Llamosas presiona al Panal junto a los médicos

Por Gabriel Marclé

Sorpresa en el Panal luego que la Municipalidad de Río Cuarto diera indicios de lo que se enmarcaría en una especie de “revolución sanitaria” contra el plan que domina en el territorio provincial. Como no ocurría hace mucho, el intendente Juan Manuel Llamosas emitió un mensaje que se puso a tono con la terrorífica realidad que se advierte en el sector sanitario. “Un médico por favor, por allá”, la histórica frase del ex presidente Alfonsín que sin decirse representa mejor el comportamiento del jefe municipal en un momento como este.

Ayer, el intendente reunió a los representantes del sector sanitario público y privado para que informen sobre la gravedad de lo que acontece en sus instituciones. Con esto buscó transmitir una mayor toma de conciencia. La pregunta que surge es si la comunicación fue concretamente hacia la población o intentó genera un mayor efecto hacia dentro de la comunidad política, como una especie de pedido dirigido al Panal para que se tomen medidas más duras. En pocas palabras, la sensación que dejó el jefe municipal es la de priorizar el análisis del sector sanitario y acercarse a lo que podría ser una vuelta a Fase 1.

Si bien Llamosas no aclaró cuál será el pedido con el que se dirigirán a Provincia en la reunión de hoy, sus gestos y palabras resultaron bastante transparentes. Ni hablar de lo elocuentes que fueron los testimonios brindados por los médicos que convocó a la conferencia. Aun sin detalles precisos de lo que el intendente riocuartense le planteará a Provincia a la hora de definir las medidas restrictivas que regirán después del 18 de junio, el encuentro de ayer se presentó como un claro anticipo.

Aunque en su intento por advertir a la población el mandatario municipal terminó negando que el sistema esté colapsado –dijo que “tenemos que llegar a evitar el colapso sanitario”-, la contundencia de su discurso y el aporte de los médicos que lo acompañaron, de alguna manera terminaron por reconocer que Río Cuarto se encuentra en un punto de extrema peligrosidad.

“Se nos están muriendo nuestros vecinos y vecinas”, exclamó el intendente con un gesto de preocupación que no había mostrado -al menos no de esa forma- desde el día 1 de la pandemia. Los allí presentes notaron que el aire se espesaba y el silencio llegó de manera rotunda tras la frase del jefe municipal. A él se sumaron los dichos de los responsables del sector privado, voces que adhirieron al mensaje alarmista que entonó Llamosas.

El doctor Juan José Bossio, director de la Clínica del Sud, fue uno de los oradores más contundentes. “Sabemos que están enojados por las restricciones, pero aparte de enojados van tener que estar internados si se llegan a contagiar, si es que existen lugares para internarse”, expresó en su pedido de ayuda a la población.

Entre los comentarios se llegó a escuchar que la ciudad está pasando por una situación en la que “debe evaluarse si internar a una persona simplemente por el hecho de que no hay lugar para recibirlos”. Respecto al testimonio de las autoridades del Hospital, la doctora Valeria Alaníz aseguró que “si no hay colaboración, vamos a llegar a una situación límite”.

La primera parte del mensaje de Llamosas claramente apuntó contra el mal comportamiento social, el incumplimiento de las medidas restrictivas y la necesidad de ayudar a descomprimir el sistema de salud. El intendente además adelantó que se utilizarán diversas estrategias comunicacionales con testimonios de pacientes Covid que puedan sensibilizar un poco a los más descomprometidos con la situación actual.

Pero lo que más impacta es la segunda parte del mensaje municipal. La foto de ayer coincide en parte con lo que se observaba allá por agosto del 2020, cuando el intendente se acercaba a los médicos para argumentar las razones detrás de la vuelta a Fase 1 que se decretó por diez días.

Quedó claro que Llamosas necesitaba enviar un mensaje contundente que llegue a la población, pero que también impacte en el criterio de los encargados de dirigir el plan sanitario provincial. Más allá de las similitudes entre este discurso y la previa al aislamiento que se puso en marcha durante el brote del año pasado, la pregunta es si la historia terminará de la misma manera.

El pedido

“No tengo inconvenientes para tomar medidas más drásticas”, manifestó el intendente riocuartense al ser consultado sobre la posible vuelta al aislamiento total, aunque aclaró que esa cuestión deberá ser resulta por Provincia luego de reunirse con los intendentes de la región. Los dichos de Llamosas tenían un destino específico, el Panal; donde el gobernador Juan Schiaretti y sus funcionarios se enfrentaban a una especie de desafío.

Es que luego del mensaje de la Municipalidad, quedó en claro que la pelota ahora está en Córdoba y no llegó mansa al pie. Es una pelota difícil, de esas que complican la salida y podrían generar una pérdida fatal que termine con un gol en contra. “No hay dudas de que esto es un mensaje para el gobernador, un pedido para que haga lo que es necesario”, comentaba al respecto un integrante de la comunidad sanitaria, hombre vinculado estrechamente al PJ local.

“Mañana pondremos sobre la mesa todas estas cuestiones”, comentaba el intendente sobre el diagnóstico que brindaron los sanitaristas que lo acompañaron en la presentación de ayer. Les corresponderá a las autoridades sanitarias de Provincia reconocer y dar lugar a los pedidos que se realizan desde ciudades como Río Cuarto, donde la ocupación de camas supera ampliamente el promedio provincial que comunican desde el Ministerio de Salud.

El comentario hacia dentro de la gestión llamosista parece ir en dirección del pedido de medidas más fuertes. “La capital alterna provincial, faro sanitario de todo el sur cordobés, hoy no tiene camas disponibles ni siquiera en el Hospital. Si no se hace algo con eso, no sé a que punto deberíamos llegar”, indicaba un integrante del Ejecutivo.

De todas maneras, se espera que Llamosas no sea el único en hacer planteos más cercanos a la puesta en marcha de un nuevo aislamiento. Es algo que también transmitirán otros intendentes del sur, incluso del PJ más schiarettista, quienes consideran que las medidas que rigen desde hace más de una semana fueron “insuficientes” y que es necesario aplicar una nueva capa de protección sanitaria.

Pese a las presiones de los adeptos al cuidado de la economía, parece que la segunda ola terminó acorralando a todos de la peor manera posible. Quizá no hagan falta que los intendentes del sur pidan para que Provincia desista de su accionar y reconozca que el peso de la crisis sanitaria es insostenible. Puede que sea el propio gobernador Juan Schiaretti quien se haga cargo del peso de mantener restricciones o ampliarlas. Por ahora, la Fase 1 es una posibilidad cada vez más cercana, aunque podría ser rápidamente rebatida por Provincia como ocurrió semanas atrás.