PJ en campaña: Delta, segunda dosis y fantasmas del pasado

En la Municipalidad de Río Cuarto comienzan a preguntarse ¿cómo salir a buscar votos si se complica el escenario sanitario? Llamosas se muestra enfocado en la vacunación (su mejor arma), pero no llegan las segundas dosis de Sputnik y algunos asesores sanitarios le adelantan que la variante Delta “ya está entre nosotros”.

Por Gabriel Marclé

Juan Manuel Llamosas

Entre los actores principales de la gestión municipal avizoran la llegada de un panorama intricado para su agenda política. A tan solo un mes y monedas para las PASO, con lo que eso significa para la campaña que se hará desde el Imperio, se suman indicadores de la realidad sanitaria que podrían generar problemas en lo que parecía haberse convertido en una crisis de menor impacto. El Covid-19 sigue siendo el protagonista de estos tiempos y lo muestra en números que preocupan hasta al propio intendente Juan Manuel Llamosas.
Mientras el mandatario se exhibe sonriente en actividades positivas, incluso celebrando el impresionante ritmo de vacunación en la ciudad, por detrás sus asesores le informan que los riocuartenses podrían estar acercándose a una etapa delicada y de alto riesgo para sus políticas sanitarias. La razón de esta por ahora poco bulliciosa alarma está en la llegada de la nueva y más contagiosa variante del virus, la llamada Delta, que además se suma a la creciente preocupación por el faltante de segundas dosis de Sputnik V.
“Sabíamos que podía pasar esto. Esperemos que no nos agarre desprevenidos”, analizaba un dirigente del llamosismo ante las situaciones que se observaron en los últimos días. Los contagios diarios venían bajando desde el mes de junio, pero la última semana dejó números que anticipan la llegada de una nueva meseta alta. Días con hasta 152 casos y un promedio semanal que se acercó más a las tres cifras, el panorama para los días que marcaron el comienzo de la campaña y cuando se habló de todo menos de la pandemia.
Para el caso de Llamosas, la buena gestión de la pandemia puede transformarse en pésima de un momento a otro, no tanto por errores propios, sino por los factores que comienzan a entrar en juego por estos días. De hecho, el incremento en los contagios ya puede presentarse como síntoma de un mal que apareció en el país hace relativamente poco. “La variante Delta ya está entre nosotros”, le comentaba a este medio un sanitarista cercano al equipo asesor de la Municipalidad.
Aunque el comentario más alarmista sobre esa situación circula por lo bajo, la posición oficial respecto a este tema busca llevar tranquilidad. Fue el subsecretario Prevención y Promoción de la Salud del Municipio, Lucas Stefanini, quien en declaraciones al medio LV16 expresó que en Río Cuarto ya se aislaron unas 40 personas que provienen del exterior, aunque hasta el momento ninguno de esos casos dio positivo por la Delta.
Aun así, se mostró inquietado por el faltante de las segundas dosis de Sputnik V y adelantó que podría llegar a combinarse con otro tipo de vacunas para evitar que se excedan los plazos recomendados. Más allá del alto ritmo de inoculación y los más de 110 mil riocuartenses vacunados, “la rusa” ha trastocado el plan sanitario en casi todo el país. Y los reclamos ya se hacen sentir en cada consulta periodística o publicación de vecinos en redes sociales.
Con estas dificultades, el oficialismo teme por la aparición de los fantasmas del pasado en la campaña, el momento menos ideal. Allí es donde la oposición jugará un rol clave, intentando traer temas como el del falso médico del COE para oscurecer el trabajo sanitario del municipio y presión de los sanitaristas del sector privado.
Pero también estarán los malos recuerdos que genera la suba de contagios, algo que con la Delta puede repercutir en la situación de camas en sanatorios. A Llamosas le tocó lidiar con esto en más de una oportunidad, cuando los sanitaristas se le ponían en contra y presionaban para que active una vuelta de fase. Si una nueva ola ataca antes de las PASO, el clima se pondrá pesado.
Es por eso que el intendente y sus funcionarios más cercanos evitan hacer mención a la suba de casos o el ingreso de nuevas variantes, algo que va en consonancia con la estrategia de campaña que lideran desde el Panal. Por mandato, Llamosas no quiere que suenen alarmas y lo viene demostrando en el último tiempo alejándose de lo que pueda significar un impacto negativo en el “humor social”.
Muestra de esto se dio hace unos días, luego que el concejal oficialista Armando Chiappe presentara un proyecto en el Legislativo Municipal para la creación de un Pasaporte Sanitario que sea necesario para el ingreso a espacios públicos como bares, restaurantes y lugares de espectáculos. Es decir, el edil impulsaba una alternativa con la que se permitiría el ingreso a estos lugares a personas que ya estén vacunadas, algo que rápidamente hizo ruido en el Ejecutivo municipal.
Fue el propio jefe municipal quien, ante la consulta sobre esta iniciativa, se encargó de echar por tierra cualquier posibilidad de incomodar a la población con el nuevo trámite. En declaraciones periodísticas aseguró que todavía no se aplicaría esa política ya que la ciudad no se encontraba atravesando una etapa crítica y los números de vacunación eran altos. Contrariando a uno de los suyos, Llamosas dejó en claro que no había intención de arriesgarse a sobresaltos y molestias en cuestiones muy cercanas al humor social y la actividad privada.
¿Es acaso un error sacar de la agenda al tema más grave del último año y medio? Los asesores políticos de cada competidor de las Legislativas venden que para lo único que sirve es para generar enfrentamientos. A eso le teme Hacemos por Córdoba, con Llamosas de capitán en Río Cuarto, esperando que la oposición no salga a la carga con situaciones que puedan generar incomodidad a los suyos y restarle votos a un caudal que ya viene mermado de antemano.