Llamosas mide costo político de ampliar Fase 1

El intendente riocuartense piensa más allá del 31 de mayo, cuando finalice el aislamiento obligatorio aplicado por Nación. La economía se resiste a un nuevo parate, pero el sistema sanitario muestra señales de colapso. ¿Quién inclinará la balanza?

Por Gabriel Marclé

“No hay respiro”, se lamentaba el asesor del intendente Juan Manuel Llamosas, bufando entre las dificultades que atraviesa la población y de las que el Gobierno parece estar llevándose su buena parte. En Río Cuarto -como en tantos otros municipios- se viven cuestiones globales, pero también situaciones particulares que condicionan el margen de acción. En esa delgada línea se mueve el jefe municipal del Imperio, donde por estas horas se preguntan por lo que vendrá luego de la Fase 1 con la que todos parecen de acuerdo.

Llamosas está jugando una partida de ajedrez durísima contra un virus que realiza movimientos que sonrojarían al mismísimo Gary Kasparov. Cada jugada se calcula con absoluto cuidado ya que cada paso en falso podría terminar con una torre o un caballo, representados ellos por la economía y el sistema sanitario. Queda la sensación de que en este tramo del partido es uno u otro, algo de lo que el intendente es consciente. Si algo es seguro es que no habrá ganancias, solo costos.

El gabinete municipal se encuentra haciendo todo para que los nueve días de aislamiento pasen de la mejor manera, pero lo vertiginoso de estos días obliga a planificar diferentes escenarios en el que las restricciones juegan un papel determinante. Después del 31 de mayo, cuando se salga del aislamiento propuesto por Alberto Fernández, los asesores sanitarios de Ejecutivo se encontrarán con la tarea de explicar si las medidas hicieron efecto o si solicitar una extensión de cierres que podrían reemplazar los problemas sanitarios por los políticos.

Algo de esto comenzó a verificarse en las últimas horas, cuando el intendente sumó a su agenda la revalorización de la Central de Monitoreo Epidemiológico. El gesto de la recorrida se entendió como una arenga a los trabajadores municipales que se involucran con la pandemia, pero también como un adelanto de lo que se analiza como parte fundamental del frente de lucha. “Estamos en un momento delicado, pero todavía falta rato para superarlo”, se animaba a mencionar un integrante del Ejecutivo respecto a esta etapa.

Fase 1 ¿extendida?

“No es algo que estemos dispuestos a descartar”, indicaba una alta fuente del Ejecutivo municipal tras ser consultada en privado sobre la posibilidad de extender el aislamiento más allá del 31 de diciembre. ¿De qué dependerá esto? A priori, de las medidas que se planteen desde Nación y Provincia. Pero hay un contexto local que puede forzar una toma de decisiones que apunte a un “modelo Río Cuarto” de restricciones.

Aunque el golpe a la economía genere preocupación, lo que se observa en los sanatorios y hospitales resulta mucho más elocuente. “Estamos colapsados”, coinciden en su análisis los representantes del sector privado. En el Hospital San Antonio de Padua también se vive una tensión difícil de sostener, con pacientes que ya están siendo derivados a Villa María o capital.

Al contrario de lo que se escucha desde el Panal, en el Palacio de Mójica son mucho más precavidos a la hora de analizar lo que puede pasar una vez que se terminen los nueve días de aislamiento. El schiarettismo ya adelanta que desde la semana próxima se intentará volver al esquema que funcionaba antes de la Fase 1 de Nación, aunque las proyecciones de contagios y muertes no coincidan con ese impulso flexibilizador. Pero en la Municipalidad riocuartense ya se han marcado diferencias.

“Lo dijimos una y mil veces, siempre vamos a hacer lo que sea necesario para proteger a los riocuartenses, cueste lo que cueste”, esbozaba en su contundente apreciación un hombre del llamosismo. El “botón rojo” no tiene control remoto desde Córdoba, sino que parece estar instalado en el despacho del intendente. En un contexto sanitario donde los casos diarios superan incluso el promedio que se tuvo durante el brote de septiembre del 2020, no resultaría llamativo que Llamosas termine apretándolo.

Del “Naranjo en Flor” poco se puede rescatar porque, a diferencia del tango, aquí sí importa el después por ser un elemento fundamental. Pese a que los años por delante del segundo mandato llamosismo pueden resultar benévolos para superar este bache inmenso, dentro del equipo municipal se percibe que la forma en la que se trate la pandemia será crucial para la evaluación final de Llamosas. Para el examen final del 2024, la gestión Covid se llevará la mayor parte la nota Y no se puede negar que ese resultado reflejará sus aciertos y pifies en esta instancia clave. Si se equivoca, lo pagará muy caro.