Para ganar hay que prometer, no apesadumbrar

El relato de la oposición es del pesimismo y la negación permanente. Así nunca van a seducir a los que se arrepienten de haber votado a Fernández.

Por Javier Boher
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¡Qué hermoso lunes, amigo lector! La verdad que el solcito del fin de semana vino bárbaro para olvidarse un rato que todavía estamos en cuarentena estricta, sin juntadas de amigos, idas a la cancha o paseos por las sierras. Casi que le diría que la gente ni se acordó de que estaban todas esas restricciones, porque se vio más movimiento que en la peatonal el 24 de diciembre.

Hay que reconocer que la gente tiene un humor de hierro, porque ni el pico de la segunda ola los amedrenta. Ese optimismo es un elemento fundamental para que esto todavía no haya volado por los aires en una espiral destructiva. Los libros de autoayuda escritos en castellano neutro suelen llamarle “resiliencia”. En criollo se le dice “costumbre”: hace tanto que se vive así que ya ni vale la pena preocuparse.

Es que es así como le digo, estimado. ¿No ha notado que hay gente que le compara la falta de vacunas con algún genocidio, las sandeces europeístas del presidente con la eugenesia nazi y las políticas de precios máximos con las prácticas cubanas de racionamiento? No hay dudas de que este gobierno tiene más errores que redacción de disléxico, pero tampoco como para estar viendo todo tan negativo todo el tiempo. Sabemos que acá siempre se puede estar por, así que para que tirar tan para abajo.

Hace un tiempo lo pude escuchar al ex presidente Miauri en entrevista con varios medios de Córdoba. Muchos se creyeron muy sagaces por preguntarle lo que le pregunta todo el mundo, con respuestas más ensayadas que las tradicionales glosas de vendedores de velas y de empanadas del 25 de mayo.

Más allá de eso, el tipo hizo algo que muchos de los que comparten espacio con él no hace. Prometió un futuro de menos penas. Sí, suena mucho a político común y corriente, pero hoy no abunda tanto. Es más, los más complicados por un presente más duro que turrón navideño en julio son los únicos que parecen tirar noticias alentadoras. El resto, naranja.

Hay algo que la comunicación política -y la comunicación sin adjetivos- tiene muy en claro, estimado, y es que a la gente no le gusta que la traten de tonta. Todo lo contrario: “como vos sos un picante te vas a comprar la afeitadora de Messi, otro picante como vos”. Es obvio que uno no puede ni lustrarle los botines al 10, pero igual te hacen sentir bien. Eso no están haciendo los de Jodiendo por el Cargo.

Imagínese que uno se levanta, se hace un mate cocido (porque el café está más caro que desayunar con nafta), prende la radio, abre el diario, navega por internet o recibe memes por whatsapp, y hay un montón de gente diciéndole que es medio lelo por haber votado asado y estar comiendo polenta.

¿Usted qué pensaría si estuviese en ese lugar? ¿“qué bueno, voy a votar a los que me tratan como un lelo que no sabe distinguir entre fideos y asado”, o al que me dice que soy un crack y que si los voto voy a estar mejor? No hay mucha duda, qué quiere que le diga.

La tónica de los que quieren juntar votos parece más dispuesta a refregarle en la cara a los que votaron a Alféretro que hoy tienen menos asado que antes, en lugar de recordarles cuánto asado comían con ellos. Es como tratar de reconquistar a la exesposa que te gorreó enrostrándole que hoy la fajan, en lugar de hacer hincapié que vos la llevabas a tomar mate al salto de La Estancita. Si el que le pega después le pide disculpas y jura amor eterno, ¿adiviná con quien va a preferir estar?.

Ya sé que el ejemplo es poco feliz, estimado, pero hay veces que la oposición se pasa de gorilismo y de pesimismo. No se gana diciéndole a la gente que se equivocó votando a los otros, sino que el camino brillante está siguiendo a los otros. ¿O no fue esa la receta que eligieron para hacerle creer a la gente que el actual presidente era un líder de la talla de Winston Churchill, que venía a unir a un pueblo?.

Ya le digo, si insisten en recordarle a la gente que votó mal, en lugar de prometerle un futuro mejor, lo que se les viene cuando decidan que se hagan las elecciones es una derrota. Acá están repartiéndose bancas que aún no se han ganado. ¿Se acuerda del cuento de la lechera? Me parece que entre los miembros de la oposición no lo tienen claro. Si encuentra algún resumen en youtube se los podemos hacer llegar.

Hay algo que siempre hay que tener en claro, estimado. Nunca ganan las oposiciones, sino que pierden los oficialismos. Eso le pasó a Gatricio en 2019: sedujo menos que Pocho la Pantera todo transpirado después de una sesión de spinning. Eso sí: las oposiciones sólo ganan cuando articulan un relato más o menos esperanzador, superador de lo que hizo el oficialismo. Jorobando por los Cargos perdió porque el kirchnerismo prometió más y mejor.

¿Hay el triple de anotados que de cargos en juego en el único espacio realmente opositor? No pasa nada. Tampoco va a pasar nada si no se preocupan en recordarle a a gente lo bien que estaba antes, en lugar de insistir en su condición de subnormalidad por haber votado con el bolsillo en 2019, con dos años de recesión a cuestas.

Al presidente Boca de Alzheimer el cargo le queda más grande que zapatillas heredadas al tercer hijo. En cualquier momento desplaza a De la Rúa en el podio de los presidentes más burlados (Chupete por lo menos llegó a presidente con una carrera, no por un dedazo). Eso sí, si no hay nadie que señale sus deficiencias y prometa un futuro feliz en lugar de decirle a la gente que es opa por haberlo votado, van a volver a ganar. Queda avisado.

Buena semana.