PJ: Los pretendientes del 23, encomendados a “arrasar” en capital

Excluidos de la boleta, los entusiasmados con posicionarse en el 21 para medir sus chances de ir por la intendencia en el 2023 tienen una consigna: “arrasar en capital”. En su duelo con el FdT, el Panal apuesta en la ciudad como principal motor. Los aludidos tendrán que hacer méritos.

Felipe Osman

La decisión final del Centro Cívico fue confeccionar una lista orientada hacia el interior. Encabezada por dos dirigentes de la capital, cierto es, pero integrada muy predominantemente por intendentes y referentes que tienen su capital político afuera de Circunvalación.

Esto no implica, en absoluto, desdeñar al electorado de la ciudad, sino más bien ordenar los recursos para apuntalar la elección allí donde más descarnada será la pelea contra el Frente de Todos (y los fondos nacionales), y confiar en las estructuras del PJ -ahora también respaldadas por el Palacio 6 de Julio- en la capital.

Ninguno de los dirigentes que hoy protagonizan una carrera de posicionamientos hacía la Intendencia fue llevado a la lista por el Panal, que probablemente no mantuvo esa prolijidad por mera ecuanimidad, sino también con fines estratégicos.

Los candidatos tienen un protagonismo garantizado en la campaña. Todos los demás tienen que armar los escenarios que quieran compartir con ellos, procurarse las audiencias frente a las cuales quieran hablar y organizar los actos a las que éstas deban asistir. En fin, tienen que trabajar por la campaña.

Por lo demás, no incluir a ninguno de los anotados a competir por el sillón que hoy ocupa Martín Llaryora asegura que los demás no se sientan disuadidos de trabajar por un competidor directo en aquella carrera, que resulta aún lejana, pero que podría alejarse más con un traspié en las próximas elecciones.

Los aludidos no tienen por delante una tarea fácil. Necesitan convencer a la militancia de entregar el máximo esfuerzo posible para traccionar la boleta de Hacemos por Córdoba, pero sin figurar en ella. Sin poder demostrar a sus conmilitones que cuentan con el respaldo de “arriba” y que, por lo tanto, la apuesta es segura.

Para convencerlos, entonces, apelan al mágico lugar del tiempo en el que nada está sujeto a previa verificación: el futuro. Y más precisamente, el 2023.

Desde que las listas fueron confirmadas, los dirigentes peronistas con mayor proyección a nivel municipal han empezado a hablar a sus adláteres del test electoral que llegará en dos años, y de lo necesario que resulta atravesar el aro de fuego que representa este turno para llegar a esa tierra prometida.

Es lógico, las elecciones intermedias son siempre un premio menor, cuando no una penitencia ineludible. No se compite en ellas por el control de una jurisdicción, sino por apenas algunos escaños. O llegado el caso, para posicionarse en una carrera a futuro. El horizonte siempre son las ejecutivas.

La dificultad es que la militancia todavía reclama facturas impagas del 2019, y los pretendientes del Palacio 6 de Julio ofrecen reperfilar esas supuestas acreencias hacia el 2023.

Más allá de esto, los primeros síntomas son propicios para Hacemos por Córdoba. Cada dirigente ha salido a motivar a los suyos. Más aún, además de los ya conocidos anotados en aquella carrera de posicionamientos, a saber, el secretario de Gobierno Miguel Siciliano y el viceintendente Daniel Passerini, y de los “casi anotados” -por la frecuencia con las que se los menciona en los mentideros de la política municipal-, el secretario de Participación Ciudadana Juan Domingo Viola y el titular de la Tamse Marcelo Rodio, empiezan a surgir otros interesados en sacar músculo en el 2021 para llegar en la mejor forma posible al 2023.

Uno de ellos sería el concejal Diego Casado, representante del viguismo duro. Con un desarrollo territorial que ha comenzado a exceder las fronteras de la seccional 10ma (que preside), Casado estaría dispuesto a hipertrofiar su armado entusiasmando a sus militantes con conquistar mayor protagonismo en el municipio a partir del 2023.

No sería el único. Hay quienes afirman que el secretario de Políticas Sociales Raúl La Cava, con un perfil mucho más discreto, también habla del futuro a sus seguidores.
Todos afuera de la boleta. Todos arriba de la campaña.