Intendentes, presionados, frenan bronca por restricciones

Los gobiernos locales comienzan a receptar el malestar que provocan las disposiciones que rigen desde el lunes. En Capital, comerciantes de galerías céntricas desoyeron las disposiciones y levantaron sus persianas.

Por Yanina Soria

Los 427 intendentes y jefes comunales de Córdoba se convirtieron en los actores protagónicos durante el tiempo de pandemia. La liga territorial del gobernador Juan Schiaretti ya no sólo está compuesta por los municipios de escudería peronista, sino también por el resto de los gobiernos locales que, desde un comienzo, supieron interpretar que la excepcionalidad de la situación demandaba mucho más de acción política que de politiquería.

Y si bien, a lo largo de estos 16 meses de crisis sanitaria hubo chisporroteos y diferencias lógicas en un contexto sumamente complejo e inicialmente desconocido para todos, un rápido repaso por esa línea de tiempo muestra más coincidencias que desencuentros. La relación se ajustó a las necesidades mutuas.

Y a diferencia de lo que ocurrió con la oposición provincial desde donde le vienen reclamando al gobernador Juan Schiaretti que abra la mesa y “se deje ayudar”, a nivel de quienes tienen responsabilidad de gestión, el trabajo fue articulado y así lo reconocen los propios municipios no- PJ. Punto para la labor política de Facundo Torres y su equipo en el ministerio de Gobierno que es el encargado de vehiculizar la relación entre el Ejecutivo y las jurisdicciones.

Las Mesas virtuales, que suelen sumar a las autoridades de Salud, se adoptaron como modalidad de encuentro casi semanal durante los momentos más agudos de la primera y segunda ola. Allí se trabajan las medidas y la última reunión fue la semana pasada en la antesala a los anuncios del gobernador.

El nuevo esquema de restricciones arrancó el lunes pasado y se extenderá por 14 días con el propósito epidemiológico de cortar la cadena de contagios que ubicó a Córdoba con picos de cinco mil positivos en 24 horas. Sólo ayer los fríos números arrojaron una cruda realidad de 5528 casos y 44 cordobeses muertos.

La nueva etapa que arrancó esta semana representa otro desafío para quienes atienden en el primer mostrador de reclamos. Algunas de las decisiones tomadas por la Provincia como cerrar durante este tiempo shoppings, galerías, jardines maternales, gimnasios, entre otros tantos rubros, provocaron descargos a lo largo y ancho de la provincia. Existe una fuerte presión sobre los gobiernos locales que se maximiza en las localidades más chicas donde el jefe comunal resulta un vecino más, para flexibilizar algunos rubros.

Los intendentes están tratando de contener broncas y sofocar actos de rebeldía de quienes amenazan con abrir de cualquier modo las puertas de sus negocios. Incluso en la ciudad Capital algo de eso ya está ocurriendo. Ayer, Radio Mitre expuso la situación de comerciantes de las galerías del centro capitalino que decidieron desoír las medidas y levantar sus persianas igual, aunque no esté permitido. Este panorama que plantean quienes están asfixiados económicamente comienza a ser una variable común en todo el interior donde algunos jefes comunales, aunque no lo admitirán por lo alto, comenzarán a hacer la vista gorda sobre determinados acontecimientos.

Mientras tanto en la Provincia hay expectativa de que estas dos semanas de medidas “más fuertes” puedan luego surgir efecto en los datos objetivos. Por eso, el gobierno había prometido mayores controles con patrullaje aéreo y terrestre para supervisar el cumplimiento de las disposiciones. En verdad, hasta el momento, las inspecciones no son tales.