Negri y De Loredo apuntaron a las fiestas en Olivos

Los radicales, rivales en la PASO como precandidatos a senador y a diputado, coincidieron en objetar las libertades que se otorgó Alberto Fernández en medio de las restricciones por la pandemia

Por Alejandro Moreno

Los radicales Mario Negri y Rodrigo de Loredo tomaron la iniciativa ayer con un tema que desde la oposición todavía no se había explotado suficiente: las escandalosas libertades que se otorgó a sí mismo el presidente Alberto Fernández en 2020, mientras los argentinos vivían en medio de durísimas restricciones por la pandemia.
Para el precandidato a senador nacional por una de las listas de Juntos por el Cambio que competirán en las PASO, Mario Negri, el presidente Fernández “hizo de la pandemia ‘la Biblia y el calefón’”, y consideró además que el presidente tuvo un discurso “incompatible” con sus acciones, al convertir a la Quinta de Olivos en “un salón de fiestas”.
“A mi entender –dijo-, el gobierno hizo de la pandemia y de la cuarentena ‘la Biblia y el calefón’, donde la primera era para los que tenían que estar encerrados y la segunda para los que jodían en el poder».
Negri opinó que «el problema del ‘Olivos-gate’ no son las personas que puedan o no ver al presidente, sino la incompatibilidad del discurso de Alberto Fernández con lo que él hacía». En el mismo sentido, recordó otros escándalos como el acto masivo que organizó en Formosa el gobernador Gildo Insfrán, y el llamado “pogo militante” con el que se festejó la asunción del nuevo ministro de Salud de la provincia de Buenos Aires, Nicolás Kreplak.
“Es lógico que la gente no les crea. Olivos tendría que haber sido un sanatorio donde solamente esté el que gobierna con los que necesita, y no un salón de fiestas», criticó el actual diputado nacional que busca un ascenso a senador nacional.
Negri encabeza como precandidato a senador nacional una de las cuatro listas de Juntos para el Cambio para las PASO del domingo 12 de septiembre. Su socio político en el tramo de Diputados es Gustavo Santos, quien hasta hace diez días era su principal rival. Los otros tres precandidatos a senadores nacionales son el “juecista” Luis Juez, el radical Javier Bee Sellares y la ex frepasista Griselda Baldata.

De Loredo

Desde otra lista, pero coincidiendo con el fondo del asunto, el precandidato a diputado nacional Rodrigo de Loredo manifestó que “toda esta novela simboliza la profunda decadencia institucional y los privilegios que creen tener quienes gobiernan en la Argentina.
“Estamos asistiendo a un debate bastante patético y lamentable, referido a lo que ocurrió en la Quinta presidencial en estos últimos meses, propio de una élite gobernante que exige a la sociedad restricciones, aislamiento, falta de clases, cierre de comercios, mientras ellos hacen lo que quieren”, describió.
“Sin embargo, esta no es la cuestión de fondo. Estas noticias esconden problemas de fondo que se agudizan: la inflación, la caída económica y la ausencia de un plan global, en un gobierno donde los ministros no saben quién manda y los funcionarios no funcionan”, agregó.
De Loredo aseguró que le preocupa “que no haya una hoja de ruta clara para salir adelante”. “Hay áreas clave del gobierno nacional que están sin coordinación, sin proyectos, incluso sin voceros. El panorama es más que complejo”, sostuvo.

Negri y la interna
En otro orden, Negri sostuvo en la entrevista con La Nación +, respecto a la interna de la coalición Juntos por el Cambio que su mensaje es «que no se pongan a tomar caña con ruda antes de tiempo, porque hay que subir al Himalaya y nuestra energía debe estar puesta al servicio de eso».
«El kirchnerismo no está a mil bancas de tener la mayoría, sino a diez, y ellos son orfebres en la idea de buscar con un termómetro cada voto que pueda sumar, y además siempre tienen un ómnibus a quién alquilárselo de un tercero para dejarlos a las puertas de los 129 diputados», advirtió.
Negri destacó que «Juntos por el Cambio no es la perfección, sino que está hecho por seres humanos con visiones distintas». La alianza que lideran la Unión Cívica Radical y el PRO «es un colectivo del que está adueñado la sociedad y no los dirigentes, una sociedad que quiere la ley, un país normal y no caerse del planeta».
«Tenemos diferencias, pero no pueden ser la bandera de lucha. Las banderas tienen que ser nuestros adversarios, la decadencia y la pobreza», subrayó el radical.