Daniele dibuja una paritaria para colorear

La conducción del Suoem aprieta para aprobar -en pleno confinamiento- un reajuste semestral que llegaría al 27,65 por ciento en noviembre, y del que menos de un tercio impactaría en el 1er SAC. Las bases, que esperaban recuperar parte de lo perdido, sólo ven en el hipotético acuerdo una nueva derrota.

Por Felipe Osman

Si no se tratara del Suoem, glosar la paritaria que -en teoría- sigue bajo evaluación del gremio municipal no merecería más de cinco o diez líneas. En pandemia, todos o casi todos los sectores asumen que los tiempos de vacas flacas también harán mella en sus bolsillos. Pero tratándose del Suoem, la cuestión tiene unas cuantas aristas que bien vale la pena apreciar.

El sindicato que maneja Rubén Daniele (decir que lo conduce podría parecer ya un eufemismo) entró, hace un par de semanas, en conversaciones con las autoridades municipales para negociar un reajuste salarial por la pérdida de poder adquisitivo sufrida por los salarios de sus representados entre noviembre de 2020 y abril de 2021.

Este solo hecho ya bien puede ser considerado por los municipales como una derrota, ya que durante los años dorados del Suoem -cuando gobernaba la UCR- el gremio conseguía reajustes salariales mensuales, o en el peor de los casos bimestrales, gracias a una cláusula gatillo automática que, además, se calculaba en base a un menú de índices cuyo resultado final era siempre más generoso que el del Indec.

Pero omitamos ese dato. Puestas a andar las tratativas, la Comisión Salarial acaba de dar a conocer que la propuesta es del 27,65 por ciento. Eso sí, no ahora, sino dentro de seis meses. Veamos.

La conducción anunció que la recomposición se daría en tres cuotas. La primera, del 7,79; la segunda, del 9,83; y la tercera, del 7,83. Sumemos: 7,79 + 9,83 + 7,83 = 25,45. Algo falla.

Atiéndase, no es que la cifra pregonada por la Comisión Salarial (27,65) no vaya a existir. Lo hará, pero recién cuando todas las cuotas del aumento pasen a computarse como montos remunerativos, lo que recién sucederá en noviembre. Es decir, la recomposición plena de lo perdido frente a la inflación en el último semestre llegará cuando ya hayan transcurrido otros seis meses.

Otra curiosidad es el timming con el que el Suoem hace circular la oferta. Desde el 22 de mayo pasado, mediante la resolución 5451 de la Secretaría General, la municipalidad dispuso -en adhesión con lo decretado a nivel nacional- que todas las secretarías debían contar con guardias mínimas con la máxima restricción de agentes afectados posible. En otras palabras, resolvió alejar, durante el receso, a la enorme mayoría de los municipales de sus puestos de trabajo. Si esa resolución vence en apenas dos días, ¿para qué tratar la propuesta del Ejecutivo ahora, cuando a los delegados les resulta prácticamente imposible ponerla a juicio de las bases?

Con una pizca de suspicacia, alguien podría creer que la conducción del Suoem prefiere que las bases no discutan esta oferta ni evalúen, reunidos en asambleas, si les resulta o no satisfactoria.

Más aún, distintas fuentes del gremio aseguran que ya ayer por la mañana, momentos después de que la oferta se diera a conocer por los grupos de WhatsApp que comparten empleados municipales de diferentes reparticiones, la conducción había empezado a convocar a varios delegados que, claro está, jamás habían obtenido mandato alguno de las bases, para recibir una única respuesta: la afirmativa.

Expectativa vs. Realidad

Parece evidente que la engañosa forma de presentar la propuesta apunta a la necesidad de la conducción del Suoem de hacerla lucir, aunque no atractiva, al menos medianamente satisfactoria para las bases. Pero el problema son las expectativas.
La gran mayoría de los sindicatos privados estarían más que conformes con una oferta como la que recibieron los municipales, pero si se tiene en cuenta la historia reciente del gremio la cosa cambia.

El Suoem no sólo viene de perder la séptima hora de jornada durante el inicio de la pandemia, sino que además ha perdido prolongaciones de jornada, horas extra, funciones, en algunos casos bonificaciones, y en tantos otros lisa y llanamente poder de fuego, al verse desplazado de reparticiones y puestos clave por su acceso a información sensible. Pero incluso si dejáramos esto a un lado no se podría obviar que el gremio ya viene de perder contra la inflación el año pasado.

Si la paritaria entre enero y octubre del 2020 fue del 23,4 por ciento, y a ella debe agregarse el primer tramo de la recomposición ahora en tratativas, que prevé un reajuste del 7,79 por ciento para los últimos dos meses del año pasado, esto significa que el Suoem negoció una paritaria de 31 puntos para un 2020 en el que la inflación estuvo por encima del 36 por ciento. En pocas palabras, ya viene de perder 5 puntos contra la inflación el año pasado.

Hasta aquí los hechos. En más, y a juicio de los interesados, los motivos.