PJ y el mal menor: arriesgar las legislativas por triunfo del ´23

En Hacemos por Córdoba prefieren asumir el riesgo de jugar solos los comicios de este año a mejorar sus posibilidades electorales fusionándose con el kirchnerismo. Dicen que un mal desempeño en las urnas no hipotecará las chances para el ´23 como sí lo haría hoy la unidad con el Frente de Todos.

Por Yanina Soria

El peronismo del gobernador Juan Schiaretti dice que buscará pelear con sus mejores exponentes la próxima batalla electoral. ¿El objetivo de máxima?, ganar. ¿De mínima?, quedar segundos detrás de Juntos por el Cambio, desplazando al kirchnerismo al tercer peldaño del podio para colocar un alfil propio en el Senado.

¿Chances de lograrlo? Pocas. La experiencia indica que las elecciones de medio término no son precisamente el plato fuerte del PJ cordobés y menos ante un escenario polarizado que no da lugar a los grises. Y es allí justamente donde se ubicará la lista que patrocinará Schiaretti. Ni Macri, ni Alberto y Cristina.

En el Panal tienen en claro que los próximos comicios se leerán desde Córdoba en clave de “cristinismo sí o cristinismo no”. Y en ese plano asumen que la opción amarilla como sea que se llame, será la vía catalizadora.

Si existe una coincidencia de diagnóstico entre el Frente de Todos y Hacemos por Córdoba es la de ubicar a los socios de la ex Cambiemos como vencedores rotundos en la provincia mediterránea. La experiencia así lo viene mostrando desde el 2015.

En ese marco y con el (mal) antecedente de la lista corta del 2019, el equipo de Schiaretti sabe que la tendrá complicada este año. Aun así, hacia adentro ratificaron la decisión (aunque todavía no blanqueada públicamente) de jugárselas solos. Ante todo, mantener la identidad y preservar la autonomía para respetar el contrato con el electorado, dicen.

Dicho de otra forma: es preferible arriesgar las legislativas para ganar en el ´23.

La interpretación política que hacen es la siguiente: ¿Qué sería una derrota para Hacemos por Córdoba en los comicios de este año?, quedar terceros detrás del kirchnerismo justamente en la provincia más anti-K. ¿Ese eventual fracaso podría alterar las chances para el ´23?, no, en absoluto, responden con total convicción.

Es que en el PJ Córdoba están seguros de que lo único que hoy podría hipotecar sus posibilidades para sostenerse en el poder provincial, no es una derrota legislativa sino quedar pegados al Frente de Todos y que los cordobeses confundan schiarettismo con kirchnerismo.

Aunque lógicamente admiten que lo ideal sería ganar también las elecciones de medio término, en el oficialismo provincial no le temen a la derrota en esa instancia.

Desde el Centro Cívico recuerdan el comportamiento electoral del 2017/2019 cuando en las elecciones legislativas la marea amarilla arrasó en Córdoba mientras que dos años después el mandatario lograba un triunfo histórico en las provinciales. Si bien es cierto que en el resultado de mayo mucho tuvo que ver la desinteligencia de la oposición, Schiaretti supo capitalizar el momento político y sostener, hasta hoy, una altísima imagen pública, incluso, a prueba de pandemias.

Si la meta real de Schiaretti fueran las elecciones del ´21, el peronismo cordobés sucumbiría frente al peronismo nacional y de seguro, entonces, la pelea en las urnas sería un poco más pareja con el desarticulado, aunque todavía poderoso, Juntos por el Cambio.

En cambio, desde el entorno del gobernador repiten que el verdadero desafío que enfrenta el proyecto político de Hacemos por Córdoba se sitúa dos años adelante. Lograr un séptimo periodo consecutivo en la provincia en circunstancias muy distintas a la que está acostumbrado el peronismo local, es el principal desvelo.