Campaña PJ: reparto de roles en la capital

El oficialismo provincial ya se aplica a la campaña con la consigna de maximizar el rédito electoral que le pueda brindar su estructura, pero también saliendo a la búsqueda del respaldo del vecinalismo y los votos que, más allá del partido, pueda cosechar como fruto de la aprobación de la gestión municipal.

Felipe Osman

Las rencillas internas de Juntos por el Cambio -claro favorito para las elecciones de medio término-, solazan al peronismo, pero no lo relajan.
Conocedor de las dificultades que enfrenta y de los costos que podría acarrear resultar vencido en su duelo electoral con el Frente de Todos -especialmente puertas adentro del partido justicialista-, Hacemos por Córdoba marca un pulso acelerado a sus primeros movimientos de campaña.
El escenario más complejo se presenta en el interior provincial. El Frente de Todos venció, en las PASO de 2019, en 9 departamentos del norte provincial, y sostuvo 5 de esas victorias en las generales. Eso sucedió cuando la entente liderada por CFK, Sergio Massa y Alberto Fernández era oposición. Las cosas han cambiado mucho desde entonces.
Ahora el kirchnerismo, en su renovada alquimia, controla las cajas del Estado Nacional. Y Martín Gill, intendente villamariense en uso de licencia, ha dedicado los últimos dos años a repartir obra pública financiada por la Casa Rosada en todo el interior provincial. Caserio, en paralelo, estuvo a cargo de construir políticamente para el presidente en Córdoba, y logró confeccionar una boleta de su buqué, plagada de dirigentes PJ en los renglones que cuentan de la lista.
El Centro Cívico no pasa por alto ninguno de estos “detalles”, y entiende la importancia de dar batallar a brazo partido en cada departamento de la provincia. Por eso construyó una lista que mira hacia el interior, por eso llevó a Eduardo Accastello como escolta de Alejandra Vigo, y por eso preside sus actos más importantes el mismísimo gobernador, el ancho de espadas con el que cuenta para traccionar la campaña.
Natalia de la Sota, portadora del otro apellido más taquillero de la política cordobesa, también desanda el interior, buscando fidelizar el voto que supo respaldar a su padre, arquitecto del proyecto político que hoy encabeza Schiaretti.
En la Capital, distrito clave por su envergadura para proteger los intereses del oficialismo, el reparto de roles se da principalmente entre la primera dama provincial y candidata al Senado, Alejandra Vigo, y el intendente Martín Llaryora.
Compartirán, desde luego, las grandes ocasiones de la campaña. Pero mantendrán, dentro de la estrategia, competencias diferentes, específicas.
Como máxima referente del PJ Capital, Vigo estará a cargo de reforzar el armado territorial y asegurar el voto estructural del PJ. Para hacerlo, dividirá sus acciones de campaña en una agenda territorial que estará a cargo de los legisladores capitalinos, los concejales y los presidentes de cada seccional.
El apoyo de las estructuras sindicales, en tanto, se manifestará en una agenda organizada desde la mesa de campaña en coordinación con los espacios gremiales que respaldan la boleta del Centro Cívico, principalmente las 62 Organizaciones Peronistas y el Movimiento Obrero Peronista.
Por lo demás, la agenda que reúna a la candidata con fundaciones, asociaciones y movimientos sociales estaría a cargo de la ministra de la Mujer (y candidata a diputada en el quinto lugar) Claudia Martínez, la edil Soledad Ferraro, la legisladora Nadia Fernández, la ministra de ministra de Promoción del Empleo y de la Economía Familiar Laura Jure, y subsecretaria de Promoción de la Economía Familiar (y candidata en el noveno lugar) Rosalía Cáceres.
El intendente, por su parte, buscaría ampliar, a través de la gestión y sus vínculos con el vecinalismo, la base electoral de Hacemos por Córdoba.
La articulación con los centros vecinales vendría a través de la secretaría de Participación Ciudadana y distintos programas de fortalecimiento, talleres para el despliegue del Presupuesto Participativo y el Régimen de Autogestión.
(Nota: ayer, el Concejo Deliberante, presidido por el vice intendente Daniel Passerini, aprobó por mayoría en segunda lectura el Proyecto de Ordenanza para prorrogar y ceder los comodatos de inmuebles destinados al funcionamiento de centros vecinales por el término de 99 años, poniendo fin a un reclamo histórico del vecinalismo).