Emos, oficinas cerradas y caída de ingresos

Por la pandemia, las oficinas del Ente de Obras Sanitarias permanecen sin atención al público, algo que impacta directamente en la recaudación. En la oposición advierten sobre un déficit en la administración. Alarma por su efecto en el pago de aguinaldos.

Por Gabriel Marclé

Para una parte importante del Ejecutivo municipal, el principal foco de preocupación no está en la disponibilidad de camas en el sistema sanitario o la cantidad de locales que cierran por la crisis. Llegando al cierre del primer semestre del 2021, lo que preocupan son las arcas y la baja recaudación que están devolviendo los balances. Urgencia es la palabra que mejor define a esta circunstancia que se recrudeció con el ingreso a la segunda ola de contagios.

En ese sentido, uno de los factores preponderantes de esta cuestión se encuentra en el Ente Municipal de Obras Sanitarias (EMOS), oficina que se encuentra cerrada por asueto administrativo hasta el 18 de junio. Tanto sus funcionarios como los trabajadores del sector manifiestan preocupación por el golpe de esta medida en la recaudación del ente y advierten que esta circunstancia empeora la situación económica de la ya diezmada operatoria.

A comienzo de año, el intendente Juan Manuel Llamosas había puesto una atención especial en el funcionamiento del EMOS que cambió de jefatura con el comienzo de su segundo mandato. El jefe municipal predijo que la posibilidad de atravesar un nuevo parate económico de pandemia podía dejarlo al borde de la insustentabilidad, sin haberse podido recuperar del durísimo tramo que se vivió durante casi todo el 2020.

La recaudación estaba más baja de lo normal, pero eso no impidió que el municipio saliera a defender sus números con el último informe que fue emitido en el mes de abril. La suma total acumulada hasta dicho mes (aproximadamente $1.400 millones) estaba compuesta en 18% por las contribuciones del servicio de Agua y Cloacas, unos $100 millones más que lo recaudado en el mismo periodo del 2020 cuando estallaba la crisis Covid.

La importancia recuperación en los ingresos provenientes del ente sirvió para trazar un panorama de mejores variables, pero los llamados de atención hacia los balances continuaban llegando. A fines del año pasado, justo en el último día del 2020, la representación opositora dentro del EMOS presentó un análisis que advertía sobre las dificultades económicas que se venían dando en el último tiempo.

En dicho informe, el reclamo apuntaba a la escasa recaudación anual y el impacto que esto generaba en el pago de remuneraciones y cargas Sociales, informando que estas se llevaban el 92% de la cobranza de los recursos. En sintonía con aquel análisis, los mismos sectores vuelven a la carga por esta cuestión que se estaría manifestando nuevamente con el cierre de las oficinas y la imposibilidad de realizar cobros por caja.

En términos de ingreso, el EMOS viene experimentando una caída mensual que alarma a sus directivos. Tras un comienzo de año muy bueno (en enero recaudaron $93 millones y en febrero $82 millones), desde marzo se viene registrando una fuerte baja. En marzo, la recaudación cayó casi en un 50% con respecto a los meses anteriores, con $43 millones de ingresos. En abril, la cifra continuó en caída con $39 millones y de acuerdo a los informes preliminares, el mes de mayo seguirá bajando hasta $34 millones.

“Entre enero y febrero hubo una fuerte suba como ocurre todos los años, algo que tiene que ver con que algunos usuarios eligen pagar el servicio de manera anual”, explican desde el municipio respecto a la variación de números, aunque sugieren que la baja que se produjo desde el mes de marzo está estrechamente vinculado al curso de la pandemia y la delicada situación económica de la población.

De acuerdo a lo que comentan entre los sectores que alertan sobre esta situación, los números para el mes de mayo reflejarán solo una parte del cierre de las oficinas que se produjo hace quince días, por lo que estiman que el panorama para junio tampoco será de los más positivos.

La situación continúa generando preocupación entre los trabajadores, quienes se preparan para recibir malas noticias respecto al pago aguinaldos. Con las puertas cerradas, los ingresos se encarecen porque la gran mayoría de los pagos del servicio se realizan de manera presencial. Esta, junto con otras situaciones, ya estarían representando un fuerte déficit en las cuentas del EMOS que liquida casi la totalidad de sus ingresos en salarios.

Intervención

Pese a las dificultades que manifiestan desde algunos sectores, en la Municipalidad buscan transmitir seguridad hacia el afuera. Por un lado, desmienten que la situación actual se asemeje a la debacle recaudatoria del 2020 ya que los ingresos mensuales incluso duplican los obtenidos durante la primera etapa de la cuarentena. Además, niegan que se estén manifestando inconvenientes extremos que puedan repercutir en los compromisos salariales con sus empleados.

Sin embargo, las señales que se envían por fuera de la pública son bastante sugerentes. Llamosas le habría solicitado al secretario de Economía, Pablo Antonetti, que siga de cerca la situación del EMOS. El ente cuenta con sus propias autoridades y por momentos se piensa que existen cierta independencia a la hora de compararlo con una secretaría dependiente del Ejecutivo. Pero el impacto de su recaudación en las arcas municipales es sumamente imprescindible.

Por esa razón, fuentes cercanas al ente afirman que el secretario de Economía habría colocado a gente de su confianza para que realice un seguimiento estricto de las estrategias financieras para que el EMOS pueda operar de mejor manera. El objetivo de esta maniobra consistiría en aumentar la recaudación y “acomodar los números”.

El plan coordinado entre el intendente y Antonetti por ahora no ha logrado el éxito prometido y hasta habría obligado a buscar nuevas alternativas, como una nueva campaña de incentivo que considere más beneficios a los contribuyentes cumplidores o planes de pago incluso más flexibles que los actuales. Sin embargo, la implementación de estas novedades se habría postergado para no cargar al vecino con anuncios relacionados a cuestiones impositivas. “No es el momento de ponerse creativos”, señaló un integrante del llamosismo.

Mientras tanto, algunos sectores de la oposición continúan planteando dudas respecto a la sustentabilidad del ente e incluso llegan a proyectar un escenario en el que este deje de existir. En el juego político, la situación se presentaría como el argumento ideal para criticar al peronismo por la mala administración de un ente que fue creada en 1998 durante la gestión de la Unión Cívica Radical.

Como si fuera poco, el ente requiere acomodar su situación económica con urgencia en las puertas de inaugurar una de las acciones sanitarias más fuertes de la ciudad: La Planta de Tratamiento de Residuos Cloacales. Cabe recordar que fue su ex director técnico, el desplazado Victor Nuñez, quien propuso cobrarles un canon a los contribuyentes para sostener el funcionamiento de la planta. Lo último que necesita esta gestión es llegar al punto de darle la razón a la propuesta de Nuñez, la cual supo ser denostada hasta por el propio Llamosas.