En UCR proclaman congresales y apuran batalla por presidencia

Tarea pendiente de la interna de marzo: elegir autoridades del Congreso Provincial, miembros de la Junta Electoral y apoderados

Por Alejandro Moreno

La Junta Electoral de la UCR (con la mayoría de la alianza Mestre/Negri) proclamó a los congresales que ahora deben votar al presidente y demás autoridades de la Mesa Ejecutiva en la sesión preparatoria, que está convocada para el sábado 5 de junio. Hasta entonces, habrá trenza.

El Congreso Provincial es el máximo organismo de la UCR, que tiene entre sus atribuciones la de aprobar o rechazar las alianzas electorales y, en un párrafo mágico de la Carta Orgánica, se le asigna el poder de entender en todo aquello que no esté previsto o que se presente de manera excepcional. Está fresca en la memoria de muchos radicales cuando en 2017 el mestrismo se impuso para proclamar una lista de candidatos a diputados nacionales que luego debió ser promediada con los otros candidatos aliancistas. También, el Congreso aprueba la reforma de la Carta Orgánica, una materia que tiene pendiente el radicalismo cordobés, y que quedó especialmente al desnudo en las recientes elecciones internas.

Convergencia -es decir la entente que unió a los enemigos 2019 Mario Negri y Ramón Mestre, junto a los alfonsinistas Dante Rossi y Sergio Piguillem- tiene más congresales que Sumar –el acuerdo entre Rodrigo de Loredo, Javier Bee Sellares, Javier Fabre, intendentes como Marcos Ferrer y Luis Picat, y la adscripción de Miguel Nicolás- pero es muy difícil establecer la cantidad exacta que tiene cada uno. Los congresales partidarios no siempre son asimilables con precisión a un grupo interno, y pueden sorprender al momento de votar. Además, son más de un centenar y no hay calculadora que ofrezca un resultado confiable. De hecho, los convergentes estiman una diferencia a su favor por encima de los veinte congresales y en Sumar aseguran que no hay más de cinco, y que incluso algunos que podrían cambiar de alineamiento.

En lo que todos coinciden es que Ramón Mestre es el jefe tribal con más congresales propios, aunque lejos de los años dorados en los que manejaba el cuerpo a discreción. Ahora, todos deben negociar.

La presidencia es el primer asunto. Los alfonsinistas siempre consideraron que Piguillem es el candidato de Convergencia, porque así habría surgido del acuerdo preelectoral y porque el alfonsinista ocupó el primer lugar en la lista de candidatos a congresales.

Pero en los últimos días cobró fuerza la versión de que el mestrismo quiere colocar en la silla presidencial a Facundo Cortés Olmedo, un dirigente que tiene vínculos amables con el negrismo, un capital importante cuando Convergencia va pareciéndose más a una divergencia.

En la interpretación del dúo alfonsinista, Piguillem sería una carta pacífica, porque Cortés Olmedo podría provocar, por su condición de mestrista, el fervor opositor de Sumar, a cuyos dirigentes les corre por las venas sangre antimestrista.

Ayer, los grupos Identidad Radical (Rossi) y Asamblea Radical (Piguillem) sacaron un documento en el que ratifican a su candidato y afirman que “hace falta conducir el Congreso sabiendo que las alianzas en la provincia deben conformarse con un rol protagónico y preponderante de la UCR”. Aquí hay un matiz importante: los alfonsinistas proponen una alianza progresista y son muy críticos del macrismo. Además, en el comunicado sostienen que “el radicalismo debe ser el motor de una coalición que se proponga generar un programa de gobierno que vuelva a enamorar a los cordobeses”.

El candidato de Sumar, oficialmente, es Javier Fabre, quien fue el primer candidato a congresal por la Capital. El angelocista tiene un perfil político muy áspero y ha ganado muchos enemigos en Convergencia, por lo que la opción es que se promueva a otro dirigente de la Línea Córdoba.

Trascendió que Sumar habría negociado con Mario Negri la posibilidad de traer de Río Tercero a Luis Brouwer de Koning, pero el futuro de esta exploración es incierto. Tampoco hay que descartar sorpresas porque, después de todo, el ingrediente más rico de las internas es la imprevisibilidad.

El Congreso, una vez constituida su Mesa Ejecutiva, debe votar los cinco integrantes de la Junta Electoral, lo cual exigirá también una profunda negociación, porque ya se ha visto, en las últimas internas, cuánto puede influir ese organismo en los comicios. Y, finalmente, a propuesta del Comité Central votará dos apoderados, uno titular y otro suplente.