¿Los gremios dónde están?

Por Javier Boher
javiboher@gmail.com

Aunque no lo haya escuchado jamás, bien verosímil sería que en alguna movilización por un paro los sindicatos entonaran un “O-le-le, o-la-la, si estos no son los gremios, ¿los gremios dónde están?” para expresar su regocijo por la convocatoria. Cultura del aguante y testosterona, el hit de cancha bien podría acompañar a los sindicatos en su tarea de ocupar la calle.

Pero no. Esta vez el cantito vino a mí hace un tiempo, como reflexión sobre el rol de los sindicatos ante la situación actual. ¿Adónde están los gremios en la peor crisis económica y social de los últimos 20 años? Todo el mundo sabe la respuesta, porque ya saben que está en la naturaleza gremial el abandonar al trabajador cuando el gobierno de turno es del mismo color político.

Esto, una realidad bastante clara por la evolución del sindicalismo hasta ser una pata del peronismo, no deja de ser chocante cuando se confirma sin margen de dudas, como pasó ayer.

En el acto por la inauguración del congreso Nacional Bancario, su secretario General, Sergio Palazzo despejó todas las dudas sobre el rol que cumplen los gremios en cada oportunidad que les toca: son los garantes últimos de la gobernabilidad, atento a que no alzan la voz contra los “del palo”.

Cómplices de la destrucción del ingreso, aseguró que “vamos a defender con uñas y dientes la gestión del presidente”, el mismo que siempre encuentra excusas a la hora de enfrentar un error, al que le arman el gabinete desde el Instituto Patria o al que ya no quieren escuchar los líderes de otros países.

Palazzo -reconocido por ser uno de los más interesados en ir en contra de las fintech en general, y Mercado Libre en particular- afirmó que “estamos próximos a un proceso electoral” y le pidió al presidente que “cuenten con nosotros, porque somos parte de este gobierno”.

¿Pero cómo?¿no es que los sindicatos son los representantes de los trabajadores?.

Es el mismo problema que pasa en otros ámbitos en los que el sindicalismo mete la cola, como la salud. No se puede estar de los dos lados del mostrador: o se defiende a los trabajadores o no se los defiende. No hay punto medio. Si la gestión del gobierno es mala, y ellos son parte del gobierno, ¿qué expresión social organizada le puede decir al gobierno que están haciendo las cosas mal?. Los gremios están para la defensa de los intereses de sus representados, no para mantenerlos tranquilos mientras todo se derrumba.

Claramente ese no es el caso de la Bancaria, que cerró un acuerdo un 50% arriba de lo que cerraron tantos otros gremios, al asegurarse un aumento del 45%, a tono con lo logrado por otros gremios afines al gobierno. Perdón, señor Palazzo, me confundí: gremios que son parte del gobierno.

“Queremos seguir teniendo y sosteniendo a un gobierno que le hace bien a los trabajadores.” Quizás el titular de La Bancaria debería ser un poco más específico respecto a qué trabajadores habla. ¿Sector público? Esos seguro. ¿Privados que compiten con los acuerdos de los públicos? Esos también. ¿Trabajadores informales o independientes? Definitivamente no.

La expresión de Palazzo es una muestra cabal de que no importa cuánto se deteriore la situación en el país. Al final del día, el acuerdo que cerró cada gremio que integra la coalición de gobierno, las justificaciones que se le dio a sus afiliados para acetar acuerdos bajos, la negativa a movilizarse, la falta de acciones conjuntas de reclamos, la negativa a hacer paro, todo eso contribuye a la resignación con la que la gente atraviesa el duro camino de la estanflación.

¿Adónde están los gremios combativos que enarbolaban consignas clasistas de reparto de dividendos?¿Adónde quedaron los gremios que pedían mejoras inmediatas para sus afiliados?¿adónde están los sindicatos que prendían fuego el centro o apedreaban el Congreso por una ley que no les gustaba?. Están todos sentados a la mesa de Alberto, indudablemente.

Por supuesto que nadie pide que se arme un nuevo Cordobazo, que se destruyan negocios ni que se prendan fuego edificios públicos. Todo debe discurrir dentro de los canales válidos de representación. Sin embargo, para ello debe haber voluntad de representar, no de aplacar.

Esto son los gremios. Son los guapos que se valen de una representación monopólica para no representar a tantos otros que necesitan una voz contra la situación social desesperante. Son los que se ponen marxistas cuando gobierna la oposición, pero se hacen demócratacristianos línea Papa Francisco cuando les toca a ellos.

Parte de la dialéctica marxista asegura que cada forma social está creando la semilla de su autodestrucción. Cuando no se defiende la creación real de trabajo, pero se depende de que haya trabajadores registrados, más temprano que tarde la pregunta va a tomar otro sentido: Y los gremios ¿adónde están?.