PJ: Incertidumbre frente al fin del esquema de coordinadores

La probable suspensión del esquema de coordinadores llevó algo de incertidumbre a los presidentes de cada seccional, que aún desconocen cómo se estructurará una campaña sin ellos.

Por Felipe Osman

La noticia de que el esquema de coordinadores podría quedar suspendido en las legislativas trascendió antes de que tuvieran lugar las reuniones entre la mesa de conducción de campaña de la capital y los presidentes de cada seccional, y éstos -sin contar con mayores precisiones sobre cómo se estructurará una campaña sin los “buenos oficios” de los coordinadores- empiezan a preguntárselo.
En general, la noticia cayó bien entre los presidentes de seccional. Recuérdese que, más allá de los eufemismos, los coordinadores no fueron recibidos del mejor modo en un principio, aunque con el tiempo terminaron probando su eficacia.
Algunos de los caciques de cada seccional creen que la suspensión del esquema de coordinadores terminará dándoles un mayor protagonismo en la campaña, pero al mismo tiempo entienden que deberán asumir mayores responsabilidades frente a una elección que no adivinan nada sencilla, con un Frente de Todos trabajando en la ciudad con los recursos que le asegura el control de los resortes del Estado Nacional.
Desconocen, por ejemplo, cómo lograrán que los espacios peronistas no alineados en cada sector de la ciudad cierren filas en torno a ellos con el objetivo de traccionar juntos la boleta de Hacemos por Córdoba y, fundamentalmente, tienen dudas respecto de los recursos con los que contarán para allanar diferencias.
Los interrogantes, en suma, parecen apuntar al rol que desempeñará la mesa de conducción capitalina, a saber, si simplemente bajará las líneas directrices sobre cómo llevar adelante la campaña y controlará los resultados o si, por el contrario, tendrá parte en el armado de cada seccional y garantizará los recursos necesarios para alinear a la tropa.
Esta es la postura -vale aclararlo- de quienes ven con más celo estos cambios y sospechan que la mesa de conducción no ejercerla un rol de contención, dejando abierta la posibilidad de que las pequeñas internas que existen en cada seccional terminen volviéndose en contra de cada presidente. Aunque no está claro que sea la postura predominante.
De hecho, la composición de la mesa de conducción capitalina, que integran representantes de los distintos sectores del peronismo, ya da una pista concreta de que cada espacio tendrá una puerta que golpear.
Quienes no abrigan las mismas sospechas entienden que la decisión -aún por confirmarse- de levantar el esquema de coordinadores se explica en al menos dos factores. Uno de ellos, evitar los celos que la implementación del propio sistema pudiera alimentar. Otro, la falta de justificación que el propio esquema tendría en una campaña que probablemente esté volcada a la virtualidad y las redes sociales.
Con la presencialidad acotada a su mínima expresión frente a una situación sanitaria delicada que atravesará buena parte de la campaña, la figura de los coordinadores -entiende parte de la dirigencia territorial del PJ- quedará desdibujada, puesto que una de sus principales funciones era componer los desencuentros entre distintos espacios de cada seccional para que ninguno faltara en los actos de campaña.
En cuanto a un supuesto deslinde de responsabilidades que, sin los coordinadores intermediando, podría dejar señalados directamente a los presidentes de seccional, hay quienes vuelcan serias dudas.
Apuntan, éstos, que la figura del coordinador jamás suplió la responsabilidad política de los referentes de cada seccional, y que sus funciones siempre fueron de una naturaleza “más administrativa que política, y jamás electoral”.
En suma, los resquemores que existen en algunas seccionales quedarán aplacados más temprano que tarde, puesto que durante la semana empezarán las primeras reuniones entre la mesa de conducción y los presidentes de cada de ellas.