Legislativas: economía y delta, dos claves a seguir

La Argentina no crece en términos reales desde 2011; fue combinando mejoras y caídas: en los años impares (de elección) aumenta el PBI y en los pares, recesión. Pero, desde 2018, esa dinámica se rompió y no se creció. Aunque este año se crezca, quedará debajo de la prepandemia.

Por Gabriela Origlia 

Ya se sabe que a la hora de votar el bolsillo pesa fuerte; este año de elecciones intermedias en la Argentina se suma también la pandemia y sus consecuencias sobre la salud, la actividad y el estado anímico de la gente. El oficialismo nacional y también el de Córdoba ponen todo en la campaña que, oficialmente, arranca recién esta semana. Para el presidente Alberto Fernández a la incógnita de si los motores económicos alcanzarán para llegar a las Paso y a noviembre con mejor humor se suma la de qué pasará con la variante delta. Por eso la apuesta es a las segundas dosis este mes.

Hay un antecedente cercano en materia de economía y elecciones: en 2019 la Argentina en la que Mauricio Macri buscaba la reelección ya estaba en recesión. La diferencia este año respecto a ese es que ahora se votará con una inflación más alta. Sí hay un dato “optimista” para el kirchnerismo y es el de que los oficialismos no han perdido, en los últimos períodos, el primer comicio de medio término que enfrentan.

La Argentina no crece en términos reales desde 2011; fue combinando mejoras y caídas: en los años impares (de elección) aumenta el PBI y en los pares, recesión. Pero, desde 2018, esa dinámica se rompió y no se creció. Este año, pese a que probablemente la rebote un 6% respecto de 2020 por el efecto del arrastre estadístico, la actividad no estará muy por arriba de lo registrado en el tercer trimestre de 2020.

Un trabajo de los economistas del Ieral Jorge Vasconcelos y Guadalupe González, señala que en el segundo trimestre, el PBI habría experimentado un retroceso de 1,5 % en relación al primero. De cara a tercer y cuarto trimestre, la desaceleración de la tasa de inflación y el avance del proceso de vacunación pueden ayudar a recuperar números positivos en las mediciones desestacionalizadas, pero sin evitar que el PIB de este año quede en torno a 4 % por debajo del nivel de 2019, antes de la irrupción de la pandemia.

“La dificultad de la economía argentina para retomar los niveles de PIB pre-pandemia  tiene que ver con la lenta normalización de sectores que representan más de 20% del PIB, atribuible a los tropiezos experimentados en el plano sanitario, pero también con la falta de instrumentos de política para relanzar la economía, dados los desequilibrios macroeconómicos y la ausencia de crédito externo, en el contexto de expectativas deterioradas por la elevada inflación, la pérdida de empleos y la mayor presión impositiva”, indica el informe.

El Instituto de Economía de la Bolsa de Comercio de Córdoba apunta que con la fuerte expansión fiscal se intentará estimular directamente el consumo para sumar capital político de cara a las elecciones, en un contexto en que se profundizará la fallida estrategia para contener la inflación basada en controles cambiarios y congelamiento de tarifas de servicios públicos.

Ya están confirmados unos 450 mil millones de gasto extra en bonos a jubilados y pensionados, refuerzos de programas sociales, y devolución del impuesto a las ganancias, entre otras medidas a lo que se agrega la reapertura de paritarias (Sanidad cerró el jueves pasado un acuerdo por el 45%). Un factor clave es que el poder de compra del salario ha retrocedido al nivel que tenía en 2004, que a su vez era similar al anterior a la crisis de 2002.

“Con esto, el estímulo al consumo y la recuperación del poder de compra debieran ser de una magnitud considerable como para  impulsar un cambio de tendencia, algo que como se verá a continuación es imposible que ocurra en lo que  resta del año”, dice la Bolsa.

El Ieral termina de graficar que un indicador simple para reflejar la evolución de la clase media es el del tamaño del mercado automotriz del país. En la Argentina, el patentamiento de vehículos cero kilómetro registró en el primer semestre de 2021 un promedio mensual de 35300 unidades, con una merma de 47,3% respecto del promedio de 2012/19. En comparación regional, Brasil, esa comparación arroja una caída de 26,5 % y en Uruguay una mejora de 2,9 % en las ventas