El FdT identifica puntos de presión en la estructura PJ

El albertismo, que cuenta entre sus filas a conocedores de la capital, sabe que el blindaje que el PJ ensaya sobre el territorio no tiene el mismo espesor en todas las seccionales, y se prepara para plantarse allí donde el viguismo aparece menos cohesionado.

Por Felipe Osman

Las elecciones de medio término son un trago amargo para el peronismo. La militancia sabe que en un comicio nacional en el que el grueso del electorado se decantará por la boleta de Juntos por el Cambio habrá muy poco por repartir en el justicialismo, que además deberá afrontar una suerte de interna impropia por no haber alcanzado la unidad.
Para peor de males, sabe también que elegir un bando mientras ambos son oficialismo será muy ingrato. El olfato habitualmente impulsa a diferenciar entre la alternativa ganadora y la perdedora. Cuando ambos son ganadores, en tanto que Gobierno, y ambos a su modo probables perdedores, en tanto que presumibles derrotados en las urnas, la historia se vuelve mucho más complicada. Llegado el caso, el único premio asegurado es el rechazo de quienes queden parados al otro lado de la interna.
Puestas a la tarea de pelear por el segundo puesto, las dos facciones del peronismo que cruzarán espadas en las PASO primero y en las Generales después entienden que el núcleo duro del voto peronista no excede en la Provincia el 30 “y algo” por ciento, con lo cual quien sobrepase la mitad de ese total tiene serias chances de convertirse en el ganador del duelo por el tercer escaño en Senadores, excluyendo a su adversario de la Cámara.
Para lograrlo, cada uno de los contendientes cuenta con un arma de la que su rival carece. El Frente de Todos suma para sí los beneficios de la enorme polarización que impera en la agenda nacional. Cosecha los dividendos de “la grieta”, esa mecánica de descalificación que sumerge a la política en los términos de una lógica binaria.
El oficialismo provincial, por su lado, cuenta con la Capital, o más precisamente con la estructura territorial que Alejandra Vigo ha sabido perfeccionar sobre ella, y con la ventaja de que el control de la ciudad esté ahora en manos de Martín Llaryora, cuyo proyecto provincial lo inhibe de jugar de cualquier otro modo que cerrando filas con la estrategia que defina El Panal.
Si el oficialismo provincial puede mantener un blindaje resistente que impida al albertismo robustecerse en la ciudad, Hacemos por Córdoba tendría buenas chances -imaginan algunos de sus operadores- de superar al Frente de Todos, incluso si el oficialismo nacional lograra sumar algunas nuevas fidelidades en el interior, donde los recursos que reparte hacen muy difícil al Centro Cívico mantener completamente alineadas a sus fidelidades.
Los armadores del Gobierno Nacional, entre los cuales se cuentan algunos avezados conocedores de la Capital, saben esto, y trabajan para identificar y presionar sobre los puntos que consideran más débiles en las estructuras territoriales del PJ. Los elegidos serían las seccionales 14, 11, 7 y 5.
La 14, que preside Carlos “Carlín” Mercado, no es una seccional en la que exista -como sí en otras- una falta de liderazgo, si no que el problema radicaría en que, en la vecindad de las postergadas internas del PJ provincial, todavía hay varios grupos de militantes peronistas que aún no han definido su juego en línea con el legislador provincial. Hay diálogo, pero no acuerdo. Y eso representa una oportunidad para los operadores del albertismo.
En la 11 y la 7 el asunto es distinto. En ambas hay sectores del PJ que dicen no sentirse representados ni contenidos por Walter “Tom” Ramallo ni Sebastián Baigorri, presidentes de cada una de ellas. En el primer caso, el liderazgo de Ramallo esta desafiado por Daniel Russo, director del CPC Ruta 20, y por Mario Di Francesa. En el segundo no hay consenso con varios sectores, aunque tampoco retadores claros.
(Nota: la 11 fue la seccional elegida por Carlos Caserio para hacer su primer encuentro político con la militancia en el territorio a fines de marzo, aunque después de esa reunión, que sería la primera de un periplo que lo llevaría a recorrer varias seccionales, el senador decidió suspender las siguientes por el agravamiento de la pandemia. La elección no debió ser casual).
Finalmente, la 5ta es otra de las seccionales a las que apuntarán con fuerza los armadores del albertismo. El liderazgo de Noemi Gallo no logra reconciliar a todos los sectores y la edil Natalia Quiñones, comisionada para contenerlos, tampoco ha conseguido hacerlo de manera acabada. El plan “B” del oficialismo para cerrar todos los espacios si el albertismo comenzara a hacer pie en la seccional sería que entre en juego el legislador Eduardo Serrano, histórico líder en ese sector de la ciudad.