Llaryora piensa en un ente municipal para el control de la noche

Las Habilitaciones Online fueron la punta del iceberg. En pie de guerra, buena parte de las Áreas de Inspectoría responde liberando zonas y sembrando episodios como el reciente baile de Damián Córdoba a plena luz del día durante el pico de la pandemia. Resisten el próximo movimiento de la gestión: un ente municipal descentralizado para el control de la noche.

Por Felipe Osman

Las imágenes del cantante de cuarteto Damián Córdoba ofreciendo un show a plena luz del día en “Visionare Ruin Bar”, un local emplazado en el corazón de Nueva Córdoba, se convirtieron en tema obligado de charla -y escándalo- desde que trascendieron. Denuncias, explicaciones y pedidos de disculpa poblaron las páginas de todos los medios locales e incluso algunos nacionales. Del trasfondo del episodio, sin embargo, nada se ha dicho aún.

La Municipalidad de Córdoba puso a rodar, la semana pasada, un sistema de Habilitaciones Online, resumiendo a minutos el proceso kafkiano que los contribuyentes debían penar para habilitar sus locales comerciales. No fue el primero en imaginar algo similar. Antes de él las gestiones de Germán Kammerath (con “La Casa del Emprendedor”), Daniel Giacomino (con el proyecto de Habilitaciones Automáticas) y Ramón Mestre (con la Ventanilla Única) lo intentaron. En todos los casos, la presión del Suoem terminó desvirtuando o echando por tierra las iniciativas. El sindicato municipal empieza ahora su cruzada contra el nuevo mecanismo impulsado desde la Secretaría de Gobierno.

El porqué de la resistencia de los inspectores es tan obvio que cuesta explicarlo. El nuevo mecanismo -si logra funcionar como quedó planteado en la ordenanza y su reglamentación- no sólo agilizará el proceso, también lo hará mucho más seguro y transparente. Sellará los intersticios que, dando lugar al arbitrio de cada inspector, hacían también espacio al reclamo de “efectividades conducentes” para lograr una habilitación.

Para quienes sean ajenos al asunto tal vez cueste dimensionarlo, pero quienes conocen desde adentro el tema saben que se trata de un golpe brutal sobre el poderío del sindicato.
Quienes trabajan en la implementación de las Habilitaciones Online y en la imprescindible “descontaminación” de las Áreas de Inspectoría, que incluirá un reordenamiento de los Recursos Humanos que revistan en la subsecretaría de Fiscalización, saben que el camino a transitar es largo, y estará lleno de emboscadas.

El show al que refirió el párrafo inicial de esta nota es una de ellas. Dentro de las Áreas de Inspectoría hay un pequeño grupo de funcionarios abroquelados con los propósitos de la gestión y un gran número de inspectores dispuestos a resistir las reformas puestas en marcha. Los segundos juegan con munición pesada.

Con un patrullaje constante del área central -tal y como se ha dispuesto- un evento de esas características no pudo haber tenido lugar. El local en cuestión está emplazado en Boulevard Chacabuco al 400. Casi no puede imaginarse un lugar más visible.

Con un porcentaje de ocupación de camas críticas superior al 80 por ciento permitir un evento así es, por sobre todas las cosas, un misil teledirigido al Palacio 6 de Julio.

En la Secretaría de Gobierno lo saben. Y tienen también en claro que los cambios que buscan implementar no conocerán el éxito si no se logra primero depurar la subsecretaría de Fiscalización. Es un movimiento indispensable, además, para seguir avanzando.

El proyecto que el peronismo comenzó a preparar meses antes de desembarcar en el Palacio 6 de Julio no es igual a la nueva Ordenanza de Habilitaciones que sancionó el Concejo Deliberante. En su versión original preveía además un nuevo organismo descentralizado que estaría a cargo del control de la noche, absorbiendo, seguramente, la siempre tenebrosa Dirección de Espectáculos Públicos.

Esos planes quedaron desterrados de la ordenanza, pero no de las cabezas que trabajan para reformar los mecanismos de fiscalización. Siguen en el programa de la gestión. Y las fricciones con el Suoem -que no rompe lanzas en las paritarias, pero sigue velando por algunos intereses- irán in crescendo.

El panorama, sin embargo, es alentador. La curva de contagios está cediendo en Córdoba y seguirá, como en la primera ola, la tendencia que reflejan Ciudad Autónoma y Provincia de Buenos Aires. A los inspectores díscolos no les quedarán demasiadas oportunidades golpear contra las restricciones, y la ordenanzas que inicia la reforma de los mecanismos de fiscalización, así como su reglamentación, ya entraron en vigencia.