Cálida y sensorial

Olivia Rodrigo, protagonista femenina de la última versión de “High School Musical” e incipiente cantautora con apenas 18 años, es una de las que ha tomado nota del ejemplo de los dos últimos discos de Taylor Swift, al momento de enfocarse en “Sour”, su álbum debut.

Por J.C. Maraddón

A lo largo de estas columnas fuimos analizando en tiempo real la osadía artística de Taylor Swift, una de las estrellas pop más cotizadas de la última década, quien en 2020 lanzó dos discos muy en sintonía el uno con el otro, a cual más introspectivo y melódico. Primero, en julio, fue “Folklore”, de una languidez muy a tono con la melancolía que atravesaba el mundo entero, sometido a las primeras cuarentenas estrictas para frenar el coronavirus. Pero cuando en diciembre la cantante subió a las plataformas su álbum “Evermore”, el asunto cobró otra dimensión, porque sus composiciones sostenían el mismo estilo que el predecesor.

Oriunda de la cantera del country, donde triunfó en sus comienzos, Taylor Swift llevó a cabo un viraje sonoro rotundo con su disco “1989”, que data de 2014. Allí sacó a relucir una vena pop que ya había venido insinuando pero que en esa obra se manifestaba en toda su dimensión. El éxito de ese lanzamiento la posicionó entre las mayores exponentes de la música universal, un sitial que supo mantener con sus ediciones posteriores. De ser una promesa que generaba grandes expectativas, la vocalista trepó en la popularidad hasta ocupar un lugar de privilegio entre las figuras de la industria del entretenimiento.

Como una artista treintañera que ha madurado en su creatividad, con sus dos discos del año pasado produjo un quiebre notorio en el panorama discográfico, sobre todo porque hizo lo que le vino en gana, algo que productores y sellos trataban de impedir en los viejos tiempos. Convencida de que sus actuales inquietudes la conducían hacia un sonido más “indie”, tomó esa dirección sin medir los riesgos y arrastró a sus fans hasta el nuevo repertorio, donde la sutileza y la armonía estaban por encima de cualquier necesidad de encontrar un hit.

Cabe esperar que una decisión tan valiente traiga consecuencias no sólo para la cantante, sino también para la escena internacional, que sigue con atención esta clase de movidas. De hecho, otras figuras ya han empezado a considerar como algo plausible la publicación consecutiva de discos en el transcurso de pocos meses. Y no debía hacerse esperar el surgimiento de otras voces que, tal vez un poco hastiadas de salir en busca de la canción que haga cantar y bailar al mundo, prefieran introducirse en los sentimientos y las reflexiones de mayor profundidad, bajo un formato cercano a la balada alternativa.

Olivia Rodrigo, protagonista femenina de la última versión de “High School Musical” e incipiente cantautora con apenas 18 años, es una de las que ha tomado nota de ese ejemplo y, al momento de enfocarse en “Sour”, su disco debut, ha elegido bajar el brillo para mantenerse en una penumbra de mayor emotividad. Y si bien hay allí temas que insuflan su cuota de ritmo y energía, predomina un matiz menos frenético que lo esperado, donde plantea un clima de intimidad con sus fans, a los que les confiesa lo que siente a través de una interpretación cálida y sensorial.

Para que no queden dudas del origen de la inspiración que tuvo Olivia Rodrigo en este álbum, el cuarto track de “Sour”, titulado “1 Step Forward, 3 Steps Back”, utiliza partes de piano similares a las que se escuchan en “New Year’s Day”, que aparece en el disco “Reputation” de Taylor Swift. Por supuesto, el nombre de Swift figura en los créditos de la canción de Olivia Rodrigo. Pero, en realidad, la influencia va más allá de una simple canción y también excede a la actriz de “High School Musical”. Habrá que ver con qué nos sorprende esa generación que crece mientras escucha ese tipo de música.