Plan vecinalista de Llaryora toma impulso con apoyo radical

Hacemos por Córdoba obtuvo el despacho de la comisión de Legislación General del proyecto que cede el comodato a los centros vecinales que funcionan en inmuebles municipales, hasta ayer bloqueado por las expresiones de la UCR en el recinto. El bloque de Sapp y Olga Riutort apoyaron.

Por Yanina Passero

La descentralización de los servicios municipales es, sin duda, una de las grandes apuestas de la gestión de Martín Llaryora. La concreción de ese deseo lo acercará al cumplimiento de uno de carácter personal: erigirse como el único jefe comunal de la ciudad que pudo continuar con la gran obra del radical Rubén Martí, al que muchas veces citó como ejemplo a seguir.

Dirigentes de la mesa chica del titular del Palacio 6 de Julio añaden una nueva ambición. Llaryora quiere llevar el agua potable a barrios largamente postergados de la ciudad. En total son 100 mil vecinos los que no tienen acceso a este recurso indispensable.

La semana pasada, con una inversión de casi 14 millones de pesos, la Municipalidad de Córdoba inició los trabajos en Cooperativa 6 de Agosto, de barrio Villa Ávalos; y promulgó la ordenanza aprobada por el Concejo Deliberante el pasado 3 de junio para para llevar agua potable a 18 asentamientos en el que viven 10 mil personas.

En los próximos días, el tema ganará centralidad en el Concejo Deliberante de la ciudad porque está previsto que ingresen nuevos convenios con Aguas Cordobesas para avanzar en otros puntos comprendidos en el Registro Nacional de Barrios Populares.

Las obras de cloacas en Villa El Libertador y la ampliación de la red de agua potable serán los ejes centrales sobre los que Llaryora piensa el 2023. La gestión en grandes barriadas y el contacto directo con el primer filtro de los vecinos, es decir, los centros vecinales, comienza a transparentar algunas ideas de un firme candidato a la renovación peronista provincial.

Precisamente, el recinto legislativo de la ciudad también tendrá trabajo sobre este punto. En concreto, ayer se avanzó en un proyecto que a oposición tenía bloqueado. Hacemos por Córdoba obtuvo el despacho de la comisión de Legislación General del proyecto que cede el comodato a los centros vecinales que funcionan en inmuebles municipales. Se elevó de 10 a 99 años.

Desde la bancada que conduce Marcos Vázquez explicaron que con esta medida se evita “tomar de rehenes de la política los vecinos, les entrega herramientas y garantías de previsibilidad”. La gestión de Llaryora no sólo entregó ayudas económicas a los 308 centros, sino que definió los límites territoriales para que no fueran “acomodados” por necesidades electorales y los dotó de herramientas para que presten servicios municipales. Sobre este último punto, reposa una necesidad estratégica, la misma que motivó la contratación de servidores urbanos. Esto es, poder mostrar la intervención en el espacio público sin quedar atrapado en la voluntad del Suoem.

La polémica se abrió de inmediato y explica la resistencia opositora. Sobre la utilización de otras figuras de vinculación laboral con el municipio ya varios ediles advirtieron sobre el montaje de un Estado paralelo o que el ahorro por las quitas a los municipales se utilizó para pagar a los “chalecos celestes”. Ahora bien, sobre el empoderamiento vecinal también hubo mucha resistencia, en especial de los radicales que durante la gestión de Ramón Mestre también incidieron en la vida interna de estos espacios con la regulación de los mandatos vigentes. De hecho, durante la administración del expresidente de la UCR se celebraron elecciones en más de 150 centros.

La disputa territorial explicaba las resistencias entre las bancadas en el recinto. Pero sorpresivamente, el bloque radical aceptó apoyar el proyecto en cuestión. Con votos del bloque UCR (el que comanda Alfredo Sapp) y de Olga Riutort (Fuerza de la Gente) se logró la mayoría agravada para el despacho de comisión de los comodatos.

Nadie ignora que el intendente Llaryora respetó espacios radicales en la estructura municipal y es probable que este acuerdo en torno a los centros vecinales pueda leerse en clave de “respeto” territorial. Cierto es que marca una fisura con el espacio de Juntos por el Cambio, que lidera Juan Negri, y el más crítico con esta intención de Llaryora de sumar el vecinalismo en el marco de esta estrategia de “nueva gobernanza”.

El concejal radical había dicho que “los movimientos políticos del oficialismo en la ciudad son cada vez más parecidos a lo que hace La Cámpora en distintas ciudades del país: poner el Estado al servicio de sus intereses partidarios”. Además, aseguró que todo el dispositivo de medidas aumentaba el poder del intendente sobre estos organismos. “Esto genera que se terminen cooptando y estén más a disposición de las necesidades del oficialismo de turno, que de los vecinos y sus problemas”, había expresado en su momento.

 

Beneplácito por la lucha contra el trabajo infantil

El Concejo Deliberante de Córdoba reconoció a la “Asociación Jóvenes por el arte y la cultura» por su contribución a la concientización y erradicación del trabajo infantil. Hubo mención especial a la pieza audiovisual que dio visibilidad a la problemática en todo el mundo. Desde la organización liderada por los artistas Alex Macía y Cacho Piña agradecieron por el espacio a los ediles Rossana Pérez, Marcos Vázquez, Sandra Trigo y al viceintendente Daniel Passerini, quien presidió la ceremonia. Luego del beneplácito, se realizó un Zoom con especialistas en el tema como Leandro Vallejos Arce (Secretario de UOLRA Córdoba y Adjunto Nacional) y Susana Santomingo (Coordinadora de CETI y de CGT). El evento fue coordinado por Miguel Correa y Rodrigo Fernández.