Saliendo del frío

Hoy, cuando se conmemoran 40 años del fallecimiento del artista jamaiquino Bob Marley, mientras en todo el planeta se rinde tributo a su figura, se cuela esta humilde apropiación personal a la cordobesa de un mito que ha soportado estoicamente el paso de las décadas.

Por J.C. Maraddón

Hacía frío, mucho frío en aquel invierno de 1980, en un país donde regía el toque de queda y donde cualquier cosa que se saliera del molde podía ser motivo de cárcel y tortura. A la ya de por sí difícil tarea de ser adolescente, el contexto le sumaba otros condicionantes, que obligaban a aquietar los ímpetus y a contener la rebeldía propia de esa etapa de la vida. Para muchos de nosotros, la música era una de las pocas vías de escape que (hasta cierto punto) nos era permitida, siempre y cuando no se tratara de canciones que propiciaran un cambio radical en la sociedad.

En ese entonces, sin frecuencia modulada ni internet, la AM todavía cumplía el rol de difundir las novedades rockeras, que se filtraban entre una mayoritaria cuota de otros géneros. Y fue en el éter que, en un programa de LV2, el locutor de voz tan impostada que se volvía casi gangosa, presentó un tema al que renombró “Viniendo del frío”, interpretado por Bob Marley & The Wailers. Como fanático de The Police, yo había leído acerca del reggae jamaiquino, pero nunca había escuchado nada del principal referente de ese estilo, sencillamente porque casi no había cómo hacerlo.

Esa canción, “Coming In From The Cold”, fue para mí la puerta de ingreso a una paleta sonora que ignoraba por completo, excepto por la incorporación que habían hecho de ella otros músicos de rock. Por lo contagiosa y festiva, esa rítmica caribeña me sacaba del gélido invierno cordobés y me depositaba en otras latitudes de clima tórrido y de playas rodeadas de palmeras. A la siguiente vez que el hit fue programado en la radio, la situación no me agarró desprevenido: el radiograbador ya tenía un casete virgen listo para copiar el tema y así atesorarlo.

En ese verano, mi acercamiento a la música de Bob Marley iba a coronarse con un hallazgo producto del azar. Un vecino alemán tenía que hacer un viaje a su país y me pidió que le cuidara la casa. Grande fue mi sorpresa cuando allí, al costado de su equipo de audio, descubrí el casete importado de “Uprising”, el disco de Marley donde figuraba “Coming In From The Cold”. Todas las noches, antes de dormir en ese chalet frente a mi casa, ponía la cinta en mi walkman, le daba play y dejaba que los auriculares me insuflaran una energía para mí desconocida hasta esa circunstancia.

Mi vecino volvió y pocas semanas después, en Feria Musical, compré un simple que decía “Viniendo del frío” en el lado A y que del otro lado tenía “Malas cartas”. Antes de que terminara ese 1981, al fin el disco “Uprising” iba a ser publicado en Argentina, pero en el medio ya había sucedido algo que la revista Pelo informó en tiempo y forma. El 11 de mayo de ese año, a los 36 años, Bob Marley había muerto de cáncer, luego de una serie de infructuosos tratamientos que no consiguieron revertir la enfermedad.

Un par de años más tarde, salió el disco póstumo “Confrontation”, que entre otras grandes piezas incluía “Buffalo Soldier”. Y en 1984 corrimos a comprar “Legend”, el álbum de grandes éxitos que nos introdujo en la obra de ese artista jamaiquino que tanta influencia había tenido en la cultura universal. Hoy, cuando se conmemoran 40 años de su fallecimiento, mientras en todo el planeta se rinde tributo a su figura, aporto esta humilde apropiación personal a la cordobesa de un mito que ha soportado estoicamente el paso de las décadas, más allá de las aristas patriarcales y mesiánicas que pudo haber tenido el personaje.