Municipio espera menor recaudación (deuda no da tregua)

El Ejecutivo espera una inevitable caída en la recaudación de junio (aunque cruza los dedos para que no sea más profunda que la de abril del 2020). Ayer se tenía prevista la colocación de una letra de tesorería por 300 millones de pesos para afrontar el resto de la deuda en dólares tomada en 2017.

Por Julieta Fernández

El Municipio teme por una menor recaudación a partir de la caída económica, producto de las restricciones que inhabilitaron algunas actividades hasta el 18 de junio. Teniendo en cuenta la coyuntura sanitaria, los primeros meses del año habrían sido relativamente buenos. En la edición anterior, Alfil daba cuenta de una baja en los ingresos del Ente Municipal de Obras Sanitarias que desde marzo advierte una caída de un 50% con respecto a los meses anteriores. El hecho de que la oficina central no brinde atención al público influiría en que la recaudación sea baja, ya que aseguran que buena parte de los cobros se realizan de manera presencial.

“Hay incertidumbre por junio. Habrá una caída natural en la actividad económica por restricciones en algunos rubros, más un programa de eximiciones que se aplicará y a eso se le suma el cierre de las bocas de recaudación presencial”, afirmó el secretario de Economía, Pablo Antonetti, en diálogo con Radio Universidad. Aunque el discurso denota una fuerte resignación, lo único “positivo” para el Ejecutivo sería que dicha caída no supere la baja que se experimentó durante abril del 2020. Por el momento, una de las últimas medidas que dispuso el Municipio es la de prorrogar los vencimientos de impuestos inmobiliarios, patente, agua y cloacas hasta el 30 de junio.

El hecho de que también se hayan anunciado eximiciones para los rubros afectados por la pandemia sería otro de los factores que incidiría en una baja expectativa respecto de la recaudación del mes corriente. Hace una semana, el titular de la cartera de Economía mencionaba, entre otras medidas, la eximición del impuesto automotor para los transportes turísticos, eximición de la contribución de Comercio e Industria para clínicas y sanatorios, eliminar el mínimo de contribución de Comercio e Industria para quienes no hayan tenido facturación o cuya facturación por alícuota esté por debajo del mínimo y eximir del impuesto inmobiliario a aquellas actividades golpeadas por el contexto sanitario como bares, discotecas, gimnasios, natatorios, escuelas de danza, teatros, entre otras.

“Hace falta un golpe de suerte pero no se puede esperar mucho en un mes que será uno de los más complicados desde el inicio de la pandemia”, comentaron desde el Palacio de Mójica, aludiendo a que las medidas de eximición influirían en un menor ingreso a las arcas municipales. No obstante, aseguran que “era necesario tomar este tipo de medidas”.

La deuda sigue ahí

Aunque se vea eclipsada por otros temas de la agenda política (y la segunda ola acapare toda la atención), el Municipio debe afrontar el pago de las últimas cuotas de la deuda en dólares contraída en junio del 2017. Para ello, volvió al mercado de capitales y se tenía previsto que ayer se coloque una letra de tesorería para, en los próximos días, obtener la líquidez necesaria para hacer frente al resto del pago. Según informó Antonetti a LV16, se trataría de 300 millones de pesos y “posibilitaría que la estructura de endeudamiento del municipio quede pesificada y en plazos más razonables y pagables”.

La última calificación de la agencia Fitch Rating había sido celebrada en el Palacio Municipal. Hace poco más de un mes, Antonetti se mostraba optimista, ya que esto significaría que Río Cuarto es considerada como una economía que no entraría en default y que tendría buena capacidad de repago. En su momento, la oposición relativizó la calificación. “La celebraron para ocultar el hecho de que seguían buscando financiamiento. Ahora tendrán que emitir letras para pagar la deuda en dólares que ellos mismos generaron”, afirmó un integrante de Juntos por Río Cuarto.

El malestar venía acrecentándose desde marzo, con fuertes cruces en el Concejo Deliberante a partir de la refinanciación de la deuda que el Municipio tiene con el gobierno provincial. Según pudo conocer Alfil, la última acción anunciada por la secretaría de Economía (que implicaría colocar deuda en letras) estaría “dentro de lo permitido” en relación al porcentaje del presupuesto anual que puede destinarse a deuda. No obstante, la noticia ya generó enojos en la primera minoría.

 “Si son 300 millones de pesos los que restan pagar, tenga en cuenta que el intendente dijo que se invirtieron 100 millones en el plan sanitario para hacer frente a la pandemia. El resto de deuda que hay que pagar triplica el monto destinado a asistir una crisis sanitaria de magnitudes como la que estamos viviendo”, opinó un dirigente opositor. La deuda en dólares (traducida en pesos) se habría quintuplicado a partir de la fuerte devaluación que comenzó a experimentarse en 2018. Actualmente restarían cerca de 3,9 millones de dólares para terminar de cancelar el pago.

Desde la cartera de Economía se mostrarían optimistas y apuestan a que el tipo de cambio no se mueva hasta fin de año, además de que el titular del área ha resaltado en varias oportunidades que el título que se paga se haría a un dólar “muy barato”.  No obstante, la oposición podría preparar un fuerte rechazo bajo la premisa de que “se sigue emitiendo deuda para cancelar deuda”.