pudió (SIC) sacar al general San Martín de los billetes que tenemos en la Argentina y reemplazarlo por un animalito». San Martín estaba en el billete de $5 que salió de circulación durante esta administración; nunca se reemplazó su figura.

La nueva normativa del Banco Central -diseñada para evitar operaciones de “rulo” en el mercado cambiario- además de provocar nuevas alzas en los dólares alternativos, impulsa a la apertura de cuentas en el exterior. Es la exigencia para quien quiera comprar dólares a través de la Bolsa y mandarlos afuera por medio del contado con liquidación.

Un trabajo realizado por la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (Fada), el “Changómetro”, desgrana las cifras oficiales de inflación, cruzándolos con otros datos y tipos análisis para entender qué pasa con los bolsillos. El termómetro arroja que para comprar un changuito que a fines de 2017  salió mil pesos, hoy requiere de $4.401. “Mismo changuito, con mismos productos, cuatro veces más”, afirma Natalia Ariño, economista de la entidad. “Pero atención, no sólo pasó con lo del supermercado, también con la ropa, llenar el mismo placard nos cuesta cuatro veces más. Las mismas prendas que nos comprábamos con mil pesos, ahora cuatro mil”.

Otro dato curioso que arroja el “Changómetro” surge de aplicarlo a productos en particular. Pongámoslo en el asado. “Si nos vamos cuatro años atrás, con mil pesos veríamos a cuatro familias comiendo un asado, pero hoy con esa misma plata, no alcanza ni para una sola familia, destaca David Miazzo, economista jefe de Fada.

“Esta puesta en imágenes cotidianas nos sirve para entender los datos duros: con los mil pesos del 2017, comprábamos 8 kilos de asado, y hoy apenas nos alcanza para un kilo y medio, en el medio perdimos seis kilos y medio”, detalla Miazzo.

“Pero la inflación no es sólo un problema de alimentos, pasa con todo tipo de productos. En 2017, lo que gastábamos para llenar el tanque de un auto chico con 40 litros de nafta súper, ahora sólo podemos comprar 10 litros, 75% menos de nafta”, advierte Ariño.

¿Y los mates? Mil pesos eran 29 paquetes de yerba de medio kilo, hoy sólo compramos 5. Tomamos 240 mates menos, perdimos 24 paquetes”, explicaron desde Fada. “El problema de la inflación no son los precios, son los pesos”, afirma Miazzo, “lo que pierde valor es el peso, cada vez necesitamos más billetes para comprar lo mismo: eso es la inflación”.

También para el FMI

La economía argentina necesita señales más contundentes que qué foto llevará un billete. Hace meses que el Gobierno va y viene con las críticas a las figuras de animales que se establecieron durante la gestión de Mauricio Macri. Además de anunciar el retorno de San Martín al papel moneda, Fernández dijo que el general le hubiera pedido en la actualidad “que no negocie cualquier cosa con el FMI”.

“San Martín hubiera dicho ‘Seamos Libres, no lo manden a Alberto a negociar cualquier cosa con el fondo, déjenlo que negocie con dignidad, para que Argentina tenga futuro’“, consideró. “Tenemos la tranquilidad de que San Martín miraba al país igual que nosotros, creyendo en la unidad latinoamericana, creyendo en el esfuerzo conjunto”, agregó.

El acuerdo con el FMI es otro tema que en el Gobierno presentan de una u otra manera conforme al auditorio y a la época que transitan. Apenas se acordó con los acreedores el año pasado, se encargaban de presentarlo como el próximo paso para poder normalizar la economía argentina. Siempre, por supuesto, aclarando que no cederían a las condiciones del organismo como sí hizo Macri.

A medida que se acerca la elección, la negociación va perdiendo peso público y cuando se hace una referencia es para subrayar que será la Argentina la que ponga las condiciones. Lo cierto es que es clave avanzar en ese consenso. Es la opinión de los integrantes del gabinete económico, más allá de los expertos privados que analizan la marcha del país.