La máquina de fundir antes de tiempo

La decisión de cobrar el pago del monotributo de manera retroactiva deja en claro lo difícil que es trabajar por cuenta propia -y en regla- en este país.

Por Javier Boher
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Que en este país la burocracia va a hacer todo lo posible para vivir de los que producen, ya no deben quedar dudas. Una tras otra se acumulan disposiciones, circulares, artículos y decretos, que se multiplican para atrapar a los pobres ilusos que quieren operar dentro del sistema, obstinados en hacer las cosas bien.

La última de estas jugarretas fue la que le tocó vivir a los monotributistas, un segmento de la población que parece especialmente perjudicada en cada nuevo reparto de cartas. Mano tras mano les toca recibir un par de cuatros y un ancho falso. Quedan invariablemente condenados a la derrota.

La actualización de topes de facturación llegó para aliviarle la carga a los aportantes, estrangulados por la inflación que les hace subir los costos y les reduce los márgenes de ganancia si se mantienen en su categoría.

Según la ultima disposición de la Agencia Federal de Ingresos Públicos, apareció esa mano salvadora para levantarles el techo. Sin embargo, y al mismo tiempo, la otra mano se encargó de pasarles un lastre: los nuevos montos del pago del monotributo son retroactivos a enero. Es decir que, aún estando al día, a la AFIP se le debe. Siempre se le debe.

Así, los que no subieron sus precios a lo largo del 2021 para no pasarse de categoría, hoy se encuentran con que los perdonadores seriales de deudas de amigos le están cobrando como si lo hubiese hecho. Casi casi que es preferible no pagar hasta que llegue una moratoria que haga una de esas rebajas de 40% de la deuda. Ridícula y típicamente burocrático.

Quizás lo que necesitan los monotributistas es un De Lorean como el que construyó el Doc Emmett Brown en Volver al Futuro. Es la única forma de ganarle a la máquina de fundir que han construido los que gobiernan.

Si nuestro monotributista viajase a enero de 2020 se deprimiría viendo cuánto poder adquisitivo perdió en estos meses. Eso sí, si se llevase un maletín lleno de pesos cobrados hoy, su tope anual actual de facturación le permitiría comprar por un 50% más de su valor actual. ¡Ese De Lorean se paga solo!.

Si se dirigiera a los inicios de la pandemia pasada, podría ver que pudo cobrar un crédito sin interés mientras estaba impedido de facturar, una situación más o menos parecida a la de ahora, pero con menos ayuda que examen de ingreso a medicina en los viejos tiempos.

La otra que le queda es irse a enero de este año para sugerirse a sí mismo que empiece a cobrar de más y en negro para poder hacerle frente a esta locura retroactiva. De paso se podría sugerirse comprar bitcoins, pero solo para volver en abril a decirse que venda antes de que se clave el precio. Todo sea para pagar el homeoffice en pantuflas de los gerentes de AFIP y los miles de beneficios de los empleados públicos.

Eso sí, el mejor viaje que podrían hacer los monotributistas en el De Lorean es a diciembre de este año, para ver si después de las elecciones todo sigue como hasta ahora, o si se encaró un ajuste como el que Kicillof metió después de la derrota que su hoy socio Sergio Massa les propició en 2013.

No es fácil ser independiente en este país. A eso lo sabe muy bien la titular de AFIP, Mercedes Marcó del Pont, que lleva media vida trabajando para el Estado. ¿Alguien la puede culpar por escaparse de las consecuencias de su gestión? Para nada. Sólo cuando se manejan los hilos de la máquina de fundir se puede prescindir de manejar la máquina del tiempo.