Córdoba vacuna a Córdoba: 1M de dosis para cimentar la campaña

La Provincia anunció la compra de un millón de dosis de la vacuna Covidencia. La clave del acuerdo con el laboratorio CanSinoBIO, el reducido tiempo de entrega: entre 45 y 60 días. Antes de que termine el invierno. Y antes de las elecciones.

Por Felipe Osman

El Centro Cívico anunció este lunes, a última hora, que la Provincia acaba de sellar un acuerdo con el laboratorio chino-canadiense CanSinoBIO para adquirir un millón de dosis de la vacuna Covidencia.

La noticia, desde luego alentadora, es de gran importancia en términos sanitarios. La administración de las dosis negociadas resultará harto beneficiosa en la lucha contra la pandemia. Sin embargo, ignorar en otro capítulo la dimensión netamente política -e incluso electoral- del anuncio sería un error.

Desde su comienzo, la crisis sanitaria generada por la irrupción del Coronavirus ha transitado distintos estadios. En un primer momento, la postura paternalista asumida por el Gobierno Nacional, encarnada específicamente en Alberto Fernández, hizo estallar la imagen del mandatario nacional llevándola a picos insospechados por propios y ajenos.

Ese microclima no duró.

Las restricciones dictadas por la Nación para diferir el comienzo de la circulación comunitaria de la enfermedad y dar tiempo a cada jurisdicción para fortalecer sus sistemas de salud socavaron, más temprano que tarde, las bases del sistema productivo y las cadenas de comercialización, y pronto la asistencia ofrecida por la Casa Rosada y los gobiernos locales resultaron insuficientes para contrarrestar los coletazos de la pandemia.

A partir de entonces el protagonismo de las provincias en la gestión de la emergencia empezó a crecer.

Con la paciencia de comerciantes y autónomos en baja se hizo necesario zonificar las restricciones. Y cuando terminó la tregua que ofreció el verano y llegó la segunda ola, el margen de tolerancia hacia las limitaciones a la circulación ya se había tornado demasiado estrecho.

Córdoba buscó diferir cuando fuera posible la adopción de nuevas medidas, fijando en el 80 por ciento de ocupación de camas críticas el parámetro para ajustar las restricciones y suspender la presencialidad en las aulas.

Entre tanto, las vacunas apenas habían empezado a llegar, a cuenta gotas, sobre los primeros meses del año, y la oposición apuntó todos sus cañones contra la (presunta) ineficiencia del Gobierno Nacional para abastecer al país de las dosis necesarias, haciendo especial énfasis en el trunco acuerdo con el laboratorio norteamericano Pfizer, las 22 millones de vacunas de AstraZeneca que se pautaron y jamás llegaron, y el inolvidable vacunatorio VIP que le costó el cargo al ex ministro de Salud Ginés González García, en gran medida gracias a los buenos oficios de su entrañable amigo Horacio Verbitsky.

Pero en las últimas semanas ese sombrío panorama ha empezado a cambiar para el Frente de Todos. El suministro de vacunas ganó constancia y empezó a crecer, y la noticia de que la Sputnik V comenzó a producirse en el país junto al incipiente descenso de los contagios en las principales jurisdicciones va reconfigurando el escenario sobre el que tendrán lugar las próximas elecciones, desde luego, con la determinante ayuda que ofrece un electorado acostumbrado a votar con los reflejos, sin mirar más allá del último trimestre.

La campaña de vacunación dejaría de ser el “gran fiasco” que signaría la suerte del oficialismo nacional en las urnas para convertirse en su principal bandera electoral, algo que cuadraría muy mal a un peronismo cordobés distanciado de la Casa Rosada y en vías de enfrentarlo en los cuartos oscuros.

El discurso localista que modela tanto los estandartes como las fundaciones de Unión por Córdoba (ahora rebautizada Hacemos por Córdoba) no ensambla bien con una campaña de vacunación que tenga al Gobierno Nacional como protagonista indiscutido. Es necesario disputar ese terreno.

Al momento de dar a conocer el nuevo acuerdo arribado con la firma chino-canadiense que traerá un millón de dosis (de una única aplicación) a Córdoba, el ministro de Salud Diego Cardozo destacó que el plazo de entrega -de 45 a 60 días- fue una condición esencial del pacto.

Es evidente que la rapidez es indispensable. Pero en 60 días la temporada invernal estaría próxima a llegar a su fin, y la curva de contagios ya empieza por estos días a mostrar sosiego. Lo que sí estará pendiente serán las elecciones.

Que aumenten las dosis para Córdoba es una gran noticia en términos sanitarios. Que sea la Provincia quien consiga esas dosis -que a fin de cuentas, serán deducidas de las partidas que provee la Nación-, es un imperativo del interés del Centro Cívico, cuyos candidatos podrán, durante la campaña, lucir una bandera que arrebataron al Frente de Todos.